Mostrando entradas con la etiqueta política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta política. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de noviembre de 2019

JUANITO, FELIPITO Y EL CARGUITO


Como si la situación no fuese ya bastante complicada y confusa con los políticos del presente, de vez en cuando surgen del pasado los fantasmas en activo, Aznar, Gonzàlez, para pontificar sobre lo que es y no debería ser o lo que pudo haber sido y no fue.

En el fondo quiero pensar que hay algo de poesía en esas resurrecciones, la nostalgia del viejo por sus buenos tiempos en el poder, la envidia por los jóvenes que, con todos sus errores, vacilaciones, ambiciones y tropiezos, tienen, todavía, mucho futuro para reinventar.

Creo que en Catalunya, gracias o desgracias a los líos económicos del señor Pujol, nos hemos librado de sus posibles pontificaciones sobre el presente. Aznar y Gonzàlez tienen en su pasado político muchas sombras pero parece que esas no los afectan, no sienten vergüenza por los errores pasados, no la siente ni la parentela de Franco. En fin, así es el mundo y así son algunos políticos.

La gente joven quizás no sabe nada o sabe poca cosa de la época oscura del PSOE, de aquello de Roldán, de la guerra sucia, del hermanito de Guerra y de otras miserias del pasado. Si evocas cosas así siempre te mientan, en relación con Catalunya, a Pujol, a Millet, como si todo fuese lo mismo. Pero las odiosas comparaciones no perdonan, no todo es lo mismo aunque todo es altamente lamentable. El tema del señor Pujol resultó más doloroso a los catalanes porque el hombre, buen político en determinados aspectos, era proclive a pontificar sobre valores, lealtades, honradeces y cosas así y despertaba extrañas devociones incondicionales, a las cuales somos muy aficionados los ciudanos de a pié.

Felipe González ha vuelto a surgir de su cómodo retiro para decirnos cosas brillantes, como eso de si Juanito tiene un carguito. No tengo grandes esperanzas sobre el pacto actual de los socialistas con Podemos pero, sinceramente, prefiero eso que no una derecha dura en el poder, ya expresé en un blog anterior que se debía votar porque no todo era lo mismo. El señor Sánchez me ha decepcionado a fondo, lo admito, como me ha decepcionado, en muchos aspectos, la actual alcaldesa barcelonina. Por cierto, en relación a Colau, la gente parece haber olvidado las sombras de algunas épocas del largo mandato socialista en Barcelona, con actuaciones prácticamente mafiosas en algún caso. Los fastos olímpicos han maquillado muchos pecados mortales. Fastos debidos a la influencia de Samaranch, por cierto,nombre que mucha progresía quisiera borrar de la nomenclatura olímpica, somos así de incoherentes y contradictorios.

Lidia Falcón escribió hace años un libro demoledor con el comunismo resistente en el cual comentaba el machismo de la izquierda, con ejemplos vividos en directo. En una entrevista le comentaron que, según eso, derecha e izquierda eran lo mismo y ella dijo que de ninguna manera. En el contexto de la izquierda, aunque sea una izquierda bastante lamentable, existe siempre cierta esperanza.

Cuando se eligió a Trump mucha gente antiamericana me decía que Trump y Hillary Clinton eran la misma mierda neoliberal. Yo creo que ya se ha visto que no eran lo mismo, empezando por sus biografías juveniles. Existen matices, los matices son importantes, muy importantes. Lo bueno es enemigo de lo mejor y la política es la ciencia de lo posible.

Curiosamente, algunos logros catalanes y españoles se  realizaron en tiempos de gobierno de derechas, pero con una izquierda potente en la oposición. Por ejemplo, en Catalunya, la inmersión lingüistica. O, en España, el final del servicio militar. La negociación conveniente, interesada, en ocasiones algo chapucera, consigue cosas, las mayorías absolutas son muy peligrosas, las tenga quien las tenga.

Felipito sabe muy bien que los Juanitos y los carguitos son muy convenientes en el campo de la política real, el repartió unos cuantos a conocidos y saludados. Está muy bien pedir lo imposible, como hacían los estudiantes pijos del mayo francés, aunque ya sabemos que pedir no empobrece y que hay cosas que son imposibles por más que las queramos exigir y nos parezcan justas. 

Váyase, señor Felipe, a su caserón de lujo, disfrute de la jubilación generosa, usted y los de su época, como Alfonso Guerra, el supuesto intelectual del partido, que siempre venía a soliviantar, al puro estilo Ciudadanos avant la lettre el cinturón metropolitano catalán. Ya nos arreglaremos, ya se arreglarán, ya madurarán los nuevos políticos ambiciosos. No lo hicieron tan bien como quieren hacernos creer, no eran mejores políticos que los de ahora, ni el pasado era, como decimos los catalanes, una bassa d'oli.

viernes, 8 de noviembre de 2019

LA HISTORIA Y EL PRESENTE


Acabo de finalizar la interesante lectura de este libro en el cual el autor reflexiona sobre la relación del individuo con sus circunstancias, a traves de cinco grandes clásicos de la literatura, La Cartuja de Parma, Guerra y Paz, Los Thibault, La Condición Humana y El Doctor Zhivago. Cuando el mundo que nos rodea parece entrar en una especie de espiral surrealista inexplicable la literatura, la literatura seria, con ideas y profundidad, es una especie de consuelo, al situarnos en la experiencia de otros seres, aunque sean imaginarios. Claro que puede ser aquello de mal de muchos, consuelo de tontos. Pero es que el mal siempre es de muchos y quizás todos somos tontos, en alguna medida. Estamos sujetos a nuestro tiempo, a nuestras circunstancias, a nuestra familia, al lugar donde vivimos, a eso que se ha llamado patria y que ha llevado tanta gente a los mataderos, o a dogmas religiosos que hoy nos parecen más absurdos que nunca, porque la libertad de pensamiento, algo en lo cual hemos avanzado un poco, al menos por aquí, nos permite dudar de todo y huir de la fe del carbonero. O del carbonario. 

Los cinco autores escogidos por Chiaromonte tienen un gran prestigio, Stendhal, Tolstoi, Martin du Gard, Malraux, Pasternak. Creo que entre ellos no desmerecería nuestro Galdós, a quién hoy también hemos apartado de nuestros grandes clásicos indiscutibles, sus Episodios Nacionales ofrecen una reflexión muy interesante sobre una larga época de la historia española. Algunas reflexiones del autor de La Paradoja de la Historia sobre Martin du Gard, que incluso obtuvo el Nobel en su tiempo serían aplicables a Galdós, como, por ejemplo, la injusta consideració de autor antiguo o anticuado. Galdós no obtuvo el Nobel por culpa de sus coetáneos, de sus contemporáneos del mundo de la cultura y la culturilla, cosas del medio cainita en el cual se mueve todo, y no solo por aquí, en todas partes cuecen habas, vaya.

La Paradoja de la Historia transcribe algunos fragmentos muy relevantes de las obras escogidas. En uno de ellos, de Martin du Gard, asistimos a un substancioso diálogo sobre la necesidad de mentir al pueblo en tiempos de guerra, ya que hace falta, por parte de los gobiernos, dirigir los acontecimientos, conseguir que el enemigo siempre esté equivocado, que los que luchan no sepan qué pasa en la retaguardia ni la retaguardia sepa qué pasa en el frente. Se evoca, sin escrúpulos, la mentira útil. 

La mentira útil no se sitúa únicamente en tiempos difíciles, de guerra. Ha sido utilizada desde siempre y no solo desde el poder. También las oposiciones nos han mentido cuando les ha convenido. Chiaromonte evoca las reflexiones de Voltaire sobre la invención de la religión, otro ejemplo de la elaboración de historias convincentes para no desmontar las creencias populares, el mismo Voltaire quería que sus criados fuese practicantes, no se fuese a desestabilizar de forma excesiva. Una buena amiga me comentaba que, con el tiempo, te das cuenta de que todo es mentira, incluso un tango popular nos lo recuerda. La gente de ciencia considera que el método científico es infalible pero en nombre de la ciencia nos han colado muchos disparates. 

Hace años, muchos, yo trabajaba en una escuela pública de un barrio humilde y popular, muchas familias eran militantes comunistas, del PSUC. La consigna política de aquel partido, muy respetable en tantos aspectos, era promover la protesta colectiva, de oposición al poder establecido. Ya era aquella la época incipiente de nuestra frágil democracia. Durante un inicio de curso faltaban un par de maestros, nos los iban a mandar, aunque con retraso. Sin embargo uno de los padres consiguió que se saliera en manifestación por las calles del barrio, gritando consignas contra el poder, en aquel caso de la incipiente Generalitat, ya que se pretendía privar a los pobres de cultura y educación. Quizás debí callarme pero, en algún momento, manifesté en una reunión que las cosas no eran como se contaban en las multitudinarias asambleas y aquel padre me hizo callar, yo estaba equivocada puesto que el gran capital corrupto  conseguía que viese las cosas como no eran, no entendía del tema, vaya. Un poco como aquello de doctores tiene la iglesia, pero en otro contexto. No hace falta explicar que algunos de los padres más significados se acabaron colocando en ayuntamientos y otras instituciones, mientras que otros perdían la fe en la política, de forma progresiva.

La lectura del libro de Chiaromonte y los recuerdos personales se han concentrado en estos días en mi imaginario del presente, viendo la televisión, los debates, los comentarios políticos, las grandes y burdas mentiras aceptadas por los devotos de todas las tendencias. Hoy se culpa a las redes sociales de la propagación de barbaridades, se culpa al mensajero, como ha pasado desde hace siglos. Probablemente los políticos actuales sean peores que los de hace algunas décadas, no lo sé, o quizás hoy hemos perdido la fe y los contemplamos de otra manera. Hace años pude ver, en la televisión catalana, un diálogo magnífico sobre política, entre Jordi Pujol y Felipe Gonzàlez, incluso, con cierta inocencia, me sentí orgullosa del progreso del país, del nivelazo de los dos políticos. Hoy el uno y el otro me producen una especie de sentimiento inevitable de rechazo, casi me inspiran compasión, cada uno en su estilo de vejetes castigado por la vida, con sus propios errores de bulto en el equipaje. 

Sin embargo todos tenemos nuestras propias contradicciones, por eso me resisto a tirar piedras a los pecadores o a admitir que hay seres humanos absolutamente deleznables, el personaje más absurdo y odioso quizás sea un padrazo o un calzonazos en su casa, quién sabe. Y el político más sabio y admirable, dispuesto a cambiar el mundo con su sacrificio personal, puede ser un machista maltratador o un papá irresponsable, en la intimidad. Cada casa es un mundo y cada persona un misterio, decía mi mamá. Superaremos las limitaciones del presente y volveremos a tropezar con piedras, que no serán las  mismas però que seguramente nos resultarán igualmente peligrosas. No sé si actualmente existen obras literarias de contemporáneos tan interesantes como las que elige Chiaromonte, cuesta valorar nuestro tiempo, para todo hace falta perspectiva. Quizás el cine ha tomado el relevo de la gran narrativa decimonónica, no lo sé. Lo cierto es que nuestros problemas responden a las limitaciones de nuestra especie y que las grandes preguntas sobre la humanidad y su relación con el destino, con la historia, son las de siempre y no tienen ninguna respuesta válida ni universal. A pesar de todo, se ha de votar, vaya.

domingo, 22 de septiembre de 2019

TODOS NO SON IGUALES NI TODO DA LO MISMO


De futbol, política y educación todo el mundo parece entender mucho. Ayer perdió el Barça y es fácil comprobar como los pobres entrenadores pasan de la devota sacralización a la condena contundente, sin reservas. Pero estos días el tema estrella es la política, claro. Me cuesta entender como con tanta gente supuestamente responsable y que sabe lo que debería hacerse tengamos unos políticos tan inútiles, la verdad. 

Hace tiempo, en alguna ocasión, yo aseguraba que no iría a votar, por diferentes motivos, y siempre había alguien que me reñía con contundencia, tantos años sin poder votar y ahora no querer ejercer un derecho tan importante... Sin embargo, siempre acabé por votar. A veces quizás me equivoqué, no lo sé. No soy fiel a un partido ni he sido admiradora de ningún líder. 

Sé que vivo en una democracia débil, coja, frágil. Quizás todas lo son, en algún momento, pero la nuestra salió de momentos difíciles, de un largo túnel potenciado por los poderes occidentales, después del final de la Segunda Guerra Mundial. No creo que un pueblo tenga el gobierno que merece, al menos, no de forma absoluta. Tiene, también, el gobierno que le dejan tener los poderes fácticos y la geopolítica interesada.

Estos días recibo un montón de desagradables chistes sobre la inoperancia de los políticos, en general. Con los de casa se es un poco más prudente, tenemos gente en la cárcel y con eso se puede hacer poca broma. Sin embargo se fomenta la percepción de inseguridad en Barcelona, la campaña en contra de Colau es evidente, machacona. No era yo partidaria suya pero me pasa con todo, me gusta llevar la contrario, y ahora me cae bien. Me gustaron ella y Carmena, en esa presentación, afortunadament más breve que las anteriores, de las fiestas de la Merced.

Mucha gente me dice que no irá a votar, con este panorama.. Que todos son iguales. ¿Son iguales Casado y Sánchez? ¿Iglesias y Sánchez? ¿Eran iguales Hillary Clinton y Trump? Hay quién me asegura, situado en una altura moral en la cual se ha colocado él mismo, que todo es la misma mierda. Parece que la abstención sería un castigo visible, vaya. Pero resulta que la abstención suele afectar casi siempre a la izquierda o, lo admito, a lo poco que queda de la izquierda.

Hace años Lidia Falcón publicó un libro muy interesante, Es largo esperar callado, en el cual había una crítica muy dura sobre el machismo izquierdista. En una entrevista le preguntaron si eran iguales  la derecha y la izquierda, en lo relativo a la situación de la mujer y a otros factores. Falcón contestó de manera contundente que en absoluto, sobre todo porque a la izquierda se le podía y debía exigir un cambio y era más posible encontrar interlocutores. 

Puede que en algunos aspectos, una izquierda débil y moderada y una derecha moderna e inteligente tengan puntos en común y sean capaces, incluso, de pactar gobiernos. Por lo que respecta a la derecha actual, aquí y en otros países europeos, eso no es así, más bien vamos para  atras, como los cangrejos. Quizás lo he soñado pero cuando Juan Carlos fue tolerado, e incluso celebrado, como rey repuesto, participó en un programa de la BBC, un documental en el cual hablaba del futuro y de que ya se vería lo que quería el pueblo. Entendí que en algún momento, después de aquella solución de compromiso, en el intento de evolucionar sin demasiada violencia hacia, más o menos, la democracia, se consultaría a la gente, por si se quería recuperar, ay, la República legal de 1931.

Nada de eso sucedió, Todo se ha enquistado y petrificado, la unidad hispánica inamovible, el puritanismo de nuevo cuño, la monarquía hereditaria, el substrato dictatorial franquista. Cosas como la ley mordaza hubiesen sido impensables hace años, como tambien hubiese parecido imposible tener políticos en prisión durante dos años largos, sin posibilidad de acogerse a nada. La condena, dicen, será dura. Vendrán tiempos peores, puede ser. ¿Ayudará a mejorar el panorama una abstención masiva?

Se puede ir de Guatemala a Guatepeor, pero, si no hay grandes alternativas, quedémonos con lo malo y evitemos lo peor. Y miremos atrás con cierta perspectiva, muchas cosas han mejorado, en el país, a pesar de todo. Algo habrán tenido que ver los políticos en lo bueno, también. Esa queja continua y recurrente, con tendencia al chiste malo y cruel, parece ser una constante hispánica, Cataluya incluída. Pedimos unidad a los políticos y, en general, la gente, en los pueblos y barrios, suele ser incapaz de ponerse de acuerdo en temas absolutamente banales o de relativa poca importancia. 

Precisamente cuando las cosas no están claras o se ponen difíciles la poca participación política que tenemos se debe potenciar, o así me lo parece. Los socialistas, hace años, acuñaron un eslogan que me pareció, incluso, de mala educación: si tú no vas, ellos vienen. Algo así. Ellos, claro, eran los otros. Se olvida que por mucho repelús que nos provoquen determinadas opciones, si son legales, deben respetarse. De nada servirá no ir a votar, aunque ir a votar sirva para poco. 

Me sorprende la facilidad con que se condena a todo el mundo y se ponen en el mismo saco opciones claramente distintas. Ya sabemos que después puede que los que manden no hagan lo que prometieron, incluso que hagan lo contrario. Pasa en las mejores familias o acaso incluso los padres ¿no nos prometían, de niños, cosas imposibles? Una cosa es la campaña, otra los deseos, y una tercera, la realidad. Ser posibilista parece poco heroico, de cobardes, pero así son las cosas. Las grandes proclamas suelen acabar en agua de borrajas y muchos líderes sacralizados no soportarían una biografía objetiva, què hi farem. 

lunes, 29 de abril de 2019

PAISAJE DESPUÉS DE LA BATALLA... ELECTORAL


En esta foto podemos ver a Pedro Sánchez cuando ganó las primarias. La gente militante y fiel a sus partidos genera imágenes parecidas a las de cuando se gana la lotería de Navidad, si las cosas van bien después de las consultas. Rie, salta, grita, se abraza, sonríe tontamente, levanta los brazos y hace la señal de la victoria... después viene la realidad, los pactos, las abdicaciones morales, las posibilidades reales, pues la política tendría que ser la ciencia de lo posible y lo posible nos puede parecer mediocre y cobarde.

Ha sido esta una campaña extraña y desagradable en muchos momentos. En los debates que puede ver tan solo Iglesias y Assens me parecieron educados, moderados y posibilistas, la verdad, aunque en algunos medios se dio por vencedor a un Ribera que a mi me pareció horrible, tot son gustos. La verdad, hay que admitirlo, es que no le ha ido mal del todo, viendo los resultados finales.

Quizás tengo el síndrome de Casandra, aunque algo atrofiado, pero hace tiempo que los resultados de las consultas electorales no suelen sorprenderme. Por poco que se observe la realidad que nos circunda se percibe algo de intención de voto sin haver encuestas ni sondeos ni todo eso en lo que se gasta un dinero absurdo. 

¿A qué vienen los sondeos televisivos de la noche electoral, un par de horas antes de qué vayamos a saber los resultados definitivos? En algo tienen que gastar el dinero los medios de comunicación, me imagino. La modernidad llena los platós de lucecitas y gráficos, casi parece que vayan a actuar los cantantes eurovisivos en un momento u otro. Las locutoras se peinan, maquillan y visten de mujer objecto con criterio y los varones suelen ir con traje y corbata  aunque eso de la corbata es hoy, de momento, una prenda en recesión. 

Sin embargo y a pesar de que sospechaba como iría la cosa no dejaba de inquietarme eso de las tres derechas unidas, dispuestas a acabar con el tema catalán de forma expeditiva cuando, ay, el independentismo actual es obra suya. Con el PP, y lo recordó Batet en el debate catalán, se incrementó la tendencia. Lo peor, los presos, claro. En eso, como en tantas cosas, se tiene la sensación de qué han pagado los más inocentones.

Sánchez sigue recibiendo patatas calientes por todas partes. Sus mismos militantes reunidos le pedían a gritos que nada de Ciudadanos. Y si se acerca a Esquerra, triunfante en Catalunya, como también era de esperar, y creo que la cosa tiene que ver con la moderación algo iluminada del buen Junqueras, que admitió que daría suport a Sánchez ante la amenaza carpetovetónica, le caerá de todo por parte de ese tripartito frustrado que ha encontrado en el anticatalanismo un filón electoral. Aunque parece que ya hay mucha gente cansada del filón. 

Sánchez es un resistente eficaz y poco ha tenido que hacer ante unos ataques absurdos y hasta surrealistas, que hacían añorar la tranquilidad plácida y el humor gallego de Rajoy, incluso de Fraga. A Catalunya nos mandaron a  esa Cayetana, ¿a quién se le ocurrió? Pero, en fin, ellos sabrán. Los problemas reales del país y de la gente han sido unos grandes ausentes pero en algún momento habrá que incidir en la vida real, en el paro, en la sanidad, en la educación, en el medio ambiente, en el trato que hay que dar a la immigración, en la despoblación rural, en como se va a resolver eso de Catalunya sin crear más inquietud y resentimiento del que ya existe. Però, bueno, hemos vivido épocas mucho peores y mucho más inquietantes...

Entre dos partidos entre los cuales tenía dudas me decidí, ayer, por el que tenía más mujeres y más mujeres que no estuviesen a la cola. En eso se mejora poco y, me sabe mal decirlo, en esa Catalunya que además del seny i la rauxa cae en cierto cofoïsme algo peligroso, la cosa no mejora tanto como debiera, aunque tuvimos a Batet al frente de los socialistas, una persona que parece eficaz aunque en casa la tildan de esfinge y no van desencaminados. Por cierto, ¿dónde escondieron a Iceta, desde que se atrevió a manifestar que si la base social independentista se va ampliando habrá que tomar medidas, vía referéndum pactado y todo eso?

La vida sigue y ahora vienen las municipales, en Barcelona. Todo pasa y cambia y el futuro, afortunadamente, es incierto. Los vencejos han regresado y los cielos azules nos vuelven a inspirar una cierta emoción estacional, aunque con los años todo  se relativiza: Porque ese cielo azul que todos vemos,/ ni es cielo, ni es azul: ¡lástima grande/  que no sea verdad tanta belleza!

Es habitual criticar hoy a los políticos pero tengo un gran respeto por la gente que hace cosas que yo no sería capaz de hacer, la verdad. El mundo de la alta política, en el fondo, es un reflejo del mundo de la base, de esas peleas de vecindad, de los enfrentamientos en la comunidad de vecinos, en el claustro de profesores o en el centro excursionista... Las corruptelas a nivel básico se van ampliando cuando las posibilidades aumentan pero en todas partes hay alguien esforzado, con ganas de trabajar, que está por encima de las ideologías, aunque tenga las suyas, y que desea, de buena fe, el bien común. 

No entiendo que en nuestros tiempos haya ese aumento de la extrema derecha, que hace algunos años parecía destinada al ostracismo y el olvido, pero parece un fenómeno europeo y existe y se incrementa, me guste o no. Los miedos nos acercan a los dogmas, a las seguridades etéreas pero deseables. Y la especie humana es como es y no como, a muchos y muchas, nos gustaría que fuese. Con los años me sorprende mucho más que, con todas nuestras limitaciones, hayamos conseguido épocas de paz, intermitentes y frágiles, locales, claro, depende de nuestra suerte vital. Que el sufragio universal, tan imperfecto como se quiera, exista, ya es un milagro en el contexto de la evolución moral de la especie. Uno de los carteles que esos días veo colgado en algunos balcones, pocos, afortunadament, es ese de ni olvido ni perdón, ya sé que es retórico, pero me incomoda. Perdón, olvido y lo que haga falta, pintaría yo por esos muros tan maltratados por los grafitis sin gracia. 




domingo, 14 de mayo de 2017

COBARDÍAS MUSICALES Y SUPERVIVENCIAS DIVERSAS

Resultat d'imatges de EL RUIDO DEL TIEMPO


No soy lectora incondicional de Barnes aunque le reconozco el mérito narrativo. Una amiga me ha pasado su último libro, inspirado en la vida del músico Shostakóvich y en sus relaciones con el estalinismo. No soy tampoco demasiado entendida en el tema musical y se me escapan algunos tropiezos que los expertos han encontrado en el texto, relacionados con la terminología específica de ese mundo profesional. El libro no es una biografía sino una reflexión en tres tiempos sobre el personaje y sus problemas.

Algunas críticas que he leído sobre la novela inciden más en el fondo que en la forma. Parece que nos resultan más admirables los personajes valientes, coherentes, heroicos, que mueren en el intento, que no aquellos dispuestos a hacer eso que en catalán llamamos la puta i la Ramoneta. Por ahí van alguna comparaciones con otros intelectuales de su época que acabaron muy mal. Nos gustan más los mártires que los supervivientes, en general. Incluso Stalin acabó con muchos supervivientes de los campos de concentración nazis, por si acaso. Los mártires son más cómodos. Los supervivientes suelen ser contradictorios, cobardes, oportunistas. Si una hermosa muerte honra una vida, una larga vida deshonra muchas de nuestra heroicidades, ahí está la trágica figura, por ejemplo, de Petain.

Hace poco tiempo volví a ver una entrevista con el gran Buero Vallejo,  un enorme y admirable superviviente, pero que parece incomodar todavía a muchos dogmáticos, hasta el punto de que el centenario de su nacimiento pasó un poco de puntillas, en Catalunya se limitó a alguna lectura y poca cosa más. Buero se adaptó a la época que le tocó vivir, después de salvarse por los pelos de ser ejecutado. Incluso triunfó en pleno franquismo porque aquel contexto precisaba también de poder respirar por alguna parte. 

La lectura del libro de Barnes nos dice poca cosa sobre la vida del músico, por suerte hoy podemos contar con informaciones diversas, gracias a internet. Incluso podemos ilustrar nuestra lectura con su música. Resulta extraña la fijación del estalinismo con la poesía, la pintura, la música. Los artistas, los intelectuales, son una especie etérea, sobrevalorada. Todavía más hace años, cuando eran minoría. Sin embargo el estalinismo no acabó sólo con artistas e intelectuales, acabó con todo el mundo, mató más gente que el nazismo aunque parece que todavía cierta izquierda no quiera reconocerlo. Las miserias habían empezado antes, con Lenin, que a veces parece el bueno de la película, y no terminaron del todo com la muerte de Stalin aunque alguna ventana se abrió. Nada que ver con nuestro pintoresco franquismo, la verdad.

Los intelectuales europeos fueron muy serviles con el comunismo de la época, silenciaron, callaron, colaboraron, nos mintieron, se fueron de vacaciones a Rumania. Todo, dicen, decían, para no hacer el juego al franquismo. En el fondo la especie humana es así de miserable, con pocas excepciones puntuales. Nosotros, los españoles, en general, aunque es injusto generalizar, también fuimos serviles a menudo con la situación, por necesidad vital. En una novela de Sartre un personaje dice que si llegan a mandar los nazis él sobrevivirá y se hará su rinconcito, cosa que el autor desprecia y critica, él, que tan incoherente, cobarde y servil fue en muchas ocasiones y que, precisamente, durante la ocupación nazi de su país se montó su cómodo rinconcito.

Hoy cuesta pensar en esas vidas sepultadas por la losa de la política, llenas de incertidumbre, en las cuales la vida vale poco. Shostakóvich fue un superviviente preocupado, inquieto, amargado en ocasiones, ni disidente en la sombra, ni héroe, ni un esclavo del régimen. Hoy, aquí, el buen artista parece que ha de ser de izquierdas y muchos actores y actrices aprovechan cualquier acto público para hacer profesión de fe progre. Resulta casi imposible, sin la perspectiva que da el paso del tiempo, valorar las obras contemporáneas de forma desacomplejada y libre. Todos tenemos nuestras manías, puede que nos guste  un autor, un músico, una actriz, pero si éste manifiesta de forma pública ideas que no son las nuestras, lo rechazamos, ya no es tan bueno.

Los poderes de hoy, aquí, no son como los de antes, pero todavía hay clientelismo, servitudes, la libertad, en muchos casos, comporta soledad, ostracismo. Ya no son sólo los poderes políticos los que determinan la suerte del creador, del profesional, están los poderes académicos, los económicos no oficiales, cosas así. Nadie sabe qué es la cultura pero todo el mundo habla de ella y en su nombre se cometen muchas tonterías. El libro de Barnes, sin resultar redondo del todo, incide en esa reflexión sobre el arte, sobre la cultura, sobre los contextos castrantes y los miedos humanos, comprensibles. Comprensibles para los adultos, para los viejos, y aún así, no para todos. La juventud quiere héroes, los sistemas quieren mártires. El coraje, el valor, todo eso, qué bonito suena. ¿Quién no ha pensado, en su adolescencia, en la grandeza que representa morir en la lucha por una idea justa o en defensa de los oprimidos? Luego resulta que ni la idea era tan justa ni los oprimidos tan adorables. Y la lucha, ay, la lucha lleva a la muerte prematura y lo único que tenemos es esa vida breve, puede que mediocre, frágil e inexplicable pero de un valor incalculable para cada uno de nosotros.

Creo que fue Perel, un superviviente judío que en su adolescencia se hizo pasar por ario, quién, ante algunas críticas sobre su actuación en aquellos años manifestó que valía más un perro vivo que un león muerto, gran verdad. Su madre, que fue asesinada con un gran número de miembros de su familia, le insistió en que debía vivir y sobrevivir. Su vida inspiró la película 'Europa, Europa'. Perel ha sido durante años un gran defensor de la paz con el pueblo palestino y es que quien ama su vida de verdad suele respetar a fondo la del resto de la gente.

lunes, 11 de julio de 2016

EL POLÍTICO Y SUS MÉTODOS


BTV es, para mi gusto, con la segunda cadena, uno de los lugares televisivos en los cuales se puede disfrutar del mejor cine y sin interrupciones. Lástima que sólo pueda verse en una área geográfica reducida, además, en los últimos tiempos me temo que no debe andar muy boyante de presupuesto. Hace pocos días me reencontré con  un título emblemático, El político, una película de 1949, yo tenía justo un añito en aquellas fechas. Siempre he visto esta película por televisión, todavia no he tenido ocasión de disfrutar de ella en el cine. O de sufrir con ella, ya que resulta bastante inquietante.

El título original es All The King's Men. Fue una película muy importante en su época, que disparo el prestigio y la fama de su protagonista, Broderick Crawford, un actor del cual escuché hablar mucho en casa, sobre todo a mi madre, que era una cinéfila impenitente. Crawford era un actor con un físico muy especial, podríamos decir que incluso atractivo en su fealdad, poco convencional, que se adaptaba a papeles de todo tipo. Lástima que un grave alcoholismo perjudicase su carrera, lo mismo que, según dicen, la afición a comer en exceso. Sin embargo, y a pesar de todo, aguantó bien la llegada de la televisión, protagonizando series de éxito.

El Político es una especie de cuento cruel, una historia que se puede situar en cualquier época, también en la nuestra, e incluso en cualquier geografía. Es una historia de corrupción progresiva, la de un hombre que accede al poder lleno de buenas intenciones, que posee un gran magnetismo y que acaba por olvidar cualquier ética profesional. Un hombre con atractivo y carisma, aquellos que están a su alrededor y que se degradan con él lo veneran, cada uno a su manera, incluso a pesar de ser conscientes de su degradación moral. Más que miedo inspira una perversa atracción pero no acepta deserciones y recurre a métodos brutales, incluso al crimen, con tal de consolidar un poder que acaba por mostrar una gran tendència dictatorial aunque sigue consolidando un populismo que incide en la aceptación de la gente humilde.

Rossen, su director, se vio muy perjudicado durante la época de la caza de brujas, había sido comunista y acabó por ceder a las presiones y delatar a muchos compañeros, como Elia Kazan. Kazan se recuperó después, a pesar de su lamentable conducta, però no así Rossen. A partir de entonces tuvo algunos éxitos puntuales y muchos disgustos y problemas y murió a los cincuenta y siete años. Su última pelicula fue Lilith, una historia inquietante y extraña, todavía es una cinta de culto.

El personaje de Willie Stark, en El Político, se inspiró muy de cerca en un hombre real, Huey Long, que también murió asesinado por el hijo de una sus víctimas. Se basó en una novel·la del escritor Robert Penn Warren, él único escritor hasta ahora que ha ganado un Pulitzer de narrativa y otro de poesía, el de narrativa precisamente por la novela en la cual se basó la película, un autor hoy algo olvidado por aquí que vale la pena recuperar. Se realizó una segunda versión el año 2006, con un reparto de lujo y Sean Penn en el papel principal. Incluso existe una ópera basada en la historia de Willie Stark. 

domingo, 27 de marzo de 2016

ELEGIR NO ES OBLIGATORIO


El último suplemento cultural de La Vanguardia incluye diferentes artículos sobre la pintura realista moderna, con motivo de una exposición del Museo Thyssen. Isabel Quintanilla, entre otras interesantes reflexiones, recuerda en uno de los artículos como los pintores realistas, siempre valorados aunque fuese de puertas para adentro y de España para fuera, tuvieron que escuchar y leer que eran franquistas. Cuando la realidad es que la culturilla franquista presumió cuando le convino de vanguardismo de puertas para afuera. O que el comunismo estatalizado era bastante figurativista a lo grande.

En el mismo periódico encuentro un artículo de Quim Monzó en el cual ironiza sobre una reciente declaración del ayuntamiento barcelonés a favor de veganismo y vegetarianismo. El invento responde a una propuesta d'ERC que ya no sabe cómo llamar la atención pero todos lo han apoyado, con la excepción de PP y Ciutadans que se han mostrado algo reticentes. Es lo que tiene la disciplina de partido, aunque un cupaire de pro disfrute con las morcillas asadas un día sí y otro también o un ciudadano de derechas odie el jamón, toca hacer el paperot.

Resulta bastante inquietante comprobar como cosas que hacen referencia a la libertad individual, que cada día valoro más, se etiquetan como de derechas o de izquierdas y etiquetan también a quiénes toman de forma abierta una opción determinada. Fumar fue de izquierdas en otros tiempos y decir que te molestaba el humo en reuniones de los sesenta, incluso en reuniones escolares de padres y madres, hacía que te mirasen de forma condenatoria. Determinadas drogas peligrosas fueron mitificadas como izquierdosas. Hoy es al revés, el ecologismo y ese culto absurdo y pesadito a la Diosa Salud han contribuido a hacer girar la tortilla.

Hay gente con una gran capacidad escurridiza y hábiles para cualquier cambio de chaqueta. Lo peor es que los conversos son los más peligrosos. A menudo lo comprobé en el mundo personal pero, sobre todo, en el laboral ya que en el campo educativo converge una fauna que se cree progre y izquierdosa. Había quién en privado me aseguraba una cosa determinada sobre cualquier tema pero en los claustros de profesores votaba la contraria, sin vergüenza y para quedar bien. Por no hablar de las manipulaciones asamblearias.

Una moda de nuestro tiempo ha hecho proliferar las visitas escolares, incluso de parvulitos, a sitios como la Fundación Miró dónde creo que se adoctrina estéticamente sin ningún tipo de límite a sus visitantes inmaduros, a los cuales no se les lleva alternativamente, por ejemplo, a contemplar exposiciones de dibujos de Juan  Ferrándiz, para que elijan. Claro que lo que te predican en la infancia tiene un valor relativo e incluso contraproducente y puede que con tanta abstracción nos salgan muchos futuros artistas clasicones que quizás tengan que ir al salón de los rechazados, quién sabe.

He tenido siempre cierta afición a la pintura y el dibujo y cuando me jubilé asistí a algunos cursos de l'Escola de la Dona, un lugar entrañable siempre en peligro de extinción. Una profesora, buena pintora además, relativamente joven y que tiene un estilo realista sin que se note mucho me comentaba como en sus tiempos de estudiante en las facultades de Bellas Artes se aprendía a dibujar y pintar de forma tradicional también pero que durante un tiempo, hoy puede que ya se vaya rectificando, salían los licenciados artísticos sin saber copiar una bicicleta del natural si no era que tenían el don de origen.

Quintanilla insiste en un aspecto actual, el exceso de contar con las fotografías como recurso y la necesidad de captar la realidad de forma directa. Sin embargo los artistas siempre buscaron ayuda técnica y me temo que no hay vuelta atrás, en general, aunque existen individualidades geniales capaces de todo. Hace años la Rambla barcelonesa solía estar llena de pintores con su caballete, la gente se detenía a su lado y a veces hacía comentarios inoportunos. Hoy ves muy pocos pero lo que sí que veo con más frecuencia son grupos de gente, estudiantes pero también adultos con pinta de jubilados de cursillo, dibujando del natural en la ciudad, en el entorno urbano, en los parques.

No hay un manual para comprobar si alguien es de derechas o de izquierdas, sobre todo porque la mayoría de gente no es de nada de forma monolítica. En mi época profesional te etiquetaban además según el periódico que comprabas, el más progre era El País y el AVUI se consideraba algo facho-convergente aunque podías justificarte con eso de qué era el único en catalán y de qué en él escribía Pedrolo, entonces uno de la media docena de independentistas intelectuales conocidos y confesos. La Vanguardia era pecado. Hace años según por dónde te movías te clasificaban como sociata o pujolista, de eso ya hace mucho.

Lo  mismo pasó con las revistas de la época. Hoy ya casi ni se venden periódicos de papel ni hay revistas como las de entonces, publicaciones como Triunfo me habían parecido excelentes pero hoy las hojeo y compruebo que eran bastante doctrinarias, alabando sin matices a Castro o al régimen comunista de Albania,  incluso a Pol-Pot. Hoy muchos amigos y amigas son devotos del diari ARA que me parece flojito aunque tiene algún colaborador de prestigio reconocido y agrupa a muchos de los que hoy remenen les cireres culturales e incluso políticas. Sin embargo no sabría decir si es exactamente de izquierda o de centro-izquierda, la verdad. Y es que en Catalunya el tema de la identidad complica todavía más las clasificaciones, cosa que incluso puede ser positiva, por los muchos matices posibles a tener en cuenta.

Cuesta defenderse del gregarismo de cualquier signo, sobre todo porque la vida social es interesante, imprescindible, y a veces has de disimular un poco para que no te miren de reojo, por ejemplo cuando no tienes ningún interés en participar en manifestaciones viscerales diversas y multitudinarias. El factor humano, afortunadamente, hace que aprecies de verdad personas que piensan de forma muy diferente de la tuya. 

Pero parece que si no eres de unos has de ser de los otros y tu filiación se ha de demostrar con signos externos que puedan ser interpretados de forma supuestamente objetiva, como antiguamente se intentó con las características de las brujas o de los herejes. Respecto al país, entiendo que exista el català emprenyat pero me cuesta comprender a gente con reacciones a la contra absurda como la de Félix de Azúa, de larga tradición, por desgracia. En el mismo periódico que menciono Joan de Sagarra le dedica uno de sus impagables escritos, irónico y ponderado pero contundente. El peligro de ir de un extremo al otro nos acecha siempre. 

Monzó asegura que le gusta la verdura pero que no quiere que le priven de una buena pierna de cabrito. A mi me gusta algo, poco, del arte pictórico llamado vanguardista y que ahora ya es del año de la pera, pero prefiero la cosa figurativa aunque no dejo de reconocer que también en ese campo hay de todo, aunque cuesta menos distinguir el grano de la paja mientras que en esas abstracciones veneradas parece que todo o casi todo vale. En esos cursos que comento hice algo de arte abstracto, me lo pasé muy bien y tengo producciones propias que me gustan bastante, aunque siempre lo consideré una especie de juego divertido. Lástima que no haya quién me las compre a buen precio.

Leo La Vanguardia cuando me apetece porque tiene buenos articulistas, aunque reconozco sus sombras y su servitud ancestral a los poderes vigentes, ya mi abuelo decía que era un periódico de los que mandaban. Me gustaría no tener que elegir nunca entre nada, ni entre derecha e izquierda, ni entre coles y morcillas, ni entre independentistas y unionistas, ni entre el ARA i El Periódico. En tiempos de paz las elecciones son casi folclóricas pero cuando las cosas van mal, y a veces parece que hay un interés extraño en qué vayan mal, los dilemas entre opciones enfrentadas pueden ser dramáticos y peligrosos y por ello hay que practicar eso de nadar y guardar la ropa, si puede ser sin perder algo de dignidad, que todo tiene un límite.

lunes, 25 de enero de 2016

UNIFORMES Y TENDENCIAS, MODAS INCÓMODAS Y DOGMAS TEXTILES


Hace años, muchos, tantos que casi no me acuerdo, un conseller de la Generalitat, creo que era de educación, se presentaba en las sesiones sin corbata y era muy criticado, no tan sólo por los burgueses sinó también por gente como mis padres, de una generación que ya ha casi desaparecido en su totalidad.

La gente humilde de aquella época tenia poca ropa, los hombres un traje o dos, en general, y las señoras también algún vestido o traje chaqueta que cuidaban con esmero y en el cual se hacían las reparaciones caseras pertinentes si el cuerpo cambiaba con el tiempo, incluso los abrigos se volvían del revés para darles otra oportunidad.

Por la radio daban anuncios de un sastre a domicilio que fue muy popular, Poveda sastre, de la plaza del Peso de la Paja. Estuvo allí muchos años y desde la calle se veía el balcón del taller y a la gente cosiendo y tomando medidas. El anunció consistía en un diálogo entre dos amigos, uno le preguntaba si llevaba un abrigo nuevo y el otro le decía que no, que era el mismo vuelto del revés y arreglado en Poveda.
Las fotografías antiguas de personas humildes en días de fiesta, bautizos, bodas, comuniones, nos muestran a todo el mundo limpio, bien arreglado y elegante. Hay hermosas fotos de bodas de gente que vivía en las barracas, todos van de punta en blanco. En una ocasión alguien colgó en las redes una foto festiva con un grupo de chicos y chicas de finales de los cuarenta y gente joven de hoy preguntó si eran ricos porque iban elegantes.

Incluso en la foto que colgué en la entrada anterior se puede percibir como vestíamos los jóvenes hace años. Bastante bien, en general. En mis guateques de barrio se pedía a los chicos que viniesen con traje y lo más atrevido de entonces fueron las camisas de color de rosa. La moda de ir trapero y peludo empezó en ambientes de clase media y yo diría que media alta. Luego todo se pega.  Ya en la transición, cuando alguna persona humilde tenía cualquier cargo político acostumbraba a vestir bien para las ocasiones formales. 

Hoy todo convive y no nos asustamos de nada. Uno de los factores que llamaba la atención del señor Baños, de paso breve por la CUP, era que iba bien vestido, quizás por eso no pegaba. Decir que no te parece bien que se vaya según dónde en mangas de camisa o en camiseta, aunque sea de diseño, queda mal, parece que seas facha o carca y nadie quiere oir eso, sin embargo el vestido informal es más bien hijo de la pequeña burguesía que del obrero auténtico, me temo.

Hoy se rechaza el uniforme pero el uniforme, según dónde, es democrático e igualitario, muchas escuelas de países pobres lo utilizan pero aquí parece una vulgaridad aunque escuelas de alto nivel, a las cuales asisten hijos de descamisados oportunistas, lo exijan. El uniforme ahorraba mucha ropa y también ahorraría discusiones sobre qué me pongo esta mañana o no me gustan estos pantalones que no son bastante guays, habituales en las familias modernas. Una escuela de L'Hospitalet, pública, lo ha recuperado pero fue criticada y mirada de reojo en su momento.

Al final lo más alternativo se vuelve otra vez un uniforme, nos guste o no. Mientras ocurre eso las bodas convencionales, religiosas o civiles, acogen a menudo modelitos tipo Preysler y pamelas horribles, y es esa una tendencia casi interclasista. He visto disfrazarse a gente muy comunista, de antes, vestirse con esas telas caras y ridículas, hace años tuve un disgusto cuando supe que una dama de izquierdas que yo admiraba asistía al Liceo de entonces, hoy también el Liceo ha cambiado, envuelta en pieles.
La indumentaria femenina merece punto y aparte. Costó mucho abandonar fajas, corsés, sujetadores con aro pero hemos vuelto a la incomodidad manifiesta. Las presentadoras de casi todas la televisiones lucen tacones imposibles, incómodos y absurdos, un mal ejemplo para las chicas modernas, me temo. Además, aunque estemos en el crudo invierno salen destapadas por arriba y por abajo, si te quejas creen erróneamente que lo haces por moralina pero no sé si es ecológico, en tiempos de escasez, mostrar como se gasta tanta calefacción en los platós. 

Hace unos días, en un programa de tertulia peluquera muy divertido que dan al mediodía por la primera, Paloma Gómez Borrero admitió que una de las cosas buenas de ser mayor es poder ir sin tacones altos, a eso hemos llegado, por desgracia. Ni tan sólo los tacones altos de mi juventud llegaban a esos extremos del presente, no sé con qué pies acabarán estas chicas en su tercera e inevitable tercera edad.
Lo qué es moda  no incomoda, dicen, y puede que sea verdad. Pocas damas importantes de izquierda, ni tan sólo de derechas alternativas,  admiten la esclavitud de esas modas, pero su aspecto evidencia esa servitud subliminal, tanto si lucen camisetas con consignas como vestiditos de marca. El mundo sigue siendo surrealista y quizás esas es una de sus maravillas, espero que si en verano hace calor, aunque hoy día en verano hay una tendencia a congelarte en todas partes, con ese aire acondicionado tan incómodo, caro, poco sostenible y poco saludable, alguien se decida a ir al Parlamento, el de aquí o el de allí, en pelota picada. 

Al menos, de momento, antes de qué la desnudez política no se convierta en una moda más, símbolo de la deseable transparencia exigida al cargo, tendrán tema para comentar los de siempre en las próximas tertulias, cuando ya haya gobierno o gobiernos y todo vuelva a ser un poco más aburrido.

Hace poco una persona me comentaba que en el único lugar dónde se mantiene un cierto orden, respeto a la jerarquía, el turno de sonido y el vestido elegante, aunque las damas también caen a veces en lo que he comentado, es en el musical formal, orquestas, corales tradicionales. Las orquestas serias y de calidad son una especie de metáfora de cómo podría funcionar todo si cada cual hiciese lo que debe y cuándo debe y lo hiciese lo mejor posible.


viernes, 4 de diciembre de 2015

CAMPAÑA ELECTORAL A LA VISTA


Como todo el mundo sabe o debería saber, el domingo, 20 de diciembre, en plena campaña navideña, poco antes del sorteo de la lotería y con las muñecas  dirigiéndose al portal y la gente que come turrón volviendo a casa por Navidad, tendremos las elecciones duodécimas a Cortes Generales, las primeras con Felipe VI, algo imprevisible de prever en las primeras o las segundas, cuando muchos y muchas pensábamos que la monarquía, en algún momento del futuro, evolucionaría volviendo a la república perdida de forma pacífica y consensuada.







Hace años, muchos, el inicio de las campañas venía acompañado de fotografías de candidatos diversos pegando carteles o haciendo ver que pegaban carteles. Eran otros tiempos. De todas maneras algunos partidos jóvenes y alternativos mantienen la tradición. No entiendo que aún se mantenga la manía de colgar fotos de los candidatos cuando todos sabemos como son y los vemos en la tele y en internet cada día. No entiendo cómo todavía nos mandan a casa las propagandas, el uso y abuso de papel en tiempos modernos es absurdo, un gasto inútil.

Estas elecciones son bastante imprevisibles. Hay muchos indecisos, partidos relativamente nuevos con nombres que no evocan ya aquello de la izquierda o la derecha o el centro sinó con títulos de crédito algo raritos como eso de poder o no poder, esa es la cuestión. Me parece eso del poder  algo desafortunado pero ellos sabrán. Los candidatos muestran sus habilidades diversas por la tele, eso tampoco es nuevo y se ironiza mucho sobre el tema. Espero que el de la colita no me destroce más a Krahe. El otro día Rajoy comiendo empanada con Bertín Osborne incluso me hizo reir. Mucha gente catalana me ha dicho que no se lo miró, claro, parece que hice algo malo contemplando esas tonterías españolistas.


Hace años ya había programas en los cuales se pedía a los políticos que hiciesen tonterías diversas relacionadas con sus aficiones personales, recuerdo a Roca, la gran promesa del reformismo frustrado de centro, yendo en bicicleta. No sé si eso de salir a actuar con cierta informalidad es cosas de los asesores, Rajoy explicó que fue su mujer quién le aconsejó mostrar algo de intimidad humana, hizo bien, porque realmente el invento humanizó al personaje, igual que lo humanizó la criticada pero cariñosa colleja propinada a su hijito.


Si en el conjunto hispánico la cosa está complicada y la indecisión es hoy el partido ganador, en Catalunya las cosas están todavía más embolicades. La imagen que se está dando con eso de las inacables negociaciones para no-investir a Mas resulta preocupante y creo que desmoraliza incluso a los incondicionales del procés. Yo confieso pertenecer al ejército de los indecisos, dels caga-dubtes o quizás es que sólo soy escéptica, algo cínica. La política puede tener defectos, los políticos no son ni mejores ni peores que el resto, hay de todo, como de médicos, de maestros, de periodistas, de mecánicos. Pero se puede hacer de todo menos el ridículo, creo que decía Pla, que era otro cínico.
Por lo menos estamos distraídos. Para acabar de distraernos se han inventado por aquí unos días en inglés, durante los cuales se hacen descuentos que no se pueden hacer llamándolos descuentos en castellano o catalán. Una amiga me comentaba con cierta preocupación que en una coral catalana a la cual pertenece el repertorio actual es casi todo en inglés, dicen que Riba ya dijo a Unamuno, hablando del catalán y sus condicionamientos, que aquí pasaríamos directamenta al inglés. Pues eso. 

Incluso Rajoy admitió en el programa de Osborne que está estudiando inglés aunque no parece muy aplicado, al contrario de nuestro Mas, que se defiende bastante bien. La noble lengua inglesa no tiene la culpa de nuestra papanatería consumista, claro. Yo me limito a repasar las lecciones de Duolingo, ya no estoy para cursos serios ni exámenes difíciles, pero qué duda cabe de la necesidad de saber idiomas en general y inglés en particular. Bueno, de aquí un mes, espero, hablaremos del gobierno, del de aquí y del de allá. Una obra de teatro que vi hace años sobre ancianas inteligentes recluídas en una residencia de la tercera edad se llamaba Al menos no es Navidad. Pero es que ahora, incluso es Navidad... O tempora, o mores.


jueves, 17 de septiembre de 2015

LECTURAS Y RELECTURAS IMPRESCINDIBLES EN TIEMPOS COMPLICADOS

derecha e izquierda-norberto bobbio-9788466301107


Leí este libro de Bobbio hace años y estos días me vienen algunos aspectos de esa lectura a la mente, aunque precisaría hacer una relectura a fondo para saber si mis recuerdos son reales o reinventados. Bobbio es un personaje imprescindible, no tan conocido ni leído como convendría a nuestro extraño presente. Bobbio vivió una vida larga y tuvo tiempo de evolucionar, era de buena familia tuvo una breve juventud fascista, evolucionó hacia el comunismo y hoy es percibido como un filósofo de la democracia, de la democracia crítica. Los tres pilares fundamentales, ideales de convivencia, son para Bobbio la democracia, los derechos del hombre y la paz. En este librito incide en el tema de la derecha y la izquierda y de su vigencia en el mundo contemporáneo, Bobbio murió en 2004.

Me atrevo a decir que sin la paz no puede haber nada más. Bobbio, que había vivido la guerra europea y participado en ella desde la resistencia antifascista, lo sabía muy bien. Supo ver también como los extremos de derecha e izquierda coinciden, no hace falta ser unos linces para reconocer que Hitler y Stalin tuvieron mucho en común. También las capas intermedias de esas ideologías coinciden en el presente, todo evoluciona, por ello no se puede hablar de la derecha como se hablaba de ella en los años veinte o treinta. La izquierda tampoco es la misma, al menos en nuestra sociedad occidental que come caliente cada día aunque sea con ayudas estatales.

Sin embargo hay matices. En estas elecciones catalanas del día 27 se potencian esos matices. Las campañas electorales mueven muchos demonios. Bobbio admite, sin embargo, que todavía hay diferencias y que podemos distinguir entre unos y otros según se potencie más la libertad o la igualdad. Los dos conceptos, sin embargo, deberían redefinirse. Se habla de libertad de forma muy general y a veces se establecen diálogos de sordos. La libertad se supone, según los diccionarios, que es la capacidad de escoger pero en la vida no escogemos casi nada, ni país, ni lengua, ni familia, ni clase social. Amigos y parejas parecen ser escogidos pero nuestras opciones no son universales ya que depende de por dónde nos movemos y con quién nos relacionamos. Todo depende, incluso, del azar. Tampoco escogemos época histórica.

Sobre la igualdad se han dicho y hecho muchas tonterías como querer igualar a la baja incluso la capacidad intelectuals, ese ha sido un gran pecado de la escuela tontamente progre. Sin embargo es evidente que estamos muy lejos de una sociedad igualitaria de verdad, considerando esa igualdad en el marco de las oportunidades, del acceso a los derechos humanos, individuales y sociales. Cuando estos días alguien me habla de qué Catalunya debe ser un país libre no me atrevo a contestar que, de momento, no me siento demasiado oprimida y que para lograr mi voto deben hacer referencia a temas más pedestres. Sin embargo creo sinceramente que el tema español y nuestra inclusión o no en el estado debe reconsiderarse y mejorarse. Las épocas de vacas flacas son complicadas, en otros tiempos nos daban unas cuantas zanahorias y todo el mundo más o menos contento. Cuando las zanahorias escasean para todo el mundo vienen las crisis y los experimentos políticos que a menudo generan grandes expectativas irrealizables, veáse la República, como empezó y como acabó.

Las izquierdas convencionales han decepcionado a mucha gente. Ya dice el Evangelio aquello de por sus frutos los conoceréis y a muchos ya los hemos conocido, claro que para eso hace falta tiempo, decían las abuelas de mi infancia que no conocías a nadie antes de comerte con él un saco de sal. A los políticos más jóvenes, que tanto atractivo despiertan ante un panorama político mediocre, no los conocemos a fondo ni sabemos cómo pueden evolucionar. Uno de los grandes pecados de nuestra sociedad es mirarnos el ombligo y prescindir del mundo en su globalidad, el internacionalismo parece una vulgaridad pero ahí están los refugiados, los marginados, los oprimidos por políticos abusivos que no tienen ni tan sólo la posibilidad de escapar de sus países. Nadie habla a fondo de ese internacionalismo más allá de seguir considerando que en la película de la vida hay unos malos evidentes y que muerto el perro, muerta la rabia.

Pero la rabia es endémica y es fácil provocarla y echar gasolina al fuego. Para ello existen muchos recursos entre los cuales las referencias oportunistas a la historia del pasado, tan manipulable e interpretable y que debería quedar en los libros de texto, en los archivos y en las facultades especializadas. Se resucitan héroes, reyes, mártires, batallas, banderas, opresiones, patriotismos, supuestos agravios no resueltos y grandezas miserables e imperiales, des de los de tiempos ancestrales hasta hace poco tiempo, qué más da. 

Me gusta mucho la historia como materia de estudio y lectura pero me produce un gran rechazo su utilización interesada. Vivo con cierta inquietud de persona mayor el presente pero mi inquietud no es nada comparada con la gente que percibió la llegada de guerras terribles y las vivió como pudo y le dejaron, poco se puede hacer para evitar el destino, guiado por el azar y movido por vientos que a menudo son imprevisibles. Releer a Bobbio, al menos, consuela en parte de tener que soportar tanta retórica sin sentido, sin sentido para mi, claro.


viernes, 19 de junio de 2015

NAPOLEONADAS, VANIDADES Y GLORIOSAS DERROTAS

La vanidad es la base de toda revolución, la libertad no es más que un pretexto (Napoleón)

Napoleón es un personaje mítico, como Julio César y tantos otros, y además incluso bien tratado por la posteridad. De todos los hombres que han contribuido a la mortaldad masiva de gran parte de la humanidad unos tienen buena prensa y otros no. Se perdonan las barbaridades cuando se hacen en nombre de ideas supuestamente progresistas, de esas que se consideran de izquierdas aunque sobre el tema habría mucho a comentar.

Napoleón, además, era francés y había sido revolucionario. Francia ha tenido una gran habilidad para fagocitarlo todo en provecho propio y de su mitología cultural, supongo que todos los países-estado pretenden hacer lo mismo pero no siempre el éxito y la suerte los acompañan. Hace pocos días leí en la prensa que el gobierno francés protestaba de la próxima emisión de una moneda belga que conmemoraba el resultado de la batalla de Waterloo. Waterloo ha sido transformada por la historia oficial francesa en gloriosa derrota. Hace ya doscientos años de la batalla y se han organizado unos fastos algo ridículos, con parafernalias diversas, jefes de estado elegantes y disfraces absurdos, para conmemorar tantas muertes. Si con aquello hubiesen acabado los enfrentamientos entre europeos la cosa tendría sentido pero considerando que luego vinieron tragedias peores la cosa más bien tiene un cierto aire de carnaval inquietante.

Resultat d'imatges de doscientos años waterloo

La revolución americana fue más efectiva que la francesa, algo menos sangrienta y sus principios se los copiaron nuestros vecinos sin casi ninguna referencia a los derechos de autor però la Revolución siempre fue la francesa, al menos hasta que llegó lo de Octubre. A Napoleón se le subió la grandeur a la cabeza y quiso exportar el invento francés sin darse cuenta de qué nadie quiere que lo modernicen a la fuerza, cosa que deberíamos tener en cuenta en la actualidad. Tropezó en España, un país que era mirado de arriba a abajo por el resto de Europa, ya algo al margen de las potencias efectivas que dibujaban los mapas europeos. Quizás fue una lástima aquello, mirado en perspectiva, porque José Bonaparte no era un borracho sinó un señor inteligente, dicen que incluso más que su hermano,  y hubiese podido iniciar una dinastía nueva y progresista, incluso más allá de Waterloo y Napoleón, como hizo Bernardotte en Suecia. Pero elucubrar con posibilidades pretéritas es absurdo y no sirve para nada, ni a nivel individual ni colectivo.

Lo que puedo haber sido y no fue, no fue, y además es imposible de imaginar. Los franceses soñaron de nuevo en grandezas y propiciaron aquello del Segundo Imperio e incluso empujaron a Napoleon III a una guerra que le costó el trono con una excusa española, por cierto. Por lo menos él y su esposa, nuestra Eugenia de Montijo, que pena pena, después de perder de forma trágica a su único hijo pudieron retirarse a la plácida Inglaterra en la cual quizás coincidieran con el tigre del Maestrazgo, convertido en señor de posibles y casado muy bien, con una heredera del país. Las guerras carlistas todavía están por estudiar a fondo y de forma desacomplejada.

Francia consiguió, de forma brutal y expeditiva, eliminar eso de los regionalismos y aspiraciones secesionistas diversas, con una escuela efectiva y unitaria, enviando los jóvenes brillantes a la capital y a los no tan brillantes a la guerra. Es impresionante comprobar en esos grandes monumentos de nuestros vecinos la inmensa cantidad de jóvenes bretones, catalanes, corsos, muertos por la patria francesa en aquella carnicería que fue la Primera Guerra Mundial. En España el siglo XIX fue lamentable para nuestro país, que había entrado en ese siglo con buenas perspectivas después de Carlos III, el ilustrado.

Hace algún tiempo escuché al ya desaparecido escritor José Luis Sampedro comentar con ironía lo ridículo del dictador Franco y hacer una especie de comparación con Napoléon, el cual, según él, tenía cierta grandeza. Es cierto que nuestros dictadores y políticos parecen salidos de una mala zarzuela pero Franco tuvo, quizás por desgracia, la suerte de los espabilados, murió de viejo, los sobrevivió a todos. Bueno, Mao y Stalin también fallecieron de muerte natural. Napoleón acabó en Santa Elena y murió de cáncer aunque la leyenda haya escrito a menudo sobre venenos y otras posibilidades. Yo, a Napoleón ya no le veo ninguna grandeza. 

No creo en países buenos y malos. La suerte, el clima, el azar, el contexto internacional, incluso aspectos aparentemente banales contribuyen a marcar el destino de los pueblos, de los estados, a delimitar fronteras siempre artificiales por las cuales, ay, muere la gente, y no siempre por el capricho de los que mandan, la especie humana también tiene una tendencia general y transversal a la autodestrucción, que resucita de vez en cuando en un lugar o en otro, de forma individual o colectiva.

Se supone que la cultura, la lectura y todo eso mejoran a la gente. Eso es una visión elitista, hay y ha habido gente culta malísima y analfabetos que nunca matarían una mosca si no es en defensa propia o de sus crías. El aristócrata Villalonga, en una ocasión, hablando sobre la guerra civil hizo un comentario de ese tipo, según él era comprensible que un paleto degollase a un cura pero que un caballero español leído y culto matase unos cuantos de forma brutal era más inexplicable. Para mi tan inexplicable es una cosa cómo la otra, la verdad. Y lo cierto es que las guerras demuestran lo peor de la gente, a todos los niveles sociales, económicos y culturales, pero también lo mejor, personas, cultas o incultas, ricas o pobres, que se arriesgan por defender a sus contrarios, cosas así. Se ha escrito algún libro sobre esos héroes de los dos bandos pero han tenido menos éxito que las listas de barbaridades y tragedias con buenos y malos claros y etiquetados.

Napoleón admitió en una célebre, terrible y repetida frase que las revoluciones se hacían por vanidad. Desde hace tiempo, en un contexto menos sangriento, creo que, en general, la política se hace por vanidad y que se buscan excusas diversas, el bien del pueblo, la democracia, la unidad de la patria, la diversidad de la patria, el nacionalismo, los valores que sean, para justificar tanta vanidad. Los no vanidosos duran, en política y en lo que sea, dos días. Tener en cuenta esa realidad nos puede ahorrar muchos disgustos y explica un montón de hechos que parecen inexplicables.