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jueves, 5 de diciembre de 2013

PAÍS MEZQUINO Y OLVIDOS IMPERDONABLES: LOS ARGENTA Y LA MÚSICA




Casi coincidiendo con el centenario del nacimiento de su padre, el gran Ataúlfo Argenta, ha muerto su hijo Fernando, también músico, gran divulgador de la música clásica que se inició de joven con aquel recordado conjunto de Micky y los Tonis. Por desgracia no he tenido una formación musical profunda pero en mi casa había algunos discos con música de zarzuela, dirigidos por Ataulfo Argenta. Hace pocos días, en un programa de la UNED se reivindicaba su figura con una queja absolutamente justa sobre lo que llegamos a celebrar centenaris y bicentenarios de tanta gente mientras olvidamos genios hispánicos como ese gran pianista y director de orquesta, que murió demasiado joven y que la gente de la edad de mis padres recordaba muy bien, con inmensa admiración.

Mi madre miraba a menudo los programas del hijo, como aquel Conciertazo tan divertido, a veces Fernando Argenta caía a veces en cierto histrionismo pero no cabe duda de qué motivaba a los escolares que se divertían muchísimo con él. Realizó un gran trabajo en los medios de comunicación que le han recordado poquito estos días, según mi opinión. Las teles y las radios olvidan deprisa a su gente, todo es efímero y andamos tan metidos en la crisis, en el tema del independentismo y en reivindicaciones diversas que los árboles no nos dejan ver el bosque. Argenta hijo fue afectado hace años por una regulación laboral, lamentable, como lamentable es el poco espacio que se le ha dedicado en ese medio de comunicación, al menos hasta ahora. El centenario de su padre creo que ha pasado casi desapercibido y mucha gente joven, incluso gente aficionada a la música, no sabe ni quién era. Y luego nos sorprendemos de los resultados escolares... Un estudio pisero sobre la cultura de los adultos, incluso de los que mandan en el mundo cultural, nos sorprendería mucho más.

lunes, 20 de julio de 2009

Veranos y músicas


El verano siempre me ha provocado un sabor agridulce. De pequeña viví muy mal eso de no tener pueblo, ya que muchas compañeras de escuela iban de vacaciones a pueblos lejanos, en abarrotados trenes o en coches de línea baratos, eran generalmente los pueblos donde vivían todavía sus abuelos. La ciudad, con menos turismo que ahora, quedaba solitaria y aburridísima. En alguna ocasión íbamos unos días a visitar a algun pariente y poca cosa más. Y algún domingo por la tarde, a la Barceloneta, en tranvía jardinera a los baños, como decían entonces. Recuerdo que en una ocasión, en la escuela, hace muchos años, un alumno de diez o once años me preguntó de dónde era yo.
-De Barcelona -le contesté.
-¿Y tu marido? -insistió.
-De cerca de Barcelona...
-Pues... ¿a dónde vas de vacaciones, en verano? -exclamó, sorprendido.

Hoy casi todo el mundo veranea, poco o mucho. Hay además un gran número de actividades de colonias o centros diversos para niños y niñas, piscinas, mejores playas y las posibilidades econòmicas han aumentado mucho pero, durante años, un recurso habitual era irse al pueblo de vacaciones. Es lo que hacen hoy, aunque les cueste un esfuerzo, muchos magrebís. Hay quien ha establecido con el pueblo familiar lazos sólidos y allí reencuentra amigos en verano y continua con el viaje tradicional de su infancia, pero también hay quien quedó harto de pueblo y no quiere verlo más ni en pintura.

El verano tiene una cara alegre, pero también una cara nostàlgica. Se paran las actividades habituales, los amigos se van aquí y allá, todo cambia, el calor molesta y según a dónde vas a parar te encuentras con un número excesivo de gente veraneando. El verano va ligado también a su música propia, hortera y pachanguera, entrañable. Hay un tipo de canción del verano romántica, nostálgica y evocadora, con canciones como La mer, Sapore di sale o La plage, que suelen hablar de amores de playa efímeros y algo tristes. Y después existen las canciones de juerga y fiesta, como el repertorio emblemático del gran Georgie Dann, cantante que ha ido reinventado sus looks y que ha envejecido sin perder su aparente inocencia, su aspecto juvenil, algo amojamado, y su eterna sonrisa. Georgie Dann ha sido parodiado, imitado, ridiculizado pero supongo que le da lo mismo o que incluso le halaga el hecho de ser ya eso que llaman un icono. Hace poco, buscando por el inefable youtube de nuestros tiempos me he encontrado con un espacio televisivo donde se burlaban del reciente pacto de finaciación catalán, entrevistando a un supuesto Georgie Dann con pelucón, unos gags malísimos. No me molesta ningún tipo de humor si es inteligente, aunque se metan con mis esencias más profundas y sagradas, pero cuando se hacen chistes malos siento una gran tentación de fusilar a los responsables. El humor es difícil y quema pronto a los que lo practican profesionalmente, ya mi abuelo decía que era mucho más fácil en teatro hacer llorar que hacer reir.

Con todos sus defectos, la musiquilla georgiedanera me trae recuerdos muy precisos de mi vida. Quizá no recuerde qué hacía mientras el hombre llegaba a la Luna o cuando asesinaron a Kennedy, pero sí que recuerdo instantes maravillosos con mi bebé en brazós, bailando en una noche de cámping, mami que será lo que quiere el negro... O sueños adolescentes al ritmo del pijama. O verbenas inefables y románticas con el bimbó de por medio. Y un festival magnífico de la escuela, con un grupo de niños y niñas que nos ofrecieron una coreografía impresionante de la macumba. Y a mis hijos, adolescentes, bromeando, disfrazados, bailando el chiringuito o la barbacoa.

Quisiera que mis referentes culturales fuesen más cultos y selectos, pero son los que son. Esas canciones del verano común nos hermanan y acercan mucho más que cualquier arenga política compartida. Letras que todo el mundo sabe y corea, en instantes alegres que no volverán, en noches de veranos de ayer y de hoy. Así es la vida.


miércoles, 20 de mayo de 2009

Evocaciones eurovisivas de cuando sólo éramos europeos musicalmente hablando

Hoy me ha dado un ataque nostálgico musicológico y me he dedicado a buscar canciones eurovisivas de aquellos tiempos en los cuales el televisor era todavía un bien escaso. Actualmente eso de la eurovisión se ha convertido en una performance bastante carnavalesca, qué cosas.


En mi blog en catalán he hablado de Jean Claude Pascal, personaje muy interesante, que ganó en 1961, con una canción romántica que se tradujo, como se solía hacer con todo, al castellano y que cantó José Guardiola (el cantante, puntualicemos). Aunque a la largo, tuvo más fama Estando contigo, de Conchita Bautista, que popularizó Marisol. Me encanta Conchita Bautista y su look eurovisivo, eso es una señora y no las modelos de hoy en día.


En aquel tiempo de mi adolescencia acostumbrábamos a mirar estos acontecimientos musicales en casa de algún vecino privilegiado que tenía televisión y se establecían importantes debates patrióticos sobre las votaciones. Supongo que teníamos muy idealizado el tema de votar. Además, aunque actualmente cueste de creer, ante el televisor y ante la Europa musical del momento nos sentíamos muy hispánicos, en general.

Conchita Bautista pertenecía a la categoría de cantantes algo folklóricos, muchos países presentaban temas que recordaban el tópico vigente, con excepción de los franceses que ya contaban con una canción ligera de mucha calidad. Al año siguiente mandaron al festival a Víctor Balaguer, catalán, pariente de una familia de mi barrio que tenía colchonería, cosa que nos lo hacía más entrañable. Sin embargo, ni Bautista ni Balaguer nos gustaban, la uno por lo aflamencada y el otro porque era de ese tipo de cantante algo zarzuelero, que hacía lo que en catalán llaman refilets i pinyols. Las jovencitas de entonces clamábamos ya por algo más roquero y yeyé, vaya.

Víctor Balaguer es el nombre también de un importante personaje catalán, escritor y político, personaje de la Renaixença, que yo sepa no tiene nada a ver con el cantante. Balaguer, el que cantaba, participó en diversos festivales, en el de la Canción Mediterránea recuerdo que cantó una cosa de denuncia, La muralla de Berlín, y es que en aquellos tiempos se hacían muchas canciones educativas, como otra que hablaba de Julio Verne, por ejemplo, Julio Verne, Julio Verne, te llamaban soñador pero tú tenías razón...

Víctor Balaguer, el cantante barcelonés,
murió todavía bastante joven, en el año 1984; en los inicios de la Nova Cançó grabó también algunos temas en catalán.

Por cierto, aquel año, para variar, ganó una francesita, con la historia, algo reiterativa y pesadita, de un primer amor, ay, que los primeros amores son muy malos de olvidar...