miércoles, 23 de abril de 2008

Canciones recuperadas


En en el magnífico programa que mencioné hace algunos días, Voces con Swing, de Radio Nacional (de España), escuché hace unos días, en el programa del 13 de abril, un famoso corrido mejicano dedicado a la malograda República. Poca cosa sabía yo, de la historia de esta canción, però la había escuchado cantar a mi madre más de una vez, sobre todo las primeras estrofas.

Mi madre, que durante los últimos años de su vida salía poco de casa, copiaba en libretas que nos pedía –y que, supongo, gustaba de estrenar, ya que muchas no están llenas del todo-, con aquella caligrafía perfecta y cuidada de la gente mayor, poemas, artículos del periódico, escritos que le llamaban la atención, e incluso a veces, cuando todavía vivía mi padre, también se ponían los dos ‘deberes’, largas multiplicaciones y divisiones al estilo tradicional, ‘para tener la cabeza clara’, me decían.

Entre poema y poema, en ocasiones, anota
ba mi mamá algún recuerdo personal, el aniversario de algún hecho familiar, la constatación de alguna muerte, recuerdos, cosas diversas que vamos encontrando aquí y allá. En uno de esos escritos que, casualmente o por misterios del azar encontré domingo pasado, hace referencia a esta canción que, explica, escuchaba de pequeña a unos músicos ambulantes, alguno de ellos ciego, por las calles del Raval barcelonés.

Yo no sabía de donde había salido la canción y ella puede que tampoco. Por el tono en qué la cantaba más bien me imaginé siempre que era una especie de cuplé y no una canción mejicana. Hoy sé que este corrido era de
Guty Cárdenas, un muy buen cantante mejicano que murió antes de los treinta años, en una pelea a tiros, en su país, pelea nunca aclarada del todo. Hay quien dice que fue una discusión política, otros afirman que se trataba de líos de faldas. Testimonios de la época admitieron que él había disparado primero, pero su muerte ha quedado envuelta en los muchos misterios que envuelven siempre las muertes violentas de personas jóvenes y prometedoras...

Cárdenas murió en 1932. Su
corrido está lleno de la ilusión de los primeros tiempos republicanos, incluso el rey está tratado con respeto. Su muerte parece, hoy, una especie de mala premonición de las desgracias que tenían que acontecer. Por algún rinconcito de internet se puede encontrar la letra del corrido, pero, para facilitar la búsqueda a los nostálgicos curiosos, la copio en mi blog:

A contarles vengo la última noticia/ que del mundo entero la atención merece/
Hoy la vieja España es republicana/ ya no es monarca don Alfonso XIII.
Después del gran triunfo de las elecciones/ y por el camino de la acción civil/
Los republicanos, que ya eran legiones/ tumbaron el trono el 14 de abril.
España, españa, tu valentía
La monarquía, ya destruyó.
España, España, tu vieja historia
Tiene otra gloria, por tu valor.
Sin haber desorden, sin algarabía/ cuando en el destino se llegó la hora/
En la paz completa, a la monarquía/ derrotó con votos Alcalá Zamora./
Cuando la derrota era irremediable/ dicen que el monarca dijo a Romanones:
-La paz de la patria es lo indispensable/ me voy al destierro con mis tradiciones.
España, España...
Y gallardamente, se fue don Alfonso/ aceptando el fallo de la democracia/
Y por toda España se cantó un responso/ como funerales de la aristocracia.
Al subir a bordo oyó en una barca/ a un grupo de obreros gritando con saña:/
-Muera Alfonso XIII, abajo el monarca!/ y el rey destronado dijo: -Viva España!
(recitado)
España resurge, otra vez despierta/ a las realidades que impone la historia/
España renace, España está alerta/ y de nuevo marcha en pos de la gloria.
España, España...

Alcalá Zamora, Romanones... ay, no sé si mucha gente joven sabe hoy quiénes fueron, estos señores. Por no hablar de los responsos y las algarabías.

martes, 22 de abril de 2008

Sant Jordi a las puertas de casa


Hace años, en los tiempos del twist y la yenka, Sant Jordi era una fiesta que me gustaba mucho. Uno de los mejores santjordis fue uno de cuando iba a hacer estudios crepusculares a la Normal. Los profes nos dejaron ir a paseo, condescendientes y tolerantes, todo parecía una fiesta, en aquellas épocas pre-transicionales. Las calles estaban llenas, pero sin excesos, de gente. Por el centro de Barcelona siempre encontrabas conocidos o hacías nuevas amistades. De joven tienes muchos conocidos diversos por todas partes, de tu edad, y también resulta fácil entablar conversación y hacer amistad. Era la época de la gran novela hispanoamericana (desde La ciudad y los perros al resto). El premio Sant Jordi era sólido, pero también discutido y no siempre conseguía la misma salida. En 1969 había ganado Maria Aurèlia Capmany con la excelente Un lloc entre els morts, título no exento de polémica, porque parece que había quien pensaba que se trataba de un libro de historia. Las Nifades del 70 no tuvieron tanto éxito y, del autor, Sonntag, no he oído hablar más, quizá abandonó la vocación literaria a causa del ruido provocado después. Porque hubo marro, no sé si fue Vidal Alcover quien percibió que el libro era un plagio -o casi- de una novela pornográfica china. El número de escritores catalanes era pequeño, pero el mercado era limitado, cosas de casa. A pesar de la modesta dimensión, como podéis ver, los escándalos literarios ya ayudaban a vender y las miserias del sector eran habituales, también.

Ahora, si durante la fiesta me escapo un ratito hacia el centro, pronto regreso, ya que, sobre todo por la tarde, la inmensa cantidad de gente me llega a ahogar. Lo mismo pasa con el número de escritores vocacionales, consagrados, noveles, mediáticos y de todas clases que firman libros por todas partes, llegan a parecerme señoras de vida alegre esperando clientes, en algunos casos. Las rosas también se han vulgarizado mucho. En aquella época gloriosa recuerdo que un compañero de trabajo, de la oficina, nos las ofrecía a buen precio, del jardín de una tía, ahora no podría competir con el mercado vigente, tan globalizado, me parece. La tía quizá ya no tenga jardín, quizás ya no existe ni la tía, quién sabe.

Por el centro hay que ir con cuidado con el bolso, esos días de aglomeraciones es fácil que te roben. Cuando era jovencita, en casa, me avisaban que vigilase con los señores que querían sobarte en las aglomeraciones, especie erótica aún en vigencia, pero creo que más limitada. Incluso mi abuelito admitía que, de joven, con los amigos, uno de los entretenimientos de los días de fiesta colectiva era ir a tocar culs. Entonces el machismo no era condenable, más bien gozaba de buena salud. Ahora, a mí, más bien si se me acercan, será con finalidades de hurto profesional, me parece. Espero que no se les ocurra colocar altavoces de esos que te avisan que vigiles con los cacos y que no te preocupes, que unas cámaras te están grabando. Precisamente el sábado, en La Vanguardia, Gregorio Morán hablaba del uso y abuso de las medidas de seguridad en los aeropuertos y de como, en la práctica, tan sólo sirven para fomentar la pedagogía del miedo y la limitación de la libertad individual, una gran reflexión. A nivel más casero, en el metro, he pensado a menudo en este tema y en como, además, hemos de soportar voces de gente inexistente por todas partes, dándonos estúpidos consejos, a veces incluso en tres idiomas.

Yo viviré mi hora de gloria en la Plaza del Molino, (Molino por cierto en un estado lamentable, a pesar de todos los anuncios de reforma, remodelación y recuperación que se hicieron hace tiempo), de 6 a 7 de la tarde, firmando ejemplares de La descomposició de la llum o del libro que haga falta, por si algún conocido me viene a ver y tiene ganas de gastarse un dinerillo en un volumen poco mediático o de charlar un ratito, más allá de los afanes literarios espirituales. Copio la nota de la agenda vecinal, para que podáis ver con que autores compartiré el espacio, aunque a horas diferentes:
El proper dia 23, de 9 a 21hores, la plaça de "El Molino" acull les tradicionals paradetes de roses i llibres. Enguany quatre escriptors del barri tindran un espai per signar les seves obres: Marisa García Sánchez i la seva nova novel·la "El gran secreto de Paula" - de 12 a 14hores. Josep Fabra Llahí signarà la seva obra "Lurdes, la parròquia de la França Xica 1867-1991" - de 17 a 18hores. Júlia Costa Coderch portarà el seu llibre de poemes "La descomposició de la llum" - de 18 a 19hores. Teresa Roig Omedes oferirà la signatura de la novel·la "L'herència de Horst" - de 19 a 20hores. Al vespre acabarem de celebrar aquest dia tant especial amb el Concert de Sant Jordi, a la Parròquia de Santa Madrona. Hi actuarà la Coral Daina, una formació vocal que es va constituir al 1989 a l'escola Anna Ravell i que ara ens portarà una de les seves actuacions a partir de les 21hores. Us hi esperem!

Como veis, hay un error, pues mi libro no es de poemas. Teresa Roig Omedes es la más famosa del conjunto, ahora mismo, por lo menos ha salido en muchos periódicos con este libro que parece que escribió a partir de un encargo editorial y que trata de los nazis que vivieron en España durante la posguerra. Roig es una chica joven, de ese grupo que esta saliendo ahora, de escritores de la edad de mis hijos, con mucha marcha y pocas manías etéreas, dispuestos a comerse el mundo y el mercado editorial, como ha de ser. El premio sauquero de los Crims de Tinta lo ha ganado también un joven mozo de escuadra, Marc Pastor, con un libro que hermana novela policíaca con novela histórica, cosa que me hace pensar en que hay para largo, todavía, con esta moda de la novela histórica que ya ahoga un poco, la verdad. No sé si es una fijación que tengo pero leo alguna cosa sobre un tema aparentemente olvidado y al cabo de poco tiempo se habla del tema por todas partes y acaban haciendo una película o una novela. Me ha pasado con el Pedómano y ahora con la terrible Enriqueta Martí, que desarrolló su actividad delictiva, nunca aclarada del todo, no demasiado lejos de mi casa, en la calle Ponent, por cierto. Pasa con el teatro y el cine, también, cuando se redescubrieron las amistades peligrosas, además de las dos pelis tropezamos con teatro, con reediciones, cosas de las modas culturales, vaya. Me temo que los nazis instalados en el país van a volverse un clásico.

Hay quien todavía quiere ver en la literatura connotaciones subliminales de tipo trascendente, pero, como todo, es mercado, negocio, consumo. Y así ha de ser. Que, de vez en cuando, de entre el conjunto magmático surja un diamante intemporal, es un hecho que pertenece al campo de los hechos sin explicación, de los milagros imprevistos, vaya. ¿Y tú, por qué escribes?, me pregunto a mi misma. Pues, me respondo, quizá para distraerme, para olvidar durante un rato que la vida pasa y que nunca volverá otro día de Sant Jordi tan soleado, brillante, entusiasta y maravilloso como aquel de mi ingenua juventud, ay.

miércoles, 16 de abril de 2008

Contentos y engañados


Una amiga, a causa del tiempo previsto para una intervención en la rodilla, si se hacía la operación por la seguridad social, fue a consultar un médico privado, de supuesta buena fama. Cuando se dio cuenta de que era un pesetero, ya que, de entrada, le cobró un precio abusivo por la primera visita y le explicó que la operación, un éxito según él, costaría una cantidad despiadada de euros, le dijo, ella:
-No sé si hacérmela por el seguro, pues...
-Señora –le dijo él- haga lo que quiera, pero en el seguro utilizan material coreano y yo se lo pondré de los Estados Unidos...

Otros amigos me cuentan como, hace años, llevaron una hija a una psicóloga, también de gran prestigio. La psicóloga mandó a la niña hacer un dibujo, y la niña hizo una especie de óvalo extraño, con un objeto raro en su exterior. La psicóloga les ofreció una especie de tesis doctoral, el dibujo, según la cual el dibujo era una especie de olla en la cual la niña estaba encerrada y de donde quería salir o, quizá, una olla donde quería entrar y no podía. La maestra de la escuela, al explicarle la cuestión, se puso a reír:
-Esto es la máscara y la lanza que estamos haciendo para Carnaval, el tema de este año es la selva!!!

Podría explicar un montonazo de anécdotas de este estilo. Estamos en un mundo donde todo parece que deba tener solución, esto no es nuevo. El doctor Rocarol rusiñolesco ya jugaba con la credibilidad de los que podían pagarse la visita. Sé de un dentista carísimo que hace lo mismo que los otros de la vecindad pero que tiene mucha fama porque es caro, precisamente.
-Pagas, pero es una maravilla –dice la gente.


Un pariente que llevó a su hijo a una escuela muy cara, esperando milagros pedagógicos que no se habían producido en otras escuelas concertadas más normalitas, me reprodujo hace años el discurso que les hijo el director, al matricularlo:
-Hay quien prefiere gastar dinero en otras cosas y llevar a los hijos a escuelas gratuitas –más o menos-, en cambio, gastar en una buena educación es lo más importante, bla, bla, bla.
No hace falta precisar que el niño fue en aquella escuela como había ido en las otras, o sea, mal, porque el tema era que no le gustaban los estudios, opción hoy muy mal asumida por la sociedad de nuestros tiempos.


A otra conocida mía, en una ocasión, en una peluquería de mucho renombre le quemaron el pelo por un error inexplicable. Como siempre me cantaba las excelencias de su peluquero, incluso a pesar de eso lo justificaba. Muchas veces he escuchado a gente que me ha dicho que mi pelo, finísimo y malísimo de peinar, mejoraría si yo iba no sé dónde, cosa que no es cierta pues en alguna ocasión también he sido humana y me he dejado peinar a precio de oro, sin conseguir jamás una cabellera remarcable. Precisamente estuve leyendo hace poco sobre la tomadura de pelo –sobre todo de pelo- que comporta el uso de productos capilares sin efecto. Si a mí me hubiese quemado el pelo la peluquera del barrio, mi amiga no habría sido, seguro, tan condescendiente:
-Claro –me habría dicho- vas a peluquerías baratitas.
Les vitaminas para el pelo, que no come, que yo sepa, son muy habituales, por cierto.

Mi madre fue durante años a un médico privado a causa del dolor, dolor que, como admitían el otro día por televisión, no tiene solución cuando es crónico y relacionado con la edad. Aún más, decía por la tele, oráculo de nuestro tiempo, que los médicos no saben nada del dolor, en general, y que ahora les están haciendo unos másters! El doctor casi la mata, con los medicamentos para mejorar el tema, medicamentos que, como mucha gente sabe, son fuertes y con efectos secundarios.

Nuestra tendencia a la necesidad de dejarnos engañar camina del brazo con la picaresca a todos los niveles de aquellos que, en cualquier sector profesional, hacen dinero con nuestra credibilidad a prueba de bomba. Si un médico honrado te dice que la cosa no tiene solución y que tengas paciencia, está muy mal visto.
-Al menos, éste me ha dado esperanzas –me decía otra persona conocida, con un problema de salud irreversible, al que otro médico ‘alternativo’ había asegurado que no era así.


Pagar es, muchas veces, la única cosa a nuestro alcance, un sacrificio posible, ni que sea pidiendo créditos. Por eso, la escuela pública siempre despertará reticencias y por eso la mayoría de la gente, cuando tiene cuatro duros, se los gasta cambiando al niño o a la niña a un centro educativo de pago, esperando milagros ligados al prestigio de las relaciones, mejores y más bien situadas, que allí se pueden hacer. El psicopedagogo que viene a la escuela me explica en ocasiones como es ese tipo de atención en muchas escuelas privadas de la zona donde trabajo, ya que a veces, tras un rótulo donde se anuncia ‘gabinete psicológico’ o algo parecido no se esconde nada más que humo. O sea, que en muchas públicas –de mi entorno- la atención es bastante mejor, en este tema, pero nadie o casi nadie se lo cree.

La publicidad juega con esta tendencia nuestra a la credibilidad y los anuncios relacionados con la estética y la salud se han convertido en unos clásicos de la tomadura de pelo sacralizada, al alcance de las masas.

La esperanza es importante, pero requiere de una dosis tan alta de fe que, me temo, por lo que toca a una servidora, que lo tengo muy fastidiado. Me he vuelto militante del escepticismo global.

sábado, 12 de abril de 2008

De Charlton Heston a la angustia vital



Con motivo de la muerte de Charlton Heston se ha remarcado bastante su papel conservador, de defensor de las armas, cosa que para mucha gente, sobre todo joven, resulta condenable, pero que se debe valorar en el contexto social donde vivió, de la misma manera que la afición o no a las corridas de toros viene condicionada por la tradición personal. Pedro Heston fue también durante los sesenta un buen defensor de los derechos civiles y de Luther King, por cierto, y actuó de forma barata y generosa para directores con dificultades económicas, por amistad e interés cinéfilo. Asumió su enfermedad con coraje y cierto humor irónico, cosa que hoy se valora bastante, ya que la longevidad no evita llegar, en un momento u otro, más o menos lúcidos, al pie del precipicio funerario. En un mundo tan favorable a los escándalos, permaneció fiel a su esposa, a quien había conocido de joven, antes de ser famoso, hasta la muerte. Claro que eso, la fidelidad matrimonial, también puede ser interpretado como conservadurismo... Para mí, Heston representa toda una época del cine, ya que lo recuerdo desde sus primeras películas de cine de barrio, donde hacía de aventurero pre-Indiana Jones, a las representaciones de héroes míticos diversos y de personajes de gran carácter. Hay quien opina que era mal actor, afirmación que no comparto, ya que su puntual hieratismo se compensaba con creces en otras ocasiones, como en el afortunado cameo que realizó en el sorprendente Hamlet de Krannagh, donde robaba la escena de su actuación, con una gran brillantez, haciendo, precisamente, de actor.

En un mundo tan contradictorio, y, además, con posibilidades de saber que es contradictorio, ya no hay lugar para mitos monolíticos, intocables. Tenemos una perversa tendencia humana hacia el etiquetaje, cuando, en realidad, las personas nos encontramos llenas de matices y vamos cambiando a lo largo del tiempo, de forma evidente. El otro día escuchaba a Teresa Pàmies, hablando del libro que ha escrito dedicado a su marido, e conocido López Raimundo. Admitía que mucha gente lo mitificaba. !Y tanto! La trayectoria política del señor de la bondad en la cara tiene muchos claroscuros que se han obviado a menudo. Una persona puede ser una maravilla con la familia y un sádico en el trabajo, o al revés. Además, a lo largo de la vida somos, también, personas diferentes y manifestamos opiniones y posturas vitales muy distintas. Hay que ir con cuidado cuando te vas haciendo mayor, pues la gente se quedará con nuestras últimas imágenes, por cuestión de memoria, sobre todo. Una mala conducta ensombrece muchas cosas buenas y una actuación heroica oculta el pasado y, además, el pasado siempre se puede maquillar. Es aquello tan injusto del buen morir, que decía, creo, Petrarca, honra toda una vida, cuando una vida debería ser honorable o poco honorable en atención al conjunto global de la misma, para ser objetivos.


Incluso en el interior de las familias se intentan esconder las contradicciones y debilidades. No podemos ser objetivos con las personas que nos son queridas y resulta habitual pasar de la incondicionalidad al rechazo. Estas miserias humanas se evidencian en las separaciones y divorcios o al romper amistades antiguas que nos parecían incombustibles. Los supuestos héroes de nuestro tiempo, para responder al dogmatismo moral vigente, parece que piden historias sin fisuras. Joan Báez explicaba en una ocasión el disgusto que le supuso constatar que Luther King tenía muchos líos de faldas y era amante de las juergas. Eso no le quita valor simbólico y político, claro, pero, evidentemente, estas cosas, si se explican demasiado, extienden las dudas por encima de mitos y de iconos. En Catalunya, país pequeño, aún hay más temor de tocar nuestros mitos, y así, durante mucho tiempo, no supimos de forma explícita que Rafael de Casanovas se adaptó a las circunstancias y murió en su casa, después de haber posado para la estatua canónica. Además, en historia tendimos a juzgar según los valores del presente. Estoy tentada de hacer una reivindicación de gente, como, por ejemplo, Olivares, tan mal explicada, pero me reprimiré, que no quiero provocar mi lapidación bloguera.

Vivimos en la contradicción, todavía más desde que hay libertad de expresión y se pueden decir cosas que antes ni se mencionaban, como por ejemplo dudar saludablemente de los fundamentos de la tradición cristiana. A causa de la insistencia de mis hijos, he mirado este documental que se puede contemplar por internet, Zeitgeist The Movie, Final Edition, o una cosa así, en tres partes, que ha provocado mucha polémica. Polémica, diría, de cafetería, pues nada ha cambiado a causa del documental. Me parece que cae en lo mismo que denuncia, en el adoctrinamiento y las afirmaciones de una pieza. Cae en la trampa de las teorías conspiradoras y ese me parece un mal procedimiento. Cuando eres joven eres propenso a creer en poderes fácticos o en conspiraciones de color fascistoide. No dudo de la existencia de esos poderes, tampoco, en el mundo en que nos movemos, pero los que me quieren adoctrinar en sentido contrario de forma absoluta también me producen un gran temor. No hay verdades y muchas veces el resultado de la historia se debe más al azar y el caos, a la suerte y la casualidad, que no a un premeditada actuación política o a una manipulación titiritera superestructural de la humanidad.

Hace días leí en una entrevista en la contra vanguardera, espacio mítico del periodismo actual y que es de los pocos lugares de papel que genera diálogo, polémica y debate casero y vecinal. Una señora alemana, Eva Herman, portavoz de un movimiento europeo para refeminizar (sic) la mujer valoraba la maternidad por encima de los éxitos profesionales. La empresa, opinaba, no vendrá a cuidarte cuando envejezcas. Pero es que los hijos, puede que tampoco, pensé yo, y también se le podría objetar que en caso de abandono familiar, tener unos ahorrillos, ganados en alguna empresa ‘sin alma’ pueden favorecer la posibilidad de una residencia más digna. Algunos de sus razonamientos me parecieron inteligentes y serios, en el sentido de que hoy casi se obliga a las mujeres de clase media y culta, de forma sutil, pero insistente, en la escuela y en la familia, a competir en el mundo profesional, y tampoco pueden decidir si quieren escoger ser madres de jóvenes, antes de ‘hacer currículum’. Este tema surgió también en la charla de Masjuan que comentaba en otro post. Tener hijos a partir de los cuarenta porque antes ‘hay que hacer carrera’ es bastante surrealista, porque también se podría argumentar que es mejor tener hijos a los veinte años y empezar a ‘hacer carrera’ a los treinta, por ejemplo. La señora alemana no había tenido hijos y ahora, de mayor, se lamentaba del tema.

Unos días después leí, en el mismo espacio, una entrevista de signo totalmente contrario. Otra señora, Corinne Maier, es también la portavoz de un movimiento ‘anti-niños, women child-free, y entraba en el tema, para mi serio y profundo, de si resulta conveniente perpetuar o no la especie, incidía en el gran engaño biológico que obliga a tener hijos a las mujeres, y decía que perdías la libertad detrás de esa servidumbre, así como un montón de oportunidades. Eran, también, opiniones razonadas. Ella había tenido dos hijos, de joven, y ahora, de mayor, se lamentaba también de haber caído en la trampa maternal a causa de la carga biológica y mítica que arrastramos las señoras. Las dos mujeres parecían inteligentes, entusiastas, se habían significado con sus posturas y pensé que las dos podía, todavía, cambiar de opinión, pero que les resultaría muy difícil si se habían forjado un prestigio con su ‘capillita ideológica’, pues estamos en tiempos de especializaciones bastante surrealistas. A menudo, además, montamos dogmas absolutos a partir de nuestra experiencia personal, cosa peligrosa, porque entonces perdemos la perspectiva. En el fondo, quizá, lo que buscan estas señoras tan vehementes es ser portavoces de algún movimiento, sea el que sea... El hecho es que actualmente se puede expresar una opinión exagerada y su contraria, sin demasiados problemas.

Vivir en la duda, en el antidogmatismo, en la incertidumbre, no es agradable, pero parece que es la única vía razonable a considerar. Sobre las opciones vitales, son pocas. Cuando eliges un camino no puedes elegir el otro. La historia familiar, la genética, la herencia, la cultura, el contexto, la economía, el aspecto físico, los amigos... todo nos condiciona y transforma, para bien y para mal. Sólo se puede vivir en la incertidumbre y admitir que lo que se ha hecho, hecho está y que Dios nos libre de un ‘ya está hecho’. Hemos de adaptarnos, como los animalillos, al medio, cosa que creo que ya hacemos con cierto éxito, a pesar de los resbalones. La vida es demasiado corta para andar meditando en ‘lo que pudo haber sido y no fue’ o en lo que puede suceder mañana. Demasiado corta para pelearnos, también. Pero los errores se repiten y se repetirán, a nivel individual y colectivo, porque, precisamente, cuando los cometemos creemos que son aciertos y el infierno, ya nos lo dijeron, está empedrado de buenas intenciones. Era mucho más sólido pensar que el mal era obra de Pedro Botero, de las trampas que nos colocaba, y que el bien nos llegaba de los etéreos espacios celestiales y de las buenas divinidades, claro. No sé, la verdad, como he llegado hasta aquí partiendo del recuerdo de Heston, quien, a pesar de haber hecho de héroe bueno en muchas ocasiones, también asumió rols de moralidad dudosa y egoísmo evidente, pasando por el planeta de los monos y su impresionante final moral, el de la primera parte. Si los héroes y quienes hicieron de héroes desaparece es evidente que, con hijos o sin ellos, aquí no se salva nadie. Sic tránsit...


sábado, 5 de abril de 2008

Predicciones, plegarias y sequías


"Per la pluja, que ha de portar l'aigua que la nostra societat necessita: que Déu, provident i bo, ens la concedeixi com una benedicció que baixi del cel fins a nosaltres".

Aunque parezca mentira, a mi todavía me lo parece, el señor obispo ha recomendado rezar por la lluvia y los políticos, incluso los más izquierdosos y ateos no han hecho aspavientos. En una sociedad que tiende a la multiculturalidad quizá haría falta recurrir a otros grupos religiosos para sumar esfuerzos. Como se dice, que Dios haga más que nosotros.

Estas cosas son las que me hacen desconfiar del proceso evolutivo. Debería venir un José bíblico, me refiero a aquel que rehusó a la mujer de Putifar, el casto José de la copla, que interpretó el sueño del Faraón, aquello de las vacas flacas y las gordas, y aconsejó recoger y ahorrar para los malos tiempos. Que en un clima mediterráneo tan sólo nos acordemos de Santa Bárbara cuando truena –en este caso, cuando no truena- no hace ningú bien a la idiosincracia de la clase política de turno, sobre todo si ésta tiene aspiraciones de perennidad. Suerte que la memoria es fragil y voluble.

Claro que aquí nadie ha soñado nada ni ha tenido pesadillas interpretables, que propicien una lectura previsora, en referencia a las aguas imprescindibles, si no llueve, ya lloverá. Los profetas, hoy, no tienen éxito, porque vivimos al día y cada cual arrambla con lo que puede de los tiempos de vacas gordas, y a vivir que son dos días. Tampoco es una buena época para rechazar a las esposas de los Putifares de turno, y, además, la castidad no es un valor vigente. A causa de eso del rechazo a Madame de Putifar, el pobre José bíblico quedó siempre bajo sospecha de homosexualidad y en La Corte de Faraón hubo de sufrir una parodia cruel. Eso de Putifar es ya un nombre con muchas resonancias dudosas, claro.

No sé si no acabaremos remojando las reliquias. En épocas pasadas, algunas reliquias de santos, entre las cuales las de misanta preferida, Madrona, se llevaban en procesión al mar o a los ríos, cuando se solicitaba lluvia, y se remojaban un rato. Como la humedad perjudicaba su conservación y como las reliquias eran un bién muy apreciado, tal práctica, de forma prudente, se prohibió.

En todo cas, mucho ruido para nada o para casi nada, para quitarle el chocolate al loro y llorar un poco, lágrimas de cocodrilo, que siempre se pueden desalar. Si tan mal andamos, por qué no nos cortan el agua durante unas horas, por ejemlo? Quizá porque medidas de ese tipo restarían votos al personal? Hoy rezaré por la lluvia, sí, pero también para que se reconsideren medidas como esta tan inútil de los ochenta por hora, que me ha dado un disgusto este fin de semana, con una multa a mi esposo por imprudencia fotografiada que nos ha costado casi 100 doblones. Me dice que el cartero llevaba un montón, para repartir. Eso sí que son vacas gordas. Pues, mirad, ya tendrán para comprar agua a buen precio, con este dinerillo.


Como no hay mal que por bien no venga, buscando imágenes del José bíblico me he tropezado con un blog muy interesante que recomiendo:

Tradición Clásica, de Gabriel Laguna, un profesor cordobés.






miércoles, 19 de marzo de 2008

Desde poniente


Escribo des de Albarracín, bellísimo pueblo donde no había estado nunca, hasta ahora. Estaré aquí hasta el jueves. Se nos hace difícil prescindir del ordenador y hemos contratado un servicio telefónico que va algo lento y que a veces se come los comentarios que quiero colgar, por lo tanto, si no los contesto, es a causa de estos problemas, la técnica todavía no es perfecta.


Paseo a ritmo lento por algunos blogs y leo en el de Francisco Ortiz, En la aurora, una demanda de consejo sobre la publicación de una novela que cree que vale la pena y que no consigue editar de forma convencional. El acceso de mucha más gente a la cultura ha comportado que el número de personas que escriben de forma interesante haya aumentado bastante, cosa que parece saturar los mercados editoriales, empresas, al fin y al cabo, que quieren ganar dinero y a las cuales les cuesta arriesgarse.


A todo ello se añaden los muchos problemas de las pequeñas editoriales, que acostumbran a terminar tragadas por los grandes grupos y la frustración que comporta el hecho de que, incluso en el caso de conseguir editar alguna cosa, la difusión sea casi nula y al cabo de unos años te avisen de la descatalogación inevitable que condenará a las tinieblas los volúmenes no vendidos.


Estos problemas son frecuentes, incluso autores de supuesto renombre los padecen. Conseguir vender un libro no quiere decir fidelizar clientes, en nuestros humildes mercados nacionales. Cierto que en catalán hay menos competencia pero también menos mercado. Estamos en una época de excesos de producción en casi todo. La lástima es que probablemente muchos textos importantes pasaran sin pena ni gloria y no tendrán ni tan sólo la menor oportunidad de flotar en este mar de papel impreso.


Actualmente, con un poco de ahorro, es, incluso posible autoeditarse. Creo que si hace ilusión ver el libro en papel debe hacerse, del mismo modo que gastamos dinero en viajes o caprichos que nos apetecen, aunque los paguemos a plazos. Yo todavía no lo he hecho pero, evidentemente, no descarto el tema. Podremos colocar algunos libros a amigos y conocidos, pero, a no ser que tengamos relaciones en periódicos o televisiones, poca cosa más. Como hay tanta gente que escribe, pedir a alguien aquel también escribe que promocione nuestro libro comporta suponer al prójimo un alto grado de generosidad pero todos somos humanos y cada cual tiene trabajo para promocionar lo suyo.


Sorprende, e incluso molesta, cuando ves que se venden como el agua libros que consideramos mediocres o malos, aunque todo es relativo, lo admito, promocionados de forma adecuada. Pero hay grandes promociones que no consiguen el éxito esperado y también, al contrario, éxitos inesperados que a veces hacen morir de éxito a base de repetir la fórmula triunfante. Más allá de los escritores mediáticos, en todo ello juega también la suerte, la oportunidad, el azar. No es un problema actual, éste, sinó que autores que hoy admiramos no consiguieron publicar casi nada y han pasado al olvido del presente autores que en sus tiempos fueron famosos y populares.

Cuando publicas un primer libro piensas, de forma ingenua, que todo funcionará. Nada de eso. Incluso a veces perjudica, no haberlo vendido bien. Hace más de diez años, cuando publiqué el primero, de entrada ya me pagaron un dinero a cuenta de los derechos de autor, al margen de las ventas. Las editoriales pequeñas no pueden, hoy, permitirse ni eso, y aún gracias que te publiquen. Hay quien dice que lo importante es escribir, publiques o no, pero más allá de algunos misántropos intelectuales, creo que a la mayoría de gente nos gusta dar a conocer lo que hacemos, compartirlo. Y también ver lo escrito en la forma tradicional y convencional de libro con cubierta e índice, aunque, quien sabe, puede que ese soporte tenga los días contados, también.


Los blogs han dado salida a muchas ansias grafómanas, literarias, periodísticas. Creo que ha sido un gran invente, este, porque por muchas tonterías que podamos encontrar, también tropezamos a menudo con perlas naturales o cultivadas. Respecto a la literatura, son un medio de difusión importante de libros y artículos. Escribir lo que quieres y cuando quieres, darle una cierta, aunque relativa publicidad, me parece muy importante. Por eso han salido también los detractores inevitables que muchas veces, en el fondo, tienen miedo de perder la tiendecita del mercadillo, mercadillo del cual regresamos muchas veces desencantados.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Relaciones privadas y sueños colectivos





Creo que era el cantante Pi de la Serra quien contaba como, en una ocasión, un joven airado lo esperó a la salida de un concierto para ir juntos a hacer la revolución, ya que una de las canciones de su repertorio era una llamada a la lucha. El cantante parece que desde entonces tuvo más en cuenta los contenidos políticos y poéticos de sus composiciones.

Hay cosas que quedan muy bien en teoría. En una película francesa algo aburrida, con Sergio López y Nathalie Baye, Una relación privada, la chica parece que quiere realizar una fantasía sexual que nunca se aclara y que creo que es como el contenido de la caja del chino en Belle de Jour, una tomadura de pelo para elucubrar intelectualmente en el cinefórum. El caso es que pone un anuncio en el periódico y se encuentra con nuestro catalán universal, con el cual no se sabe del todo qué hacen, hasta que se enamoran y todo se estropea. La protagonista, en una ocasión, explica a una amiga que aquella fantasía se podía realizar pero que hay otras que no, y pone un ejemplo: una puede tener la fantasía de ser violada por cuatro camioneros sudorosos, pero, en realidad, claro está, no la quiere hacer realidad, ni mucho menos.

Y es que hay cosas que quedan bien a nivel oral, pero que la gente en realidad las dice para quedar bien, hacerse el anticonvencional y alternativo, incluso para provocar al personal, pero sin ninguna intención de trasladarlas del escenario virtual al cotidiano. Una vez, Espinás, en una de sus columnas, hablaba sobre el tema, ya que un actor, creo que Imanol Arias, había manifestado que su ideal era tener una granja de cerditos. Pues, comentaba Espinàs, por qué no la tenía? Cabía pensar que no le sería tan difícil conseguir esta posibilidad ganadera, al señor Arias. Pues, porque en realidad, no quería criar cerdos. Hay cosas que podríamos hacer, decimos que las querríamos hacer, pero, que, en realidad, no las pensamos hacer de ninguna manera.


De tants cosas como manifestamos de forma más o menos entusiasta en tertulias y debates caseros, hay un lote considerable de ellas que, afortunadamente, se quedan en el etéreo mundo de las intenciones nebulosas, ya que muchas grandes ideas, cuando se han querido realizar, de grado o a la fuerza, han conducido a grandes desastres colectivos, aunque, como dijo alguien, una página de un libro de historia puede salvar la derrota más vergonzosa y la tragedia más terrible. Yo diría que uno de estos temas es la independencia catalana y su posible consecución. Se puede derramar mucha tinta sobre la caída en votos de esquerra, pero creo que uno de los motivos, en el que nadie quiere entrar, ha sido la realista moderación del votante anónimo. Mientras la cosa flotaba entre los imposibles, incluso era bonito pensar sobre ello, pero cuando ha habido una posibilidad, aún muy remota, de mover ficha, las cosas han vuelto para atrás, eso es, a los remansos socialistas y convergentes más convencionales y prudentes. Todo aquello de de volem, volem, volem, volem independència, volem, volem, volem, països catalans, era bonito y reivindicativo pero no respondía a ningún programa concreto consensuado por la mayoría, me parece. Otro tema es el comunismo, mucha gente que se autodefine como comunista convencida, en la práctica, en su vida cotidiana actua de forma bien distinta a los supuestos ideales igualitarios que predica. La autocrítica sobre el tema brilla por su ausencia, pero el hecho es que los partidos con ese ideario, incluso contando con los esfuerzos que han hecho para enfriar sus dogmas, van de capa caída, cuando, si hiciésemos caso de las proclamas individuales, habría que contar con un alud de seguidores decididos a hacer un mundo mejor, caiga quien caiga. Incluso en los primeros tiempos democráticos, el éxito de esos partidos no respondió a la previsible acogida en las urnas que parecían predecir aquellas grandes mobilizaciones pretéritas.

A pesar de que todos decimos que respetamos la opinión de los demás, al menos una gran parte de personas se expresan así, paseando por internet percibo que existe mucha pontificación por parte de los que han visto la luz y se dan cuenta de cuán equivocados estamos los demás. Somos insensibles, no tenemos criterio, dejamos que ‘españa’ nos explote, esquile y afeite, y muchas cosas más. Vale más callar, en las reuniones de amigos, pues, con alguna excepción, todos estos y estas que lo tienen tan claro te pueden mirar mal, y amistades que generaban grandes satisfacciones tertulianas en horas de ocio, se pueden agrietar a causa de un mal entendido político, que ya me explicaban en mi casa que pasaba, incluso entre parientes, en tiempos de la República. Y todos aquellos que nos quieren salvar y convertir me dan más miedo que el granizo.

Hay muchos incondicionales, convertidos y dogmáticos, todos tenemos manías, claro. El hecho es que muchas cosas que dependen, tan sólo, de ‘nosaltres, els catalans’ no veo que tampoco vayan como haría falta. Y como en religión, prefiero que no haya dios, que no tener que pensar que alguien en quien tenía tanta esperanza me las está haciendo pasar canutas, la verdad.