lunes, 22 de agosto de 2016

EL POETA HINOJOSA Y LA IMPOSIBLE IMPARCIALIDAD DE LA MEMORIA HISTÓRICA


En la foto: José María Hinojosa, Juan Centeno, García Lorca, Emilio Prados y Luis Eaton


Huyendo del destino


En medio de este hueco redondo y transparente
que me persigue siempre a través de la tierra
retumban los hachazos que separan las ramas
brotadas en el tronco de mármol patinado
por el humo de pólvora y la luz de la luna
filtrada entre los dedos de tus manos de nieve.

Tus brazos recogían en sus siete colores
la lluvia de mi frente y la espuma del agua
perdiéndose en las aguas tu cabellera rubia
mientras que tu cabeza flotaba entre las olas
verde entre verdes algas con los labios abiertos
por la caricia última de mis labios de fuego.


CAÑADA

A Federico G. Lorca

Ladera
cubierta de hierba.

Arroyo
sin fondo.

Un lentisco
extiende sus ramas
en círculo.

El mirlo
se deja caer
con un vuelo rítmico
y clava su flecha negra
en un plano
verde, liso.

Retamas
de filamentos grises
erguidos.

Piedras
con moho amarillo.

Una cabra
y sus dos cabritillos
transponen el viso.

El silencio gira
buscando un ruido.


Hoy hace ochenta años que fusilaron al poeta Hinojosa, junto con su padre, su hermano y otras personas, en Málaga, al poco tiempo del inicio de esa horrible guerra civil de la cual todavía arrastramos mitología, consecuencias, olvidos y heridas. Tenia treinta y dos años.

Estos días se ha hablado mucho de Lorca. Hace años había quién todavía se atrevía a comentar que en el recuerdo literario de Lorca pesaba mucho su muerte, todavía poco aclarada, violenta e injusta. Pero reivindicar poetas de derechas con una muerte tan violenta como la de Lorca parece hoy incluso políticamente incorrecto. Hay quién te justifica el olvido con el comentario de que a esos fachas ya los reivindicó Franco, cosa que no siempre es cierta, en todo caso, más bien fueron utilizados que no reivindicados. Y muchos de ellos podían ser muchas cosas menos fachas. 

Hasta hace poco tiempo yo misma casi no sabía nada de Hinojosa. Tampoco sabía que como revancha a la muerte de Lorca mataron al pobre e inofensivo Muñoz Seca. Hinojosa era un gran poeta, en muchos aspectos estilísticos se adelantó a Lorca, fueron amigos y seguramente, de sobrevivir a la sinrazón y el desastre colectivo, habrían continuado siéndolo y puede que hubiesen protagonizado debates y actos poéticos. En 2004 su ciudad natal, Málaga, le dedicó diversos actos y publicaciones con motivo del centenario de su nacimiento.

Dicen que era un señorito, bueno, Lorca también lo era. La división de clases en los años treinta era brutal, no lo negaremos. Eso no justifica nada. Tampoco todos los pobres y explotados fueron por ahí fusilando y matando si no era que no les quedaba otra que matar o morir, la bondat y la maldad tienen poco que ver incluso con la posición social. Y es que a menudo se justifican barbaridades en nombre de la ideología de izquierdas, del resentimiento de los desfavorecidos, de lo injustos que eran los ricos y todo eso.

La memoria histórica que se reivindica acaba por ser tan parcial como la anterior, inquieta comprobar que los nuestros también fueron malos en muchas ocasiones, vale más no hablar de ello. Cuánto talento perdido, cuántos jóvenes sacrificados, cuántos inocentes recibiendo palos por todos lados. 

Estoy pasando este agosto cerca de los escenarios de la batalla del Ebro, dónde murieron tantos adolescentes, enviados al matadero sin sentido, sin preparación, sin equipamiento adecuado, a una guerra que ya estaba perdida, sólo por si se podía alargar la tragedia y hacerla coincidir con la que se avecinaba en Europa. Hoy estos escenarios son ya un parque temático como tantos otros, Waterloo, el Marne, historia recreativa para curiosos y nostálgicos de heroicidades improbables.

Hace algún tiempo una persona casi se me enfadó porque puntualicé sus afirmaciones sobre Machado y su relación con Catalunya. Consideraba que Machado entendía el tema y comprendía las reivindicaciones nacionalistas pero Machado tiene textos demoledores sobre eso que se llamó y parece que aún se llama el problema catalán, lo mismo que Alberti, que fue recibido en Barcelona como si fuese un diós, con su guapa e inteligente esposa y a quién los progres de antaño iban a visitar a su cómodo exilio para que les recitase cosas muy malas sobre la coca-cola y los perversos americanos.

Todo es tan relativo y se cuenta de forma tan parcial e interesada que acabas por no creerte nada, pero todas aquellas muertes fueron reales, estúpidas, inútiles, injustas. Después, además, por intereses internacionales nos tragamos tantos años de dictadura y sobre lo que se escribe o narra en novelas de época y la realidad me vienen a la memoria a menudo los versos de otro poeta, aquello de me sé todos los cuentos. 

Poco se hablará o escribirá hoy sobre Hinojosa. Todo el mundo, más o menos, tiene cierta idea sobre quién fueron Lorca, Machado. Algo menos se sabe sobre Miguel Hernández. Poco o nada sobre Hinojosa y otros. No toca, como decía nuestro inefable señor Pujol de quién, en estos días, incluso añoramos algunas virtudes, entre las cuales cierto sentido de estado irrefutable, lo mismo que lo tuvo y lo tiene don Felipe González, aunque hoy es ya un señor enriquecido y gordo que mira los toros desde la barrera, y que me perdonen los antitaurinos por la referencia, que en eso también hemos llegado a la total estupidez. En algún pueblo de por aquí, en las fiestas, si no se hacen bous se suelta un cordero, un cerdito, y se le persigue, pero esas prácticas están ya en extinción. 

Quizás haya mejorado nuestra sensibilidad en relación a los animales pero cabe recordar que eso no quiere decir nada, muchos nazis tenían debilidad por sus perros y alguno de ellos incluso paseaba intentado no pisar a las hormigas. Hinojosa tuvo que elegir entre el rojo  y el azul, el blanco y el negro, no hay nada peor que tener que abandonar los matices a la fuerza, puede que pensemos que eligió mal pero lo pagó muy caro y, en todo caso, es fácil opinar de lo que sea cuando no corremos ningún riesgo demasiado serio. 

Me horroriza escuchar hoy, en boca de gente joven pero también de séniors, reivindicaciones retóricas sobre guillotinas y paredones o que a un esplai juvenil o a una escuela le pongan el nombre de un señor que fue de todo menos pacifista y en cuya vida hay un montón de sombras inquietantes. La paz es frágil y hay que tratarla con mucho tiento. Siempre nos quedará la poesía, aunque es un consuelo relativo, claro.


miércoles, 3 de agosto de 2016

ALGUNOS APUNTES SOBRE MEMORIA SENTIMENTAL Y CANCIÓN POPULAR





Hoy nuestro mundo ha cambiado mucho, uno de los aspectos más evidentes, en el mundo occidental, es el cambio de rol y de situación social de las mujeres. Hoy, además, un misterio presente a lo largo de los embarazos, el del sexo del bebé, se desvela pronto gracias a tanto adelanto tecnológico. Los discos solicitados de mi infancia incidían en la vida cotidiana, y es que es habitual identificarnos con situaciones que refleja la música popular. 

Hace poco supe que un temazo que gustaba a mucha gente, Es mi niña bonita, cantado en diferentes estilos y por diferentes intérpretes, no pertenecía a una copla andaluza, como yo creía, sinó que era obra de un peruano, Lucho Barrios. Mi padre se identificaba con su contenido pués parece que quería un niño cuando nací yo, pero le pasó como al de la canción y cuando nació mi hermano ya le daba igual que fuese otra chica.  En las fotos de mi bautizo se puede percibir su decepción pero se enfadaba si se lo hacía notar, aunque fuese de forma irónica.


Yo creo que a todos los hombres 
les debe pasar lo mismo 
que cuando van a ser padres 
quisieran tener un niño 
luego les nace una niña 
sufren una decepción 
y después la quieres tanto 
que hasta cambias de opinión. 

Hay una música popular que bebe de cerca en los sentimientos cotidianos. Los Ecos del Rocío son un grupo que toca en sus letras un montón de temas cercanos, desde el amor a una abuela al lesbianismo de vecindad. Hay canciones que no habría escuchado nunca en mi tierra si no sintonizase de vez en cuando Radiolé, por ejemplo, o Radio Tele Taxi. Hay muchas Catalunyes, parecen ignorarse entre sí, pero todo es apariencia y eso es lo que parece que no acaban de ver los políticos, en general, que pasean poco por el país, sus barrios y sus fiestas populares o lo hacen rumbeando una peligrosa miopía. Mis padres eran catalanes de generaciones pero les gustaba la copla andaluza y en ocasiones iban a ver a gente como Manolo Escobar, a los teatros del Paralelo o Paral·lel, como escribimos ahora. 

Manolo Escobar tiene una canción excelente sobre un abuelo triste porque ha quedado viudo, su nieto se pregunta el porqué de su tristeza, no sé si la letra es del cantante, pero me encanta, no puedo escucharla sin que no me den ganas de llorar:

Madre, quiero que me digas
por qué está triste el abuelo. 
Que ya no juega conmigo
ni me lleva de paseo. 

En catalán no se ha explotado demasiado durante las últimas décadas esa referencia a la vida cotidiana sencilla, aunque existen ejemplos. Uno de paradigmático es La mare, un tema que creo que es de antes de la guerra civil, recuperado con gran éxito por Dyango. És habitual atribuir la autoría de las canciones a los cantantes que las han popularizado con éxito y no resulta fàcil encontrar el nombre de los compositores original o de los autores de las letras. 

La mare narra la historia de un hijo descarriado al cual su madre avisa de que va por mal camino hasta que cae en desgracia y ella lo acoge. Una persona de la familia tuvo problemas con un hijo suyo, ya adulto, y recuerdo que le comentaba a mi madre llorando como se había emocionado al volver a escuchar esa canción. 

Durante la adolescencia y la primera juventud nos gustan las historias sobre amores primerizos, un clásico, amores que a menudo acaban con olvidos y traiciones. Te haces mayor y ya te gusta que canten al amor a las abuelas, como es lógico. Un tema moderno era el que entonaba María Carrasco, una muy buena cantante jovencísima que empezó siendo una niña, sobre eso de las noches de juerga modernas nocturnas, que tanto hacen sufrir a los progenitores, sobre todo a las mamás insomnes. Carrasco tiene también un tema muy famoso dedicado a un abuelo.

No tiene novio ni na
No tiene novio ni na
Esta niña viene tarde
No tiene novio ni na
¿Por qué saldran los chavales
Rompiendo la madrugá?
Madre tienes que acostarte
yo quizás llegue tarde
no me esperes levantá,
dile bajito a mi pare
que ya soy mayor de edad.

Con lo bonito que era
salir con la luz del día
y recogerse temprano
vuelves a la amanecía
y sin novio de la mano (...)


Cada uno de nosotros, en general, va forjando su memoria sentimental con poemas y canciones, hay una para cada momento vital, en más de una ocasión me vienen a la memoria palabras de los viejos tangos que cantaban en casa, sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando... Con el tiempo me he dado cuenta de qué muchos refranes y frases hechas que escuchaba a menudo cuando era pequeña procedían de zarzuelas o de obritas de teatro popular. Parecen los de Calatorao, por ejemplo.  O aquello de qué las ciencias adelantan que es una barbaridad.

Como las costumbres cambian y en gran parte, para mejorar, hoy nos suenan horribles ciertas letras machistas que justificaban y mitificaban la violencia de género, incluso Joan Baez cantaba aquello del preso número nueve que muere sin arrepentimiento y asegura que si los encuentra en el otro mundo los vuelve a matar.  Los viejos dramas sobre niños huérfanos nos parecen hoy, afortunadamente, folletinescos. Antes también había muchos poemas y canciones dedicados a viejecitos abandonados, es un tema el cual, convenientemente modernizado, daría para mucho.

Las canciones dramáticas nos hacen llorar si sufrimos y nos hacen reir si somos felices, en cuyo caso tenemos tendencia a parodiarlas, los humanos presumimos de empatía, en general, pero no es esa una virtud generalizada, una amiga me recitaba a menudo aquella coplilla: nunca le cuentes a nadie/ el secreto de tus penas/ que el que está alegre se ríe/ y el que está triste, se alegra. 

lunes, 11 de julio de 2016

EL POLÍTICO Y SUS MÉTODOS


BTV es, para mi gusto, con la segunda cadena, uno de los lugares televisivos en los cuales se puede disfrutar del mejor cine y sin interrupciones. Lástima que sólo pueda verse en una área geográfica reducida, además, en los últimos tiempos me temo que no debe andar muy boyante de presupuesto. Hace pocos días me reencontré con  un título emblemático, El político, una película de 1949, yo tenía justo un añito en aquellas fechas. Siempre he visto esta película por televisión, todavia no he tenido ocasión de disfrutar de ella en el cine. O de sufrir con ella, ya que resulta bastante inquietante.

El título original es All The King's Men. Fue una película muy importante en su época, que disparo el prestigio y la fama de su protagonista, Broderick Crawford, un actor del cual escuché hablar mucho en casa, sobre todo a mi madre, que era una cinéfila impenitente. Crawford era un actor con un físico muy especial, podríamos decir que incluso atractivo en su fealdad, poco convencional, que se adaptaba a papeles de todo tipo. Lástima que un grave alcoholismo perjudicase su carrera, lo mismo que, según dicen, la afición a comer en exceso. Sin embargo, y a pesar de todo, aguantó bien la llegada de la televisión, protagonizando series de éxito.

El Político es una especie de cuento cruel, una historia que se puede situar en cualquier época, también en la nuestra, e incluso en cualquier geografía. Es una historia de corrupción progresiva, la de un hombre que accede al poder lleno de buenas intenciones, que posee un gran magnetismo y que acaba por olvidar cualquier ética profesional. Un hombre con atractivo y carisma, aquellos que están a su alrededor y que se degradan con él lo veneran, cada uno a su manera, incluso a pesar de ser conscientes de su degradación moral. Más que miedo inspira una perversa atracción pero no acepta deserciones y recurre a métodos brutales, incluso al crimen, con tal de consolidar un poder que acaba por mostrar una gran tendència dictatorial aunque sigue consolidando un populismo que incide en la aceptación de la gente humilde.

Rossen, su director, se vio muy perjudicado durante la época de la caza de brujas, había sido comunista y acabó por ceder a las presiones y delatar a muchos compañeros, como Elia Kazan. Kazan se recuperó después, a pesar de su lamentable conducta, però no así Rossen. A partir de entonces tuvo algunos éxitos puntuales y muchos disgustos y problemas y murió a los cincuenta y siete años. Su última pelicula fue Lilith, una historia inquietante y extraña, todavía es una cinta de culto.

El personaje de Willie Stark, en El Político, se inspiró muy de cerca en un hombre real, Huey Long, que también murió asesinado por el hijo de una sus víctimas. Se basó en una novel·la del escritor Robert Penn Warren, él único escritor hasta ahora que ha ganado un Pulitzer de narrativa y otro de poesía, el de narrativa precisamente por la novela en la cual se basó la película, un autor hoy algo olvidado por aquí que vale la pena recuperar. Se realizó una segunda versión el año 2006, con un reparto de lujo y Sean Penn en el papel principal. Incluso existe una ópera basada en la historia de Willie Stark. 

martes, 21 de junio de 2016

POSTALES ANTIGUAS: RICKY NELSON


En mi adolescencia, entre las niñas de mi edad, se puso de moda coleccionar postales con rostros de chicos guapos de la época, actores y cantantes sobre todo. Las papelerías tenían unos grandes muestrarios temáticos que consultábamos con cierta emoción cuando nuestras modestas economías nos permitían acceder a la posesión de aquellas fotos convencionales de jóvenes famosos, un estilo que la gente corriente imitaba, cuando se retrataba para poder hacer un obsequio a su pareja.

Existía en la Gran Vía de Barcelona, no recuerdo bien a qué altura, entre la plaza Universidad y la plaza de España, una minúscula papelería que colgaba en su escaparate un montón de aquellos rostros tan admirados y deseados por las niñas de entonces. Esa mitomanía, hemos de admitirlo, afectaba y afecta más a la mujeres que a los hombres y quizás por eso había en aquel escaparate muchos más chicos que chicas.


Uno de los actores cuyo rostro pasó de forma breve por nuestras pequeñas colecciones fue el de Ricky Nelson. Hoy lo he recordado, al escuchar una canción suya por la radio, una de principios de los sesenta. Trabajó en el cine, en la televisión, pero casi sólo se le recuerda por su papel en Río Bravo. Hoy internet nos permite saber en muy poco tiempo qué fue de tantos olvidados que antiguamente no habríamos encontrado citados ni tan sólo en aquellas voluminosas enciclopedias compradas a plazos. La imagen de Nelson respondía a un tipo que nos suele gustar cuando somos jovencitas, el estilo cara de niño. Un estilo estètico que, de forma inevitable, desaparece con el paso del tiemo. Constato, sin embargo, que siempre resucita ese aspecto aniñado, en algún nuevo cantante de moda.

Ricky Nelson no se llamaba Ricardo, como era de esperar, sino Eric Hilliard Nelson.  En su familia ya existía tradición musical y el empezó pronto en el oficio. Tuvo una adolescencia complicada, con episodios de rebeldía, paso por la cárcel, se junto con eso que en lenguaje vulgar llamábamos gamberros.  Era la época de oro del rock, tuvo éxito, durante un tiempo tan sólo Elvis Presley vendía más. A pesar de amar la música y ser un buen profesional su estrella declinó pronto por motivos que, mirados en perspectiva, parecen bastante aleatorios, pero el mundo de los ídolos juveniles precisa de ser alimentado de forma constante.
Se casó, tuvo cuatro hijos, pero de pronto todo empezó a ir mal, su mujer lo abandonó, el divorcio resulto caro y complicado. Nelson, sin embargo, volvía siempre a intentar cosas nuevas y a pesar de sus muchos problemas personales y algunos fracasos profesionales siguió actuando de forma esforzada. Se dice que tenía miedo a volar pero murió en un accidente  de avión complicado, que provocó bastantes especulaciones, y en el cual fallecieron otros compenentes de su banda. Era el último día del año 1985 i se dirigían a Dallas, Texas, para participar en un programa de Nochevieja, sólo tenía cuarenta y cinco años.

Una de sus virtudes fue ser fiel a los amigos de su juventud, eso cuentan. Las imágenes de su etapa adulta nos muestran a un hombre muy diferente de aquel muchacho de las postales de principios de los sesenta, pero los tiempos habían cambiado y nosotras, también. Sorprende su pelucón de señor maduro, ignoro si era natural del todo, imagino que debía ser la moda de los ochenta. Un pelucón que quizás se vuelva a poner hoy de moda en Catalunya gracias al president Puigdemont, quién sabe. Aunque nuestro presidente no sea cantante profesional, hace poco hizo algunos pinitos en el escenario, junto a Gerard Quintana.

Las persecuciones de las admiradoras llegaron a inquietar bastante a Nelson, un grupo de chicas se lanzó una vez contra su coche, esas cosas sucedían y suceden y resultan absolutamente inexplicables todavía. Las damas deberíamos reflexionar a fondo sobre ello cuando nuestras hijas o nietas repiten ese tipo de comportamientos raritos pero parece que incluso nos hace cierta gracia comprobar que son casi cómo éramos.


sábado, 11 de junio de 2016

AQUELLOS AÑOS, AQUELLOS LIBROS, AQUELLOS COMUNISTAS



En la época de su publicación fui una seguidora casi incondicional de las novelas negras de Vázquez Montalbán. No vivíamos todavía el exceso actual de misterios literarios a granel. Pepe Carvalho tuvo suerte, pronto se convirtió en un personaje conocido y valorado, incluso ha dado nombre a un premio literario patrocinado por el ayuntamiento barcelonés. Sin embargo recuerdo poca cosa de aquellos libros, se dice que la memoria es un buen crítico y dejaron en mi pocas huellas.

Tenían el valor añadido de suceder en mi ciudad, los escenarios nos eran próximos, los personajes, aunque pasados por la pluma o la máquina de escribir del escritor, también. Vázquez Montalbán fue un escritor conocido y apreciado en aquella época en qué leíamos Triunfo y sus artículos. Todo ha envejecido, Vázquez Montalbán no existe y con él murió su personaje de ficción aunque esos personajes imaginarios no mueren nunca del todo.

En mi opinión la literatura de Vázquez Montalbán, que fue además un poeta bien intencionado, denota sin piedad el paso del tiempo. La gente joven del presente no sé si conectarà con esas novelas de aquella época, la de la juventud de los jubilados actuales. Le valoro a Vazquez Montalbán una cierta sinceridad que no abunda por aquí, cuando ya era un escritor en la órbita planetària (de editorial Planeta) respondió a un periodista que le preguntava por su comunismo y obrerismo que cuando vives en un piso de doscientos metros cuadrados ya no sabes si tienes crédito suficiente como para hablar de opresiones y el resto. Cito de memoria, pero más o menos ese era el mensaje.

Estos días han pasado por televisión el Asesinato en el Comité Central. En el cine y la televisión ha habido más Carvalhos que agentes 007, sin que, en mi opinión, se haya encontrado todavía uno de ideal y creible. Los argumentos policíacos del autor son hoy casi un testimonio periodístico de la época. La película es flojita, pero bastante fiel al texto, que hoy me parece también flojito e incluso poco convincente empezando por ese crimen rápido y silencioso, demasiado teatral con esa tontería de la dulzaina luminosa que ya te ves venir desde el principio. Carvalho folla y cocina en exceso en esas historias y eso también sale en la película aunque sea introducido con calzador. 

Patxi Andion era una de mis devociones juveniles como cantante, como actor cumplía y poco más aunque el guión tampoco da para mucho lucimiento y se limita a hacer miradas interesantes y enigmáticas y dejar ir frases cínicas supuestamente inteligentes, habla como un libro, como el libro original, vaya. Victoria Abril estaba muy bien aunque haga un poco de florero explotado, Conrado San Martín, hoy un superviviente de toda una época, estava tan guapo como siempre, en una madurez espléndida pero asimismo en un papel excesivamente discursivo, como la mayoría de los que pueblan esa historia algo surrealista, con el espionaje internacional interviniendo en las cuestiones caseras del comunismo casero. El mejor del equipo, para mi gusto, José Vivó, ese gran secundario que aquí hace de policía bruto reconvertido en demócrata a la fuerza, ex torturador de comunistas pero que se enoja cuando los extranjeros meten caña a un español de pro como el protagonista, en esa especie de chantaje inexplicable y pretencioso.

La película es hoy histórica, sociológica, divertida incluso en algun momento, aburrida en muchos otros. Mi Pepe Carvalho preferido, aunque hoy no tengo la misma devoción por ese personaje de ficción, es todavía Ballesteros, que fue el investigador en la primera de la serie, Tatuaje, y es que, como dice el romance, los amores primeros son muy malos de olvidar. Ballesteros fue nuestro canoso preferido, mucho más que Jeff Chandler, en una época en la qual el cabello plateado no era del gusto de la mayoría porque hacía mayor. Ha habido intentos de rodar una serie larga sobre esas novelas, pero los resultados han sido mediocres, y no por culpa de las historias, aunque en la actualidad no me convenzan, sinó porque no se debe haber encontrado la persona capaz de dirigir versiones interesantes, realistas y con gracia.

Hoy esos años ochenta son ya lejanos. No quedan ni comunistas, bueno, sí, pero no son cómo los de antes, claro. Los de antes tampoco eran cómo nos lo contaban, Rusia no era un paraíso ni Carrillo ningún angelito dialogante aunque se adaptó com un guante a los nuevos tiempos transicionales. Hoy gracias a los libros, a internet y a qué ya tenemos poca afición a los dogmas, vengan de dónde vengan, sabemos las miserias e interioridades de unos personajes que admirábamos por haber resistido y luchado contra el franquismo, aunque nos preguntemos de qué sirvió tant sacrificio por unas ideas que no llevaban precisamente a la democracia sinó a otro tipo de dictaduras, incluso bastante peores que la nuestra, ya que los humanos somos cómo somos y no como las grandes ideas pretendían.

Patxi Andion nos dio a las chicas un disgusto cuando se casó con la pobre Amparo Muñoz, la cosa duró poco pero nos pareció una frivolidad aunque hoy, mirando fotos de aquella época no podemos dejar de admitir que fue una de las parejas más hermosas de su época, estéticamente hablando. Las nieves del tiempo, esas nieves que platean las sienes en el tango y caen sobre Irlanda en la narración de Joyce, dan a nuestra vida un tinte romántico, es la poesía de la brevedad de la existencia, y eso aunque no seamos de tierra de nevadas. 

En la película no se aprecia, pero en algunos fragmentos de los libros de Montalbán con Carvaho incluído, me pareció siempre percibir un cierto resentimiento cuando salían catalanes de toda la vida, aunque no llegase al sarcasmo amargo de Marsé. Los autores catalanes que escribían en castellano se encontraron durante unos años algo cuestionados, parecía que se les exigía que se explicasen, hubo agrios debates sobre si la literatura escrita en castellano en Cataluña era o no catalana. Todo se volvió rancio por muchos motivos, tan solo en González Ledesma no percibí ese resquemor aunque fue algo marginado durante un tiempo mientras vendía mucho en Francia, no es el único caso. Pero también se vio obligado a justificarse en algún momento. En el fondo había una cuestión de competencia, una cuestión comercial y también mala leche, no diré que no.

En general algunos puristas se pasaron al castellano cuando les convino, no sólo en el campo literario, La Trinca escribió una letra sobre las dos patrias y todo eso y a partir del éxito empezó a montar programas de la tele en la lengua de Cervantes y a ganar dinero a espuertas. Con el tiempo te desengañas de los grandes predicadores, trabajé durante años, precisamente en esos ochenta, en un barrio con muchos comunistas entre las familias de los alumnos y mucho después me contaron como la mayoría de los que más pontificaban se había colocado en la política, en plan funcionario, o se había aburguesado absolutamente y sin ningún tipo de mala conciencia, vaya. Y habían colocado a los hijos y parientes, claro, para que esté otro que esté mi hijo, me dijo un sindicalista socialista en una ocasión, hablando de su relevo en el ayuntamiento de una ciudad catalana. Hay que avisar a la gente joven sobre ese tipo de cosas aunque cuando eres joven no haces caso de los mayores, lo mismo pasó y todavía de forma más dramática durante la guerra y la postguerra y por eso en mi entorno había mucho franquismo sociológico resignado, los espabilados sobreviven con éxito a todas las tempestades.

Hoy, en un contexto muy diferente, incluso con la tendencia independentista en alza, eso de la literatura en una lengua o en otra ya no parece un problema. Los libros salen indistintamente en castellano y catalán, con los programas de traducción y lo poco que se paga a los traductores, no hay problema. Nadie se metió en exceso con Sánchez Piñol y su Victus. No se sabe ni siquiera qué version es la original. La gente escribe y canta cómo quiere, incluso en inglés directamente, se expresa en el idioma en el cual piensa que podrá publicar y vender com más facilidad, cosa hoy bastante difícil se escriba cómo se escriba. Debe ser eso de la sociedad liquida. 

Vázquez Montalbán había sido muy comunista, parece que se decepcionó. Lo recuerdo en unas charlas en una de aquellas escuelas de verano de los setenta, tan moviditas y llenas de inquietudes políticas, también nos vino a dar una charla Jordi Pujol. Incluso ellos eran también algo inocentes entonces, me temo. Puede que fuesen sinceros y algo consecuentes todavía. En la película que menciono, de principios de los ochenta, ya se percibe el desencanto ante una transición reformista. Que no se crea nadie que no nos dimos cuenta de las trampas, no hubo ruptura, ni retorno a la República, y a nadie le convenía asesinar al líder comunista, qué va, con lo bien que se integró al sistema, con esa vieja Pasionaria inquietante al lado, cómo si fuese un florero. Durante un tiempo creí de buena fe que todo era temporal, que el mismo Juan Carlos organizaría más adelante un referéndum sobre si queríamos república o monarquía, incluso el mismo lo insinuaba en una entrevista que le hizo la BBC pero que se pasó a altas horas de la noche en su época, puede que para limitar la audiencia, entonces no existía todavía ni el vídeo ni eso de a la carta.

Los ochenta fueron muy decepcionantes, con tanta gente intentando hacer dinero, con las corruptelas de los socialistas, la reconversión de los comunistas y la pérdida de tantas iniciativas excitantes de los sesenta y los setenta, incluso se perdieron cosas inocentes, cómo el ciclo de teatro de Cavall Fort y un montón de publicaciones que provocaban debate y controversia pero también cómics, por ejemplo. Todo va y viene y la historia se cuenta como conviene, no siempre según los vencedores, tambien segun interesa a los perdedores revanchistas o nostálgicos de un tiempo que nunca existió. O a los que nunca fueron perdedores pero presumen de ello.


jueves, 19 de mayo de 2016

LECTURAS, RECUERDOS Y LA HISTORIA REVISITADA


He reseñado para un blog cultural el libro de Luis del Val, La transició perpetua. Es una novela pero por sus páginas circula la historia cercana y complicada de la Transición y las tramas y los complots que se entrecruzaban mientras nosotros, los de más de sesenta años, vivíamos y criábamos a nuestros bebés. Los sucesos históricos son complejos y los queremos explicar en manuales y de forma esquemática, pero se nos escapan como agua en un cesto muchos detalles de forma inevitable, con el añadido de qué hay hechos que suceden de forma casual, inesperada, casi surrealista, aunque después se quieran interpretar casi en un contexto científico.
Estoy leyendo también el libro, denso y documentado, que Jordi Amat ha escrito sobre el contubernio de Munich y sus precedentes y consecuencias. Amat tiene otros libros interesantes en los cuales se analiza la historia reciente de Catalunya, a dónde hemos llegado e incluso lo que se perdió por el camino y se ha querido olvidar. La reciente visita de Otegui, tan aprovechada por unos y otros para arrimar el ascua a su sardina, me ha hecho pensar sobre el tema. Del Val, periodista con experiencia y me imagino que bien documentado, ofrece una visión muy poco romántica de muchos aspectos relacionados con ETA y con el laberinto político oculto de unos años de conspiraciones peligrosas y violencia latente.

Si incluso los que ya tenemos unos cuantos años nos perdemos un poco entre aquellos laberintos políticos creo que para la gente joven debe ser difícil situarse de forma algo objetiva en aquella época, aunque Amat es una persona relativamente joven y lo está intentado con éxito. Escribir una novela, como ha hecho Del Val, da más libertad aunque también puede condicionar y eso sucede con la historia sentimental que cuenta y que a veces no se entreteje de forma verosímil con las referencias históricas.

Está ahora de moda cargarse la Transición. No es nada extraño, es generacional, en mi juventud criticábamos a nuestros padres, que querían olvidar la Guerra Civil y se habían acomodado a la supervivencia al precio que fuese, incluso los que habían sido represaliados, ya conformados y casi contentos con una etapa de crecimiento económico importante, pleno empleo y el paso de la miseria al confort modesto, un paso de gigante que cuesta hoy de entender. Al fin y al cabo en Rusia y sus satélites, no nos engañemos, las pasaban bastante peor.

Una amiga historiadora me contaba hace un tiempo como había cierta reticencia universitaria a fomentar trabajos de investigación o tesis sobre aspectos de la Transición. Bastantes de sus protagonistas viven todavía. Es más cómodo investigar sobre la guerra y la primera postguerra y, sobre todo, novelar a lo tonto acerca de todo eso. Se publican una cantidad de novelas infumables sobre luchadores de izquierda, fascistas malísimos, represalias injustas, brigadistas valientes. El turismo bélico me produce repelús pero funciona y genera dinerito en muchas zonas rurales. La mayoría de esas novelas son cuentos chinos, los personajes son de una pieza y no pasarán a la historia de la literatura aunque incluso con esos materiales los buenos escritores, que no hace falta que sean fieles a una verdad difícil de explicar, son capaces de hacer algo que valga la pena y siempre surge una perla inesperada, claro.

Una novela histórica no precisa ni tan solo estar bien documentada, ni evitar los inevitables anacronismos, pero debe responder a algo, a una tesis, a un plan, reflejar la complejidad humana, la incoherencia. Becket no es una película fiel a la historia pero es una muy buena película que entra a fondo en la lucha entre poderes y en la supuesta psicología de los personajes y en su evolución. Releía hace poco Zorba, ese personaje inolvidable llevado con respeto a la pantalla, contradictorio, que ha sido violento y lo admite y se arrepiente sin tonterías ni discursos excesivos, un personaje humano y, por eso, intemporal y universal.

Los supervivientes de hoy somos hijos más bien de la Transición que de sus etapas anteriores, hijos rebeldes, críticos, injustos, poco informados incluso. Y una cosa es vivir, otra, leer. Los libros e investigaciones sobre aquella época deben hacerse sin prejuicios, creo que los dos que menciono lo intentan, cada uno en su género y en su estilo, no es fácil la objetividad cuando las consignas y los dogmas son más cómodos y nos dicen aquello que quizás queremos escuchar. Se publica mucho hoy, es posible que buenos libros nos pasen desapercibidos y que mediocridades promocionadas nos parezcan interesantes, así es el mundo. Mirar hacia atrás no sólo sin ira sino también sin prejuicios es difícil y complejo y las universidades de hoy, tan mediocres y justitas en el campo de las letras, no ayudan mucho. Pero, por suerte, tenemos internet y esa libertad de navegar por hemerotecas y artículos diversos, por blogs personales y reseñas espontáneas de libros, hechas sin ánimo de lucro y sin patrón que paga detrás.


Para todo hay que tener perspectiva. Nuestro presente también se idealizará y condenará dentro de unos cuantos años, yo ya no podré protestar ni opinar, la vida es breve, aunque hay quién llega a los más de cien años comiendo diariamente algo que ha llegado a estar casi prohibido por los expertos, huevos, incluso crudos. Hay que leer y pensar pero todo debe ponerse en cuarentena ya que al fin y al cabo los que dicen saber saben muy poco y deberían ser conscientes de ello.

miércoles, 11 de mayo de 2016

FELICIDADES, OLGA XIRINACS!!!






Olga Xirinacs, gran escritora, cumple hoy 80 años. Desde los blogs culturales queremos felicitarla. 

Olga Xirinacs ha escrito narrativa, poesía, ensayo... Ha ganado numerosos premios, los más importantes de la lengua catalana y siempre ha intentado que sus obras se tradujeran a otras lenguas, sobre todo al castellano, cosa que no siempre ha sido así debido a una política cultural errática y algo mezquina. Hace diez años, en homenaje a los orígenes asturianos de su madre y para reivindicar la necesidad de las traducciones, publicó este hermoso libro directamente en castellano, EL HIJO DEL TEJEDOR.


Sinopsis: En un agreste lugar del litoral de Asturias, los Del Río, un tejedor de tapices y una concertista de arpa, disfrutan de una vida apacible, dedicada casi en exclusiva al desarrollo de sus quehaceres artísticos. Sin embargo, un terrible y macabro hallazgo los lanzará hacia un torrente de situaciones extremas y despertará en ellos la fuerza de unos sentimientos que nunca habrían creído poseer. El empuje del instinto maternal y el descubrimiento de una sexualidad oculta formarán parte también del gran secreto de sus vidas, un secreto que los conecta directamente con la mitología de la tierra y los árboles asturianos, con los habitantes reales e irreales de sus bosques y sus montañas, con la vida que lucha siempre por triunfar sobre la muerte.