domingo, 9 de febrero de 2014

PRINCESAS EN DECADENCIA Y REYES VIEJOS


Se la llamó la infanta catalana, con su prima iban a estudiar mi lengua a una institución con mucho prestigio en la cual, en el pasado, nadie tenía ninguna simpatía por realezas pero que babeaba al ver la categoría de tal alumnado inesperado. Su boda fue bonita y barcelonesa. No entiendo de qué manera la monarquía hispánica ha conseguido dilapidar el patrimonio populista que había conseguido. Se necesita ser poco profesional para hacer las cosas tan mal ya que los reyes y las princesas de nuestro tiempo no sólo tienen que ser honrados, si puede ser, sinó que deben parecerlo en todo momento.

Hace unos días, por facebook, bromee con una amiga llamándola reina de su tierra, una comarca catalana, y me contestó con ironía que no quería ser reina de nada. Las reinas y las princesas están en horas bajas, llegará a ser políticamente incorrecto llamar a alguien reyecito, reina mía, princesita querida? Puede que sí, cosas más raras he visto y escuchado.

Sin embargo las niñas pequeñas, en carnaval, seguirán queriendo ponerse, muchas de ellas, vestidos de princesita, eso no creo que cambie. En las bodas actuales, incluso en las civiles, parece que existe desde hace algún tiempo un extraño afán en princesearse. Hubo años en los cuales comuniones y bodas se volvieron algo hippies, la gente se casaba en tejanos, incluso. Ahora he visto hasta extrañas pamelas en bodas de gente de clase media tirando a bajo. Vanidad de vanidades.

Hemos visto como la princesa consorte, que había sido periodista, se transformaba en una especie de barbie muda y todavía hay gente que comenta qué elegante es y todo eso, aunque perdió nariz y personalidad en ese proceso de abducción progresiva y protocolaria. No sé cómo irá todo en el futuro. Hace años, muchos, en un programa de la BBC que, todo hay de decirlo, se pasó en España a horas intempestivas, nuestro rey cazador, entonces joven y simpático, prometedor y demócrata, aseguraba que en el futuro habría que ver si el pueblo seguía aceptándolo o no, se suponía que a través de alguna consulta.

Cómo ha cambiado todo. La Constitución parece intocable, la monarquía, lo mismo. Nada puede cambiar, según los que mandan, si no es que ellos mismos lo deciden por propia conveniencia. Prefiero no escuchar radios ni teles de esas de la caverna para no consolidar mi independentismo tibio e incipiente, inseguro todavía. Sabemos mas bien lo que  no queremos que lo que queremos que no era eso sinó todo lo contrario. La crisis nos ha enfrentado con nuestra propia imagen, reflejada en un espejo que nos distorsiona el rostro. O quizás es que somos así. 

Incluso los reyes de antaño, con el aumento de la cultura, se nos vuelven tontos, limitados, violentos, débiles. Sissí era una chiflada elitista y María Antonieta sólo fue una reina seria ante el cadalso. Me viene a la memoria un cuento en catalán sobre un rey borrachín que se hace traer vino de todas partes y promete la mano de su hija, la princesa, a quién le traiga el mejor. De tanto beber se muere y la princesa se casa con un trovador. El cuento, en su primera versión debió parecer demasiado atrevido y con el tiempo se hizo una versión en la cual el rey acaba por volverse abstemio y beber agua. No sé si embotellada o del grifo.

En aquel cuento de la muela y los pasteles, tan divertido, el campesino llega a la ciudad para ver si el rey es más que hombre y su primera decepción es comprobar que es un hombre normal. El hábito no hace al monje pero... a veces es tan bonito! Cuando éramos unas niñas ignorantes encontrábanos guapo a Constantino de Grecia, el que flirteó con los coroneles y tuvo que irse con la música a otra parte, e incluso una compañera de cole me decía que se casaría con Carlos de Inglaterra y así aquel país se convertiría a la verdadera religión, la católica, claro... Santa inocencia perdida!!!



jueves, 6 de febrero de 2014

SUEÑOS ANTIGUOS

Cuando era pequeña no entendía eso de que vivíamos en una dictadura rancia y extraña. En algún momento empecé a crecer y a pesar de la horrible situación política y de la tristeza de una sociedad que salía a trancas y barrancas de la pobreza ancestral tenía muchas esperanzas, pensaba que era mejor ser de un país en desarrollo que no de uno con hambrunas irreversibles o en alguno de esos que ya tenían de todo y no sabían que pedir a los Reyes Magos.

El cambio vino, ay, por muerte natural del dictador y no por movimientos populares masivos. Estábamos todavía demasiado ocupados, la gran mayoría, ganándonos la vida, enamorándonos, intentado sobrevivir a las circunstancias con dignidad pero también con cuarto de baño propio. Jamás pensé que vendría una monarquía, incluso parecía más probable otra guerra que el retorno de la corona. Pero las cosas fueron así y mi sueño, el de una república federal y respetuosa, en la cual se valorasen las diferencias y todas las lenguas y formas dialectales y costumbres e historia conviviesen en libertad e igualdad de derechos, me parecía todavía un futuro que se conseguiría de forma progresiva pero contundente.

También se hablaba hace años del comunismo con rostro humano, de los Estados Unidos de Europa, aquella Europa de los pueblos y de las nacionalidades y de lo que fuese, porque al fin y al cabo lo de menos es el nombre que se da a una forma de convivencia seria y eficiente. Y sin embargo... llegaron las decepciones, el barrer para casa, el retorno al centralismo brutal con rostro pintado de democracia imposible, llegó gente de todo el mundo que se encontraba en circunstancias lamentables y los miramos de reojo, casi sin querer.

No sé cómo hemos llegado hasta aquí. No es sólo un problema español, ni catalán, ni tan solo europeo. Es más fácil montar un supermercado universal que hacer el amor y no la guerra. Se retrocede en derechos humanos, renacen las cavernas, las ideas fascistoides que dormían como una bella durmiente encantada se despertaron al beso de no sé qué consignas que parecían muertas y enterradas. Los síntomas no los encontramos tan sólo cerca de casa; a nivel europeo, incluso internacional, se percibe asimismo un retroceso en eso que llamamos derechos humanos. Muchos medios de comunicación no hacen nada más que arrojar gasolina al fuego o a los rescoldos y hace falta mucha comprensión para no entrar en ese juego siniestro. Luego, la realidad, el día a día, es mucho más amable, porque la gente en su vida cotidiana pasa de la ideología y del dogma, pero no podemos olvidar que convivencias que parecían sólidas acabaron muy mal cuando el contexto fue favorable al enfrentamiento y al desastre. A veces, como en el famoso chiste, tan repetido, piensas: Virgencita, que me quede como estoy...

sábado, 18 de enero de 2014

SAN ANTONIO ABAD, EL DEMONIO Y LAS TRADICIONES ANCESTRALES


Las tentaciones de San Antonio, obra de Bernardino Parenzano.



Archivo: Tentation de Saint Antoine.jpg
Ayer era el día de San Antonio Abad. El final de las fiestas navideñas encuentra cierto consuelo, en mi barrio, porque el barrio vecino, el de Sant Antoni, celebra estos días su Fiesta Mayor. Siempre me ha extrañado que a pesar de la popularidad de este San Antonio, el del cerdito, la mayoría de Antonios y Antonias celebrasen su santo en el día del de Padua, o de Lisboa, ya que a los portugueses devotos no les gusta que se olvide su origen. No sé si el motivo es porque el Abad se ha relacionado siempre con caballos y burros, cosa que ha generado la popular fiesta dels Tres Tombs que a pesar de la relativa importancia actual de los animales de carga goza de bastante buena salud y se celebra en muchos pueblos.

En catalán hay una frase popular que se aplica a alguien con ganes de salir mucho y de ir arriba y abajo: sembles el porquet de Sant Antoni.  Parece que el santo peregrinó mucho en compañía del famoso cerdito, que siempre se representa a su lado, agradecido al santo que había conseguido curarlo de no sé qué mal. Fue un cerdo privilegiado considerando que este animal ha sido sacrificado sin piedad para producir carne y embutidos diversos, e incluso otros productos pues siempre se ha dicho que del cerdo se aprovecha todo. Como es sabido algunas religiones tienen prohibida su carne y el tema nos llevaría por caminos ancestrales para errar por los cuales no me siento cualificada.

San Antonio, según la tradición, vivió retirado durante mucho tiempo en las montañas egipcias y tuvo muchas y muy pintorescas tentaciones, en las cuales se le aparecían demonios provocando visiones pecaminosas, entre las cuales, como no podía ser de otro modo, las de mujeres pecadoras, con poca ropa encima. Los caminos del arte han recogido a menudo eso de las  tentaciones, que da para mucho, e incluso Dalí actualizó el tema en un famoso cuadro muy reproducido. La obsesión religiosa con eso del pecado de la pureza y con el tema sexual es un clásico recurrente y sobre el cual se ha hablado mucho. Un periodista de mi edad comentaba hace tiempo que le había marcado más la represión sexual y el peso de la religión que no el tema político, en su niñez y juventud, en pleno franquismo. Creo que muchos y muchas podríamos decir lo mismo.

Los textos sobre moral de antaño e incluso algunos de ahora editados por sectores irreductibles del catolicismo patrio insisten en todo eso y se añoran tiempos en los cuales esa pureza etérea que consistía, sencillamente, en no tener relaciones sexuales de ningún tipo fuera del matrimonio, e incluso dentro de éste con moderación y siempre destinadas al tema reproductivo, era considerada un valor vigente y sólido. Como la carne era débil se consentía cierto nivel de prostitución ciudadana y se entendía que debía haber un número determinado de mujeres malas por esos mundos. Muchas cosas han cambiado pero no tanto como deberían.  Hoy todo eso hacer reír y creo que la mayoría de gente de mi edad acabó por superar aquel peso inmenso de la moralina católica. Sin embargo la gente algo mayor que yo lo vivió todavía con más intensidad y se perdieron muchas alegrías juveniles con tanta tontería. Un invento angustiosos era eso de la confesión de los pecados, personal y secreta, claro que para muchas personas debía tener un valor terapéutico, te confesabas, hacías penitencia y tus pecados eran perdonados; un volumen importante de los pecados tenían relación con el sexo ya que otras cosas, como el estraperlo, la corrupción o la crueldad con el prójimo no sé si revestían la misma gravedad.

El pobre San Antonio murió, según la tradición, con más de cien años, gracias a su austeridad y a su pureza y contención. Cuando los demonios vieron que no podían hacer caer al pobre santo en el pecado de fornicación intentaron muchos otros sistemas, más intelectuales, planteándole extraños y crípticos enigmas que han propiciado que las muchas pinturas sobre el tema contengan un gran número de símbolos y detalles diversos que debían hacer las delicias de los artistas de todas las épocas. Incluso parece ser que, desesperados, los demonios utilizaron la fuerza bruta dando una paliza al eremita incombustible. Hay en toda Europa muchas fiestas, celebraciones y costumbres relacionadas con San Antonio Abad y se decía que era éste el día más frío del año aunque no ha sido el caso actualmente, al menos en Barcelona. No sé si hoy hubiese resistido el santo a tantas tentaciones ni si existen eremitas austeros por las montañas del mundo.

La seriedad religiosa se flexibilizó en ocasiones, a nivel popular, con cierta tolerancia permitiendo irreverencias como estas divertidas coplas que se cantaban en las Alpujarras y puede ser que en otros lugares de nuestra geografía:

"San Antón mató un marrano
y no me dió las morcillas
quien le diera a San Antón
con un palo en las costillas".


jueves, 5 de diciembre de 2013

PAÍS MEZQUINO Y OLVIDOS IMPERDONABLES: LOS ARGENTA Y LA MÚSICA




Casi coincidiendo con el centenario del nacimiento de su padre, el gran Ataúlfo Argenta, ha muerto su hijo Fernando, también músico, gran divulgador de la música clásica que se inició de joven con aquel recordado conjunto de Micky y los Tonis. Por desgracia no he tenido una formación musical profunda pero en mi casa había algunos discos con música de zarzuela, dirigidos por Ataulfo Argenta. Hace pocos días, en un programa de la UNED se reivindicaba su figura con una queja absolutamente justa sobre lo que llegamos a celebrar centenaris y bicentenarios de tanta gente mientras olvidamos genios hispánicos como ese gran pianista y director de orquesta, que murió demasiado joven y que la gente de la edad de mis padres recordaba muy bien, con inmensa admiración.

Mi madre miraba a menudo los programas del hijo, como aquel Conciertazo tan divertido, a veces Fernando Argenta caía a veces en cierto histrionismo pero no cabe duda de qué motivaba a los escolares que se divertían muchísimo con él. Realizó un gran trabajo en los medios de comunicación que le han recordado poquito estos días, según mi opinión. Las teles y las radios olvidan deprisa a su gente, todo es efímero y andamos tan metidos en la crisis, en el tema del independentismo y en reivindicaciones diversas que los árboles no nos dejan ver el bosque. Argenta hijo fue afectado hace años por una regulación laboral, lamentable, como lamentable es el poco espacio que se le ha dedicado en ese medio de comunicación, al menos hasta ahora. El centenario de su padre creo que ha pasado casi desapercibido y mucha gente joven, incluso gente aficionada a la música, no sabe ni quién era. Y luego nos sorprendemos de los resultados escolares... Un estudio pisero sobre la cultura de los adultos, incluso de los que mandan en el mundo cultural, nos sorprendería mucho más.

viernes, 29 de noviembre de 2013

RUBALCABA ABUCHEADO. Y NO SERÁ EL ÚLTIMO.

Rubalcaba suspende una conferencia por los abucheos


No me gustan los abucheos que impiden charlas o conferencias, sea quién sea la víctima, inocente o no, de tales actos, bastante habituales. Tampoco quiero que se les ocurra mandar polis a reprimir a los manifestantes, claro, faltaría más. Pero me gustaría vivir en un país donde las protestas fuesen siempre silenciosas, pacíficas y las huelgas despiqueteadas. Que aquellos que quieren escuchar a los conferenciantes pudieran tener la libertad de hacerlo, también. Me gustaría que los protestones también escuchasen al abucheado, con sus pancartas en alto incluso y que al finalizar hiciesen al conferenciante preguntas agudas e inteligentes que lo dejasen en evidencia, en ridículo, apabullado ante la dialéctica punzante y bien razonada. Sin embargo esos comportamientos hacen gracia e incluso hay personas que lo consideran una actitud sana y juvenil, necesaria. Cuando sucede en una universidad aún me inquieta más. No es la primera vez ni será la última, incluso diría que los políticos ya cuentan con esa posibilidad de encontrarse con un griterío silenciador. No sé cómo se puede pensar que no dejar hablar a alguien, aunque sea alguien que nos merezca desprecio o contrario a nuestro modo de pensar, es una actitud democrática. No diré tolerante porqué eso de la tolerancia es también una especie de trampa y hay cosas intolerables. Al contrario de lo que pueda parecer, esos actos hacen crecer a la víctima, a esa persona que no ha podido discursear a su gusto y que suele irse con una actitud de orgullo ofendido muy comprensible. 

Alguien que lea esto puede pensar que me hago viejita y me vuelvo conservadora pero es algo que he creído desde joven, asistí a abucheos absolutamente injustos contra buena gente, hace años, en aquella movida transición de nuestra juventud. Negar la palabra a alguien que, además, no nos va a convencer con su discurso, me parece inquietante porque luego todo el mundo pide eso del diálogo que me parece que es, en realidad, una abstracción semántica.

sábado, 16 de noviembre de 2013

ESAS PESADAS CARGAS FAMILIARES...


Malo es no tener familia pero a veces entiendo que se justifique el celibato de los curas con eso de qué deben amar a todo el mundo y no tan sólo a los suyos. Sin embargo, aunque debe haber de todo, esa medida no les exime ni les ha eximido de mirar por los parientes. Si no hay hijos, legítimos o no, hay sobrinos, hijos de amigos, parientes lejanos. Tener un cura bonachón y conocido libró de la muerte a mucha gente en tiempos difíciles con aquello de los avales de postguerra, todas las circunstancias tienen su cara buena y su cara mala, claro. Una de las debilidades del pobre Jacint Verdaguer fue la familia, su hermana y sus sobrinos eran de cuidado, unos buitres, y además se dejó abducir por la otra, la que lo acogió aparentemente de buena fe y que también buscaba el provecho propio.

Me acaba de llegar por internet una información sobre el pariente bien situado de un líder d'Esquerra Republicana. Bueno, nada nuevo bajo el sol. Los hermanos bien colocados de líderes políticos de derecha, centro e izquierda han sido una plaga bíblica contra la cual parece que poco se puede hacer. Los escándalos, grandes, medianos y pequeños, que han implicado a maridos, esposas, hijos, sobrinos, nietos y cuñados han existido hoy, ayer y siempre. Incluso sobre Franco había quien opinaba, santa inocencia, que él no era malo del todo pero que su entorno familiar era de cuidado. No puedo ni imaginar lo que hubiese podido representar que doña Carmen Polo hubiese sido una señora simpática y carismática, populista como Evita. Es imaginar un imposible y hacer política ficción, claro.

Cuando llegó la monarquía, esa extraña y surrealista restauración que tan bien acogimos con gran ingenuidad, unos de los comentarios populares habituales era que se trataba de gente afable, muy distinta de los de Villaverde y el resto, con tantas ínfulas. Con el tiempo se ha demostrado que el talante no lo es todo y que no eran tan sencillitos como parecía, vaya. Y lo peor, el yerno advenedizo, que ha dado al traste con la poca credibilidad monárquica de los inocentes. En la política más cercana, la de los ayuntamientos grandes y pequeños, he visto a menudo como se recurría a enchufes. En una ocasión hace años, un señor socialista y sindicalista que era de mi club de cámping me contó, sin vergüenza ninguna, que cuando él dejase el ayuntamiento de su pueblo, a causa de la edad, entraría su hijo: para que pongan a otro...

En tiempos de escasez laboral el enchufismo familiar y amistoso funciona mucho más, claro. Casi un noventa por ciento de empleos se consiguen a través de conocidos y saludados. Se busca el padrino, si no se tiene. A través de los padrinos se consigue trabajo pero también cosas más temporales, como entradas para el teatro gratis, por ejemplo. Si escribes un libro, lo llegas a publicar -sin enchufe- y quieres que en algún periódico te lo comenten has de recurrir a conocidos o intentar conocer a quiénes tienen ya su sitio en el olimpo intelectual del momento. Bueno, es así. Nos hemos acostumbrado desde abajo a este estado de cosas, a esa amoralidad casi cultural, genética. En eso no hay mucha diferencia entre derechas o izquierdas, entre ricos y pobres, cada cual enchufa cuanto puede o se corrompe a su nivel y además los pobres nos justificamos con eso de qué los ricos lo hacen más, mejor y con más beneficio. Conozco maestras que, hartas de niños, se colocaron en algún sindicato dónde tenían el conocido durante una temporadita.

No anem bé. Siempre surge por algún lado el hermano corrupto, impresentable, o el negociete de la cuñada, redondo gracias al soporte del político colocado en un buen lugar. No se instala en los lugares clave a la gente que vale sino al conocido o al conocido del conocido. Funciona el tema, también, en el mundo académico. De la universidad y las capillitas existentes en algunas facultades podría contar un montón de anécdotas que he ido conociendo a lo largo de mi vida, a través de afectados pero también de favorecidos. De ahí viene en parte el demagógico rechazo populista a determinados exámenes y oposiciones, en el fondo un sistema más permeable, abierto y revisable que el dedo que señala al candidato. También se convocan concursos de méritos para plazas ya otorgados de antemano, de forma casi secreta, no fuese el caso que se les diera demasiada publicidad.

No estoy en contra de la ayuda a los hijos, a los hermanos, cuando se puede y cuando éstos lo merecen, todos somos humanos y no hay que llegar al otro extremo, también he conocido gente muy purista y dura en eso de no dar un empujoncito cuando se puede a quién lo necesita, porque es de la familia. Pero hay casos y casos y los políticos debieran ser muy serios en ese tipo de cosas o, al menos, lo suficientemente discretos como para que el enchufe no trascienda, cosa difícil en la actualidad. A veces te enteras, como por casualidad, que ese o aquel son sobrinos de alguien. La gente de la calle, la sencilla, incluso justifica el tema con comentarios como yo también lo haría si pudiese. Si claro, y una servidora, que para eso es madre, tía, esposa y abuela. Pero un sistema serio debe ser aquel que no permita hacer ese tipo de cosas o que, al menos, puede controlarlas con un mínimo de ética. Sin embargo, me temo que nada cambiará. Sólo querría que ese clientelismo mediterráneo, según dicen heredado de los romanos, mejorara un poquito. Estoy harta de recibir mensajes por las redes sociales sobre hermanísismos y cuñadísimos, la verdad. 

viernes, 25 de octubre de 2013

MANOLO ESCOBAR, MUCHO MÁS QUE MINIFALDAS Y CARROS PERDIDOS


Mi familia es catalana de muchas generaciones, no todo el mundo puede decir lo mismo en este país nuestro, pequeñito y peleón, peleón siempre de forma moderada desde que comemos caliente. Tuve una época, lógica y generacional, de redescubrimiento de la catalanidad, que coincidió con mi adolescencia y mi primera juventud. En esa época de admiración por lo progre autóctono recuerdo la vergüenza que me producía que mis padres, mi madre sobre todo, fuesen admiradores de personajes del flamenco popular y de la copla andaluza. Ahora no me extraña nada de eso porque sé un poquito más de historia y hace mucho tiempo, desde antes de la guerra, incluso desde antes de los inmigrantes murcianos, existió una tendencia hacia todo eso que se etiquetó de forma indiscriminada como folklore. Rusiñol se disfrazaba de andaluz, muchos pintores elitistas pintaban castizas y toreros y en el tiempo triste de la guerra la película más vista en los dos bandos, Catalunya incluída, fue Morena Clara, con aquella gran actriz, Imperio Argentina, que sí, filmó en Alemania con los nazis, cosa que recogió, de manera muy pedestre y absurda, un director de cine poco interesado en la realidad de las épocas grises.

Así pués, cuando mi madre cantaba cosas de Lola Flores, de Juanita Reina o, más adelante, de Manolo Escobar, yo la contemplaba con esa conmiseración de superioridad orgullosa frecuente en los años tiernos e ignorantes. Después, con el tiempo, supe de la historia ejemplar de la familia de Manuel García, una historia hispánica que serviría para una buena serie de televisión, siempre que contase con guionistas de calidad. Un montón de hermanos, un padre preocupado por la cultura, Andalucía pobre, Catalunya posibilista, un maestro republicano acogido en la casa a cambio de cultura, se estudia lo que se puede, se trabaja en mil cosas y se triunfa también en lo que se puede, en ese caso la música popular. Éxito, dinero, boda con alemana guapísima, hija adoptada, periodista inteligente, Badalona, Benidorm, Almería. Una geografía de lo hispánico real pobló la vida de un hombre a quién todo el mundo apreció y respetó al conocerlo. No son habituales las fidelidades matrimoniales en ese mundo artístico de copla y guitarra pero, contra todo pronóstico, el español y la alemana que se casaron sin entenderse hablando, duró siempre. Incluso su muerte ha sido plácida, feliz, con su gente, hoy tampoco es fácil morir bien. Coleccionista experto de arte, aficionado al dibujo, mucho más inteligente de lo que aparentaba, creo que para no parecer pedante. La fama no lo cambió, decía la gente de su barrio de Badalona, cuando él regresaba a sus calles y saludaba a unos y otros. Admitía que sus grandes éxitos musicales fueron, a menudo, sus peores canciones, pero la gente necesita divertirse, corear tonterías, olvidar los problemas y reir.

Me caía muy bien ese señor. En sus fotos de mayor, ya sin teñidos, tiene un aspecto venerable de profesor emérito. Tuvo tiempo de conocer a su nieta, yo que ahora tengo una nieta creo que incluso en eso tuvo suerte, los nietos son una nueva ilusión, una esperanza en el crepúsculo vital, aunque no se crea demasiado en un futuro justo y feliz para todo el mundo ni queramos saber qué les pasará cuando vean que la vida va en serio y nosotros ya criemos malvas. De todas las canciones que he escuchado, cantadas por él, me quedo con una magnífica versión de Los campanilleros y con esa del abuelo triste, animado por el nieto, el abuelo perdió a la abuela y ya no lleva al niño de paseo, todo ha cambiado. En su caso ha sido el abuelo el primero en pasar, como pasaremos todos, famosos y anónimos, pobres y ricos. Una vez lo vi por la calle, cerca de casa, actuaba en el Apolo, iba con su guapa esposa y más gente y ésta se paró a mirar el escaparate de una buena perfumería de mi barrio, él la llamo, con mucha ternura, vamos, cariño, que es tarde. Aquí, en Catalunya, se ha remarcado más que nada su barcelonismo futbolístico pero hay que decir que la señora alemana, que fumaba de joven y seguro que iba a los toros con minifalda sin ningún problema, es del Real Madrid, aspecto que se ha silenciado, como se silencian tantos aspectos cotidianos de la diversidad humana y cultural que no responden a esquemas canónicos. Descanse en paz.