Mostrando entradas con la etiqueta cine español. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine español. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de mayo de 2018

CUANDO VENEZUELA ERA UNA POSIBILIDAD

Resultat d'imatges de pasaje a venezuela cine

En una asociación de mi barrio, la Bibliomusicineteca, entre otras actividades ofrecen un pase de cine cada lunes. Voy cuando puedo, las películas siempre tienen interés, son títulos antiguos o actuales, pero alejados de los circuitos habituales. El pasado lunes vi  allí Pasaje a Venezuela, no la había visto nunca o no la recordaba, aunque parece ser que en el ciclo de cine rodado en Barcelona, que ofrece BTV, la habían proyectado en alguna ocasión. Es  de la factoría Iquino, los estudios Iquino, en el Paralelo, eran un lugar mítico y los niños íbamos a menudo a curiosear por su entorno, se veían fotos de los rodajes y, en alguna ocasión, actores de batalla, que tomaban algo en los bares próximos. 

La película se estrenó en el año 1957. Uno de sus valores añadidos con el tiempo es la visión de aquella remota Barcelona, con pocos coches y paisajes urbanos que ya son irrecuperables. El Rompeolas, las Golondrinas, el puerto pesquero y las subastas del pescado. Hoy el puerto pesquero se encuentra en grave peligro de extinción, ahogado entre esos yates de lujo que han ocupado una gran parte del mar barcelonés y muchos espacios de paseo habitual. La película nos muestra exteriores y interiores modestos y humildes pero no miserables, que también los había, y que forman parte de la ambientación de otros títulos más o menos de la época, como Hay un camino a la derecha (1953). 

La historia es sencilla pero bien contada, no cae nunca en la cursilada, se beneficía del guión y dirección de alguien con tanto oficio como Rafael J. Salvia. En el guión colaboraron otros profesionales como Fernando Merelo  y Ricardo Toledo. Salvia había nacido en Tortosa, murió en Madrid, relativamente joven, con sesenta y un años, en 1976. Hizo de todo, lo mismo que tantos otros de la época, mucho cine alimenticio ligado a eso que llamaron landismo y españolada pero también cosas interesantes y comerciales, como Las chicas de la Cruz Roja, un gran éxito de la época que modernizaba la comedia romántica hispánica. Y también dirigió un título emblemático, El Judas, una película por la que tengo devoción incondicional.

La chica era una francesa, Simone Bach, que se retiró pronto del cine. El chico era José Luis Ozores, en un papel de galán humilde y trabajador. José Luis Ozores murió de forma prematura, a causa de la esclerosis múltiple, con cuarenta y cinco años. Pertenecía a una familia de actores, trabajó mucho y muy bien, considerando la enfermedad que tenía y las posibilidades que en aquellos años ofrecía el cine español. En la escuela nos pasaron más de una vez Recluta con niño. El niño era Miguelito Gil, no sé qué fue de él después de las cuatro películas en las que intervino. También salía en Un traje blanco, otro título que pude ver en la escuela y con el cual lloramos a moco tendido. La familia Ozores continúa generando gente de cine, Adriana Ozores, hija de José Luis, me parece una actriz de una gran categoría a la que no siempre aprovechan como sería deseable.

Era una época de excesos sentimentales y de humor español de ese que hoy nos parece tan rancio. Por eso Pasaje a Venezuela sorprende por su austeridad y moderación. La trama es sencilla, Andrés, el protagonista, que vive con su padre, su hermana, su cuñado y su sobrino pequeño, trabaja en un banco de la época, gana poco y su sueño es emigrar a Venezuela. En aquellos años emigraron a aquel país miles de españoles pero también italianos y europeos en general. Quién más quién menos conocía a alguien que tenía familiares por allí o en la Argentina. Hoy Venezuela, por desgracia, es otra cosa, el mundo da muchas vueltas. Marchaba gente muy pobre, sin recursos, pero también personas con algunos ahorros, para invertirlos en pequeños negocios.

El protagonista quiere conseguir una excedencia en su trabajo, en aquella época se ganaba muy poco en esas oficinas. Al no conseguirla, se despide, y ayudado por Tomás, que trabaja en el negocio del pescado, empieza a comprar en las subastas y a revender en los restaurantes y tiendas diversas el producto, que transporta en un rudimentario carretón. Consigue ahorrar dinero, destinado a poder pagar el pasaje a Venezuela, donde un amigo le conseguirá trabajo. Sin embargo, cuando está a punto de alcanzar su sueño siempre sucede algo, una enfermedad de su sobrinito, un accidente con una furgoneta que le han prestado... 

Mientras tanto conoce a una chica, Carmen, se enamoran, pasean en la Golondrina y ella no parece dispuesta a seguirlo a América aunque no le cuenta sus razones. Tomás, que siempre lo ha ayudado, necesita comprar un barco de pesca y no tiene dinero. El protagonista acabará por prestárselo y quedarse definitivamente en España, asociado con Tomás, interpretado por el gran Saza. El problema de Carmen es su padre, inválido a causa de un accidente, era marinero. Este argumento, sencillo, con tintes sentimentales, fluye con naturalidad y sin estridencias y a pesar de lo  recatado de la época, los novios ni se besan en ningún momento, nada chirría en exceso ni se cae en la cursilería ni en discursos con moralina, con la excepción de las reflexiones finales del protagonista, relativas al hecho de que, trabajando duro, también puedes prosperar sin necesidad de emigrar a Venezuela.

La hermana del chico era María Martín, actriz espectacular que aquí, incluso vestida de digna ama de casa, llama la atención. En un papel secundario y de relleno se puede ver a Gustavo Re, actor que vivió en mi barrio y que siempre salía haciendo algo en un montón de películas y que también era habitual en los programas televisivos de Franz Joham. Durante años pensé que era alemán o austríaco, actuaba con Los Vieneses. Su esposa debía  ser de alguno de esos países pero él era italiano. 

Pasaje a Venezuela nos muestra un mosaico de buena gente, la cual, si en algún momento puede tener mal genio o mal humor, se ayuda cuando hace falta. De vez en cuando, tropezarnos con la bondad, más general de lo que nos parece en ocasiones, resulta bastante estimulante. Una de las curiosidades de esta película y de tantas otras es comprobar cómo se fuma en todas partes, los hombres van pidiendo y ofreciendo cigarrillos, como el personaje que interpreta Gustavo Re, un simpático gandul gorrón. Se fuma incluso en el hospital dónde acaban de operar al pobre sobrinito del protagonista, fuman los familiares y fuma el médico. No fuman, todavía, las señoras.

jueves, 8 de junio de 2017

ORGULLO CINÉFILO HISPÁNICO

Resultat d'imatges de Orgullo cine español

Con el paso de los años, mientras algunos antiguos ídolos de mi imaginario sentimental se diluyen en la nada, aumenta mi admiración hacia otros en los que no reparé como debía. Un director de cine -y muchas cosas más- que crece con el tiempo en mi valoración personal es Mur Oti, un genio que anduvo suelto, como lo mencionaba la prensa, en concreto ABC, en el obituario que le dedicó con motivo de su muerte y en el que se contaban algunas de las muchas anécdotas singulares de su vida.

En más de una ocasión he escrito sobre este director y alguna de sus películas, en este blog o en algún otro de los míos. Anteayer por la tele pasaron Orgullo, una película que no recuerdo haber visto anteriormente, aunque la memoria, a veces, nos engaña. Me quedé maravillada con la puesta en escena, con los actores, sobre todo con las dos mujeres protagonistas, con esos rebaños inmensos, con esos exteriores tan atrevidos para la época, con esos interiores tan bien compuestos, tan evocadores.

En la presentació contaron que a causa del mal tiempo no se pudo rodar en el lago Enol, que se hizo esa parte en el lago de la Casa de Campo, y que se arreglo el decorado con unos ingeniosos cristales pintados. Orgullo es una historia típica de amores difíciles entre personas de familias enemistadas, eso de Romeo y Julieta, vaya, tan bien aprovechado y que, según cuentan, tampoco inventó Shakespeare. En Orgullo, una historia, pese a todo, con final feliz, hay muchas cosas. En ocasiones parece un western, es una historia épica que bebe en mucho cine mítico y que quizás también fue copiada de forma discreta por directores posteriores que no lo supieron reconocer.

La pareja madura eran Cándida Losada, de larga y fecunda trayectoria en teatro, cine, televisión. Y Enrique Diosdado, el padre de Ana Diosdado, un gran actor y todo un señor maduro de muy bien ver, hasta el punto de qué te preguntas si la chica no acabará enamorándose del suegro, ya que el galán joven es el más soso de todos, la verdad. Los dos jóvenes eran actores brasileños, Marisa Prado y Alberto Ruschel. Mur Oti intentó dar al conjunto cierto tono internacional. Los dos actores y todo el equipo habían triunfado hacía pocos años en Cannes con O Cangaceiro, una película brasileña de culto. Ruschel, gracias a ese éxito, hizo una larga carrera en el cine, trabajó en Argentina, en España. Murió en Rio de Janeiro a los setenta y siete años, en 1996.

Marisa Prado me pareció extraordinaria, moderna, hermosísima, una gran actriz con muchos registros, impresionante. Ni su carrera ni su vida fueron tan largas como las de Ruschel. Se casó dos veces, murió en circunstancias no aclaradas en Egipto, su segundo marido, un millonario libanés comentó que tenía depresiones. Puede que se suicidara. Tenía cincuenta y un años, hacía tiempo que no trabajaba en el cine.

Orgullo es épica pura. Sin que el guión sea demasiado original, impresiona, incluso a pesar de contemplarla en la pequeña pantalla. En un cine convencional debe impresionar todavía más. Esas cumbres, la sequía, la llegada del agua, el río, los trabajadores de las dos fincas conformando un colectivo que tiene vida propia. Secundarios extraordinarios que hemos olvidado de forma injusta. Orgullo tuvo mala suerte, a causa, en cierto modo de la política. 

A Mur Oti, en 1993, le dieron un Goya de honor. En aquellos años todavía no se decían tonterías en esas celebraciones ni se hacían bromitas estúpidas, todo era, todavía, serio y formal. Por cierto, alguien que ame el cine y domine el medio debería completar la entrada de wikipedia dedicada al director,  parece un telegrama.

Mur Oti fue muchas cosas más, poeta, guionista, novelista... Un genio, a menudo incomprendido, pero ver una de esas películas suyas imprescindibles nos deja pasmados. Durante algunos años, como él mismo comentó al recibir el premio, el silencio se extendió sobre él y sobre tantos otros. Ahora resulta que, con tantas trabas, con tanta censura, con tantas dificultades, aquel cine tiene joyas que no es fácil recuperar, a veces olvidadas o silenciadas. 

Ese programa de la segunda cadena está haciendo una labor inmensa de recuperación, cierto que entre tanto cine español hay cosas prescindibles, curiosidades pintorescas, pero incluso el mal cine antiguo, o aquel destinado a adoctrinar patriótica y políticamente, debe verse, ni que sea para criticarlo y para comprender la época y sus circunstancias, aunque hay quien quisiera condenarlo al ostracismo y a la supresión indiscriminada. 

sábado, 11 de junio de 2016

AQUELLOS AÑOS, AQUELLOS LIBROS, AQUELLOS COMUNISTAS



En la época de su publicación fui una seguidora casi incondicional de las novelas negras de Vázquez Montalbán. No vivíamos todavía el exceso actual de misterios literarios a granel. Pepe Carvalho tuvo suerte, pronto se convirtió en un personaje conocido y valorado, incluso ha dado nombre a un premio literario patrocinado por el ayuntamiento barcelonés. Sin embargo recuerdo poca cosa de aquellos libros, se dice que la memoria es un buen crítico y dejaron en mi pocas huellas.

Tenían el valor añadido de suceder en mi ciudad, los escenarios nos eran próximos, los personajes, aunque pasados por la pluma o la máquina de escribir del escritor, también. Vázquez Montalbán fue un escritor conocido y apreciado en aquella época en qué leíamos Triunfo y sus artículos. Todo ha envejecido, Vázquez Montalbán no existe y con él murió su personaje de ficción aunque esos personajes imaginarios no mueren nunca del todo.

En mi opinión la literatura de Vázquez Montalbán, que fue además un poeta bien intencionado, denota sin piedad el paso del tiempo. La gente joven del presente no sé si conectarà con esas novelas de aquella época, la de la juventud de los jubilados actuales. Le valoro a Vazquez Montalbán una cierta sinceridad que no abunda por aquí, cuando ya era un escritor en la órbita planetària (de editorial Planeta) respondió a un periodista que le preguntava por su comunismo y obrerismo que cuando vives en un piso de doscientos metros cuadrados ya no sabes si tienes crédito suficiente como para hablar de opresiones y el resto. Cito de memoria, pero más o menos ese era el mensaje.

Estos días han pasado por televisión el Asesinato en el Comité Central. En el cine y la televisión ha habido más Carvalhos que agentes 007, sin que, en mi opinión, se haya encontrado todavía uno de ideal y creible. Los argumentos policíacos del autor son hoy casi un testimonio periodístico de la época. La película es flojita, pero bastante fiel al texto, que hoy me parece también flojito e incluso poco convincente empezando por ese crimen rápido y silencioso, demasiado teatral con esa tontería de la dulzaina luminosa que ya te ves venir desde el principio. Carvalho folla y cocina en exceso en esas historias y eso también sale en la película aunque sea introducido con calzador. 

Patxi Andion era una de mis devociones juveniles como cantante, como actor cumplía y poco más aunque el guión tampoco da para mucho lucimiento y se limita a hacer miradas interesantes y enigmáticas y dejar ir frases cínicas supuestamente inteligentes, habla como un libro, como el libro original, vaya. Victoria Abril estaba muy bien aunque haga un poco de florero explotado, Conrado San Martín, hoy un superviviente de toda una época, estava tan guapo como siempre, en una madurez espléndida pero asimismo en un papel excesivamente discursivo, como la mayoría de los que pueblan esa historia algo surrealista, con el espionaje internacional interviniendo en las cuestiones caseras del comunismo casero. El mejor del equipo, para mi gusto, José Vivó, ese gran secundario que aquí hace de policía bruto reconvertido en demócrata a la fuerza, ex torturador de comunistas pero que se enoja cuando los extranjeros meten caña a un español de pro como el protagonista, en esa especie de chantaje inexplicable y pretencioso.

La película es hoy histórica, sociológica, divertida incluso en algun momento, aburrida en muchos otros. Mi Pepe Carvalho preferido, aunque hoy no tengo la misma devoción por ese personaje de ficción, es todavía Ballesteros, que fue el investigador en la primera de la serie, Tatuaje, y es que, como dice el romance, los amores primeros son muy malos de olvidar. Ballesteros fue nuestro canoso preferido, mucho más que Jeff Chandler, en una época en la qual el cabello plateado no era del gusto de la mayoría porque hacía mayor. Ha habido intentos de rodar una serie larga sobre esas novelas, pero los resultados han sido mediocres, y no por culpa de las historias, aunque en la actualidad no me convenzan, sinó porque no se debe haber encontrado la persona capaz de dirigir versiones interesantes, realistas y con gracia.

Hoy esos años ochenta son ya lejanos. No quedan ni comunistas, bueno, sí, pero no son cómo los de antes, claro. Los de antes tampoco eran cómo nos lo contaban, Rusia no era un paraíso ni Carrillo ningún angelito dialogante aunque se adaptó com un guante a los nuevos tiempos transicionales. Hoy gracias a los libros, a internet y a qué ya tenemos poca afición a los dogmas, vengan de dónde vengan, sabemos las miserias e interioridades de unos personajes que admirábamos por haber resistido y luchado contra el franquismo, aunque nos preguntemos de qué sirvió tant sacrificio por unas ideas que no llevaban precisamente a la democracia sinó a otro tipo de dictaduras, incluso bastante peores que la nuestra, ya que los humanos somos cómo somos y no como las grandes ideas pretendían.

Patxi Andion nos dio a las chicas un disgusto cuando se casó con la pobre Amparo Muñoz, la cosa duró poco pero nos pareció una frivolidad aunque hoy, mirando fotos de aquella época no podemos dejar de admitir que fue una de las parejas más hermosas de su época, estéticamente hablando. Las nieves del tiempo, esas nieves que platean las sienes en el tango y caen sobre Irlanda en la narración de Joyce, dan a nuestra vida un tinte romántico, es la poesía de la brevedad de la existencia, y eso aunque no seamos de tierra de nevadas. 

En la película no se aprecia, pero en algunos fragmentos de los libros de Montalbán con Carvaho incluído, me pareció siempre percibir un cierto resentimiento cuando salían catalanes de toda la vida, aunque no llegase al sarcasmo amargo de Marsé. Los autores catalanes que escribían en castellano se encontraron durante unos años algo cuestionados, parecía que se les exigía que se explicasen, hubo agrios debates sobre si la literatura escrita en castellano en Cataluña era o no catalana. Todo se volvió rancio por muchos motivos, tan solo en González Ledesma no percibí ese resquemor aunque fue algo marginado durante un tiempo mientras vendía mucho en Francia, no es el único caso. Pero también se vio obligado a justificarse en algún momento. En el fondo había una cuestión de competencia, una cuestión comercial y también mala leche, no diré que no.

En general algunos puristas se pasaron al castellano cuando les convino, no sólo en el campo literario, La Trinca escribió una letra sobre las dos patrias y todo eso y a partir del éxito empezó a montar programas de la tele en la lengua de Cervantes y a ganar dinero a espuertas. Con el tiempo te desengañas de los grandes predicadores, trabajé durante años, precisamente en esos ochenta, en un barrio con muchos comunistas entre las familias de los alumnos y mucho después me contaron como la mayoría de los que más pontificaban se había colocado en la política, en plan funcionario, o se había aburguesado absolutamente y sin ningún tipo de mala conciencia, vaya. Y habían colocado a los hijos y parientes, claro, para que esté otro que esté mi hijo, me dijo un sindicalista socialista en una ocasión, hablando de su relevo en el ayuntamiento de una ciudad catalana. Hay que avisar a la gente joven sobre ese tipo de cosas aunque cuando eres joven no haces caso de los mayores, lo mismo pasó y todavía de forma más dramática durante la guerra y la postguerra y por eso en mi entorno había mucho franquismo sociológico resignado, los espabilados sobreviven con éxito a todas las tempestades.

Hoy, en un contexto muy diferente, incluso con la tendencia independentista en alza, eso de la literatura en una lengua o en otra ya no parece un problema. Los libros salen indistintamente en castellano y catalán, con los programas de traducción y lo poco que se paga a los traductores, no hay problema. Nadie se metió en exceso con Sánchez Piñol y su Victus. No se sabe ni siquiera qué version es la original. La gente escribe y canta cómo quiere, incluso en inglés directamente, se expresa en el idioma en el cual piensa que podrá publicar y vender com más facilidad, cosa hoy bastante difícil se escriba cómo se escriba. Debe ser eso de la sociedad liquida. 

Vázquez Montalbán había sido muy comunista, parece que se decepcionó. Lo recuerdo en unas charlas en una de aquellas escuelas de verano de los setenta, tan moviditas y llenas de inquietudes políticas, también nos vino a dar una charla Jordi Pujol. Incluso ellos eran también algo inocentes entonces, me temo. Puede que fuesen sinceros y algo consecuentes todavía. En la película que menciono, de principios de los ochenta, ya se percibe el desencanto ante una transición reformista. Que no se crea nadie que no nos dimos cuenta de las trampas, no hubo ruptura, ni retorno a la República, y a nadie le convenía asesinar al líder comunista, qué va, con lo bien que se integró al sistema, con esa vieja Pasionaria inquietante al lado, cómo si fuese un florero. Durante un tiempo creí de buena fe que todo era temporal, que el mismo Juan Carlos organizaría más adelante un referéndum sobre si queríamos república o monarquía, incluso el mismo lo insinuaba en una entrevista que le hizo la BBC pero que se pasó a altas horas de la noche en su época, puede que para limitar la audiencia, entonces no existía todavía ni el vídeo ni eso de a la carta.

Los ochenta fueron muy decepcionantes, con tanta gente intentando hacer dinero, con las corruptelas de los socialistas, la reconversión de los comunistas y la pérdida de tantas iniciativas excitantes de los sesenta y los setenta, incluso se perdieron cosas inocentes, cómo el ciclo de teatro de Cavall Fort y un montón de publicaciones que provocaban debate y controversia pero también cómics, por ejemplo. Todo va y viene y la historia se cuenta como conviene, no siempre según los vencedores, tambien segun interesa a los perdedores revanchistas o nostálgicos de un tiempo que nunca existió. O a los que nunca fueron perdedores pero presumen de ello.


viernes, 2 de octubre de 2015

TAL CÓMO ÉRAMOS Y LA VIDA SIGUE IGUAL


Con una aceptable promoción se recuperó este verano en los cines hispánicos esa joya que es El mundo sigue, despues de cincuenta años y mucho olvido. Sin embargo en Barcelona pasó  de puntillas en verano y en el resistente cine Maldá ha vuelto durante una semana aunque a un horario algo intempestivo, la una del mediodía.


Siempre nos quedará el vídeo, buscando por internet, claro. Puede que algún día, en la filmoteca... En otros países sería esa una cinta de culto, imprescindible, un monumento, y todos sus actores sin excepción, -de los principales sólo vive todavía Gemma Cuervo- habrían hecho una carrera llena de éxitos y óscars y habrían recibido títulos y condecoraciones. Fernando Fernán Gómez en sus monumentales memorias ironiza a fondo sobre esas grandes diferencias entre los actores de allá y los de aquí y de como incluso el éxito dura aquí poco y no asegura ningún futuro. 
Pasó  muchas penas esta película, que en sus tiempos sólo llegó a estrenarse, tarde y mal, en Bilbao. Es buen neorrealismo a la española, un género que contó con muchas dificultades para subsistir. Su guionista y director y también uno de los protagonistas es el gran Fernando Fernán Gómez, personaje del cual creo que, en general, no hemos llegado a valorar del todo nunca su inmensa genialidad poliédrica y polifacética.

Adaptó un libro de Zunzunegui y parece que ya le advirtieron que ese autor traía mala suerte. Que la pacatería del presente lo relegue al olvido por haber sido franquista me parece comprensible, por desgracia, pero que en sus tiempos de académico también fuese poco apreciado es realmente grave. En la película, al personaje que interpreta el gran Agustín González, un crítico y escritor amargado que tal vez fuese un alter ego del autor de la novela, ya le advierte su jefe que lo que escriben los que tienen el poder cultural y sus parientes y conocidos siempre es bueno. Creo que muchos periodistas culturales del presente podrían contar cosas parecidas, salvando las distancias.

La película tiene hoy un valor añadido a ese plantel de actores en estado de gracia ya que se trata de una película coral: el tiempo la ha convertido casi en un documental sociológico, paisajístico. Esa ciudad de barrios, esas escaleras sin ascensor, esos coches utilitarios que empiezan a florecer y son objecto de codicia, aunque los trepas se paseen en haigas, esos carros a tracción animal que todavía pululan por todas partes... Se salía de la miseria y se llegaba a la pobreza sostenible. Pasa en Madrid pero podría pasar en muchos lugares, reconocí personas y calles de mi Barcelona popular, en el buen cine y la buena literatura todo es universal.

La peor parte es para las mujeres, sin salida, sin perspectivas, víctimas de esas víctimas que son los hombres, brutos, groseros, abusadores. Hombres que mandan, que humillan, que beben en el bar y repasan sin disimulo a las chicas, diciendo un montón de supuestos piropos, chanzas desagradables que hoy suenan a insulto. Hombres que tocan al pasar, reprimidos, que no son buenos ni para ellos mismos, con su doble o triple moral, como ese desgraciado personaje que interpreta magistralmente Fernando Fernán Gómez. 

La salida de las mujeres es la boda, la soltería condenada, o, si se es de buen ver, ese sector profesional tan querido por la literatura y el cine, casi siempre desde una visión de fantasía masculina o de machismo sin concesiones, del que tanto se debate sin llegar a ninguna solución, la prostitución, en la cual también, como en cualquier trabajo, hay categorías, que ya oía yo decir en mi adolescencia aquello de qué para ser puta y no ganar nada vale más ser mujer honrada.
Resultat d'imatges de elmundo sigue
La película tiene elementos esperpénticos, ternura familiar, la familia todavía es el soporte de los pobres en casos de escasez econòmica, costumbrismo, escenas innovadoras y geniales y se presta a muchas lecturas. Esas dos hermanas que se odian son toda una metáfora. Lina Canalejas, en el papel de una casada amargada, joven y ya con muchos niños, malcasada y sin dinero y Gemma Cuervo en el papel de una mujer con inteligencia práctica que decide mejorar su situación a costa de buscar líos con hombres de posibles. Todos los actores y actrices están muy bien pero Gemma Cuervo, Milagros Leal y Lina Canalejas están de premio gordo actoral. 

¿Cómo es posible que algún director americano no viniese a raptar a Cuervo para ofrecerle papelones en Hollywood? Está guapísima, elegante, hace una interpretación llena de matices hasta llegar a un final algo  brusco, puede que innecesario incluso, que convierte en tragedia una  historia con elementos humorísticos, casi sarcásticos. Sin embargo ese papel parece que inclusó la perjudicó, trabajó poco en cine aunque bastante en buen teatro y la gente joven del presente la conoce sobre todo por una serie de la tele de risa.

Fernán Gómez encabeza la historia con una cita de otro gran olvidado en nuestro mediocre presente, Fray Luis de GranadaVerás maltratados a los inocentes, perdonados los culpables, menospreciados los buenos, honrados y sublimados los malos; verás los pobres y humildes abatidos y poder más en los negocios el favor que la virtud. Una cita aplicable a nuestro presente y es que en el fondo nada es nuevo, mejoramos a trompicones y el dinero continua siendo el gran objectivo a conseguir, sea como sea. El mundo, sigue. Al menos las mujeres, aquí y ahora, en algo o en mucho hemos mejorado nuestra situación. Si Luis de Sarria fuese contemporáneo nuestro podría añadir, con ironía: verás ensalzadas películas malas o mediocres con actores flojitos y olvidadas otras de magistrales con actores excelentes.

sábado, 16 de mayo de 2015

FOTOGRAFÍAS QUE AMARILLEAN Y GENIALIDADES INCLASIFICABLES

Resultat d'imatges de el tiempo amarillo






Por suerte para los lectores y para los admiradores del gran e inclasificable personaje que fue Fernando Fernán Gómez se han reeditado hace algún tiempo sus memorias, ampliadas y en un solo tomo, ya que anteriormente (Debate, 1988) se encontraban divididas en dos volúmenes.
No son unas memorias convencionales, cada apartado nos evoca paisajes perdidos, personajes entrañables, como esa madre soltera y artista y esa abuela inolvidable además de un gran número de actores, autores, directores, de diferentes épocas y situados en diversas circunstancias.  Pero también encontramos gente anónima, conocidos, vecinos, criadas, parientes, tenderos.
Admite el autor que se sintió muy amado por esa madre y esa abuela, a pesar de lo irregular de su situación y de los años difíciles que vivió. Lo seguimos en su infancia y adolescencia, agradecemos al destino la suerte que tuvo  de ser considerado argentino y librarse del frente, dónde tantos jóvenes, casi niños, murieron sin apenas haber vivido.
Fernando Fernán Gómez es discreto en muchos aspectos personales relacionados con sus amores, modesto en la apreciación de su trabajo,  humilde al evocar actos valerosos relacionados con temas políticos y sociales, en una época en la cual no era nada común que personas del teatro y del cine pusieran en peligro su trabajo o incluso su seguridad física. Incluso admite que la memoria es engañosa y que algunos detalles del libro no son exactos sino víctimas del recuerdo sentimental y de ese paso del tiempo que hace que todo amarillee.
Marcos Ordóñez, en un interesante comentario a esta reedición,  que se publicó en El País, insistía en la necesidad de un índice final con nombres de personajes, de películas, de libros.  También echaba en falta la cita de Miguel Hernández que da título al libro y percibía algunos errores. Sin embargo todo eso, que debe de ser tenido en cuenta, no reduce en nada el encanto que emana de esas páginas, literatura pura, y que podría ser perfectamente un conjunto de excelentes narraciones puesto que muchos de los capítulos tienen vida propia.
En el libro se incluye un magnífico prólogo de Luis Alegre, quien conoció a Fernando Fernán Gómez ya mayor, en los años noventa, cuando se había extendido una cierta opinión sobre su mal carácter, potenciada por una anécdota con  un admirador pelmazo que se repitió por la tele hasta la saciedad. El prólogo es también muy buena literatura y resulta conmovedor por los detalles que cuenta y el afecto y admiración evidentes por el personaje. El libro incluye bastantes fotografías pero podría haber muchas más, son imágenes que nos transportan a un pasado complejo recordado de forma amable,  con una sana dosis de humor inteligente y una distancia imprescindible, literaria sin pretensiones, moderadamente nostálgica.

FernandoFernán Gómez fue un personaje inclasificable, genial en muchos aspectos, hizo muchas cosas y todas las hizo bien aunque fuesen películas malas, sobre las cuales ironizaba en ocasiones. En un programa radiofónico reciente sobre cine, oí comentar que en otros países sería más considerado, admirado y conocido que gente como esos grandes mitos del cine francés, inglés, americano o italiano, salvando las distancias. Él mismo bromea con el tema en esas memorias singulares, en otros lugares llegas a actor famoso y ya lo eres para siempre pero en España un éxito o muchos éxitos no significan gran cosa, ni tampoco te aseguran una economía saneada de forma definitiva.

El tiempo amarillo nos habla de nuestro país sin dramatizar, de cómo se sobrevive en épocas difíciles, del mundo del cine, del teatro, de la literatura y de la vida cotidiana, nos muestra una guerra civil doméstica, una especie de epidemia que hay que pasar cómo sea para poder retornar a la normalidad precaria del mundo de los actores y de casi todo el mundo. No es éste un libro para leer de un tirón sino para disfrutarlo de forma lenta y poder volver hacia atrás si es necesario, actividad para la cual el índice que propone Marcos Ordóñez resultaría muy útil. Al leer este libro parece incluso poderse escuchar la personalísima voz de su protagonista contándonos su vida a su manera, a retazos, con esa magnífica carga de genialidad que se desprende del libro y que en cambio no convierte en ningún momento a su protagonista en un escritor pedante sino más bien en alguien que no está nunca satisfecho del todo con aquello que hace.


miércoles, 11 de marzo de 2015

ACTORES, PELÍCULAS, ZOOLOGÍA Y VALORES MUTABLES



Los veinte años de la muerte del actor y cantante Ovidi Montllor han propiciado diversos homenajes que me han hecho meditar en eso que quiso Jardiel Poncela que escribiesen en su tumba, que si quieres alabanzas te tienes que morir. 
Ovidi Montllor fue un artista inclasificable, en la canción pareció durante años un secundario de lujo hasta que adquirió vida propia. Cuando la mediocridad cultural oficial dejó de lado la Nova Cançó también eso que llamamos pueblo prefirió cantar habaneras y bailar la conga en la fiesta mayor antes que escuchar cantantes comprometidos no mayoritarios. 

Ovidi Montllor, que era un gran actor, encontró entonces algunas oportunidades en el cine español. Se dio a conocer sobretodo con esa terrible historia que es Furtivos, con la cual también y ya era hora se reconoció el valor de la gran Lola Gaos. 

Por desgracia la película ha sufrido condenas diversas derivadas del hecho de incluir la muerte de un perro que representa un lobo. Nuestra relación con los animales se encuentra hoy en un momento polémico y raro. Nos los comemos, en general, y los asesinamos en masa en los mataderos, pero el espectáculo relacionado con animales, aunque no comporte muerte ni maltrato directo, como ha sido el caso de los circos o incluso de los zoológicos, está muy mal considerado. Estos problemas no sólo afectaron a Furtivos sino a espectáculos teatrales como algunos del grupo Tavora. Admito que nuestra sensibilidad va cambiando, a veces mejora pero los problemas éticos nos sumen en contradicciones diversas. 

Cada cosa debería situarse en su momento y en su contexto. Me preguntaba a menudo porque no se recuperaba más a menudo Furtivos y creo que esa incomodidad ante la muerte del lobo es parte del olvido en el que cayó esta película que tantos premios tuvo en su momento. Montllor consiguió nuevos papeles interesantes, pero pocos de protagonista, por desgracia. En todo caso, ninguno tuvo el peso del de ese cazador dominado por una madre terrible y situado en aquel ambiente oscuro de la España rural y profunda.

Montllor incluso fue objeto de chanzas, se ironizaba sobre la visión habitual de su trasero en cintas algo subidas de tono y con ciertas pretensiones. Catalunya lo marginó bastante durante mucho tiempo, sobretodo en aquellos mediocres años ochenta, decepcionantes y en los cuales tantas cosas se perdieron, cosas que no hemos vuelto a recuperar nunca más. 

Montllor era un cantante-actor o un actor-cantante de un gran nivel, absolutamente comparable a Brel y a otros de extranjeros con mejor suerte. Cuando enfermó le llovieron homenajes y también ha tenido algunos de póstumos pero creo que siempre se le trata de forma parcial y oportunista. Estoy leyendo las impagables memorias de Fernando Fernán Gómez en las cuáles reflexiona sobre los actores de aquí y de allá y sobre el hecho de qué aquí nunca eres famoso del todo, aunque hayas tenido premios y admiradores por algún trabajo y que, en todo caso, pocas veces se tiene la economía asegurada.

Cómo es sabido el director de Furtivos fue José Luis Borau, al cual se conoce casi tan sólo por esta película cuando realizó otras muchas de interesantes, fue un personaje polifacético, también, a mi entender, valorado de forma parcial y reduccionista. Precisament ocupó, por poco tiempo pues murió en 2012, la silla vacante de Fernán Gómez en la Real Academia. 

Muchos de los grandes actores que vimos en Furtivos, incluido su director, que también intervenía como actor, han desaparecido, con la excepción de Alicia Sánchez, una actriz inmensa y me temo que no tan reconocida como debería a pesar de su gran categoría como actriz, directora y profesora. Montllor murió de forma prematura, con poco más de cincuenta años. Muchos de los que lo olvidaron durante años se ponen hoy medallas hablando de su trayectoria y valor artístico. Así es el mundo. 

Esto no es Francia, ni en lo bueno ni en lo malo. Pues he de reconocer que en el país vecino, en el campo cultural, se suma mucho más que se resta. Hablo de España pero también de Catalunya, TV3 que nació en los ochenta dejó de lado un montón de gente y de iniciativas culturales y políticas de los años efervescentes de la transición y el tardofranquismo. Montllor se quejaba en una ocasión de qué el equipo del canal había ido a hacer un reportaje sobre la filmación de Fuego eterno y que ni a él ni a la gran Montserrat Salvador, únicos catalanes del equipo y que actuaban en papeles secundarios, no les habían dado ni los buenos días.

Sobre los animales, ¿Es peor comerse un cerdo que un perro? ¿Si a los animales les tratamos de forma humana qué haremos con los carnívoros que se comen a los herbívoros?  Eso en estado natural, claro. En estado doméstico y esclavizado, aunque sea en una cárcel de oro, los animales de compañía consumen hoy productos de supermercado. Yuval Noah Harari incluye en su interesante historia de la humanidad diferentes apartados sobre el tema de nuestra relación con los animales desde que el hombre pasó de cazador y recolector a agricultor sedentario y todo empezó a estropearse y a religionizarse.¿Podemos matar a los animales que nos perjudican cómo ratas o mosquitos pero no a otros a los cuales hemos humanizado a nuestra manera, castraciones incluidas? ¿No es eso racismo zoológico? 

Por más que intentemos mostrar respeto por esos parientes nuestros, tan diversos y complicados, caemos en el paternalismo y opinamos sobre sus derechos y deberes desde un punto de vista absolutamente condicionado a nuestro orgullo humano y a nuestras manías personales. Cuanto menos se mata, más malo parece, decía Clark Gable a Marilyn Monroe en aquella película admirable y crepuscular, The Misfits, respecto a los caballos salvajes que había cazado durante años para, ay, elaborar productos cárnicos para perros.


sábado, 15 de octubre de 2011

Aurora Bautista y el cine histórico de nuestra infancia

Hoy cumple años Aurora Bautista, gran actriz que en mi infancia fue, sobre todo, Juana la Loca en Locura de Amor y Agustina de Aragón, la gran dama del cañón zaragozano.




En aquellos años se hizo mucho cine histórico, de época, dedicado sobre todo a ensalzar los valores hispánicos y a aumentar nuestra autoestima españolista. Sin embargo muchas de aquellas películas resultan entrañables todavía, por la dignidad de su puesta en escena y por sus interpretaciones, algo sobreactuadas, como era habitual en aquel tiempo en el cual los actores eran, todavía, muy teatrales.


Aurora Bautista, lo mismo que Fernando Rey, tenía a su padre en la cárcel por republicano. Sorprende pensar en la paradoja que representa ver esos actores en aquellos papeles, sabiendo su historia familiar, pero había que ganarse la vida y no estaban los tiempos para demasiadas alegrías. 

Muchas escenografías de aquel cine reproducían cuadros históricos, -un género que fue muy popular en la segunda mitad del siglo XIX-, de grandes pintores hoy algo olvidados o poco conocidos a causa de la dictadura de la modernidad y de los altos y bajos que suelen darse en el mundo de eso que llamamos arte.


Me sorprendió incluso que en la edición reciente de un libro sobre Pere el Gran, en catalán, el autor eligiera para la cubierta una de esas imágenes, la encantadora representación de la Batalla del Coll de Panissars -o de los Panizos- donde también castigamos de o lindo a los malísimos gabachos. 

Aquellas imágenes, reproducidas en cromos, enciclopedias y escenas de cine conformaron nuestro imaginario histórico. Estas películas nos las pasaban a veces en la escuela, en aquellos años se hacía cine en todas partes. Ir al cine escolar, a la sala de actos, era una fiesta, e incluso las monjas nos permitían reir, aplaudir cuando ganaban los buenos, dar pataditas, comer caramelos, el cine era más o menos como un recreo algo especial.

Aurora Bautista hizo también teatro de calidad, incluso atrevido, trabajo en Italia e Hispanoamérica, donde se casó, y durante unos años supimos poca cosa de ella hasta verla reaparecer en papeles secundarios de lucimiento. Por desgracia, como otras grandes actrices, se habrá sometido a algunos tratamientos rejuvecenedores de esos que hacen perder el aspecto natural y reconvierten el rostro de las damas mayores en una especie de máscara poco natural. Vi por la tele hace poco a Leslie Caron y lo mismo. 


Locura de amor nos gustaba pero como en la escuela, de pequeña, eres siempre algo gamberra, nos reíamos de lo lindo imitando a la reina cuando acompaña el féretro de Felipe el Hermoso y va repitiendo: ssss, está dormido... Nos reíamos como sólo se ríe en la infancia y en la escuela, de forma libre y desacomplejada, transgresora e incondicional. Aquella escena reproducía de forma bastante aproximada el cuadro de Francisco Pradilla, otro gran pintor de temas históricos, que lo realizó con menos de treinta años.


Aurora Bautista fue también una espléndida Tía Tula, para mi gusto el papel de su vida, un papel que se adaptaba como anillo al dedo a su forma de interpretar. Me alegro mucho de que todavía celebre cumpleaños, ojalá pueda celebrar muchos más, forma parte de mi imaginario personal y sentimental, de mi propia historia íntima.