viernes, 28 de septiembre de 2012

TODO EL MUNDO ESCRIBE LIBROS, SOBRE TODO, NOVELAS





Una frase de Cicerón, muy repetida, asegura que corren malos tiempos, los hijos no obedecen a los padres y todo el mundo escribe libros. Los hijos llevan ya mucho tiempo sin obedecer, incluso han sido desobedientes en épocas mejores. Respecto a los libros, hay tal exceso en los mostradores de las librerías que ya no es posible separar el grano de la paja.

Yo he escrito bastante y publicado alguna cosa, siempre con grandes dificultades y nula promoción. He escrito casi siempre en catalán, me he traducido algunas cosas al castellano y no puedo negar la gran ilusión que hace contemplar algo que has escrito editado en papel. Creo sinceramente que lo que escribí no estaba mal del todo, lo releo al cabo del tiempo, que dicen que es un gran crítico y al menos no me produce vergüenza retrospectiva.

Hoy se escribe más de lo que se lee, mucho más. Todo es novedad. La síndrome del usar y tirar se ha extendido por todos los campos, también por el musical, por el literario. El tema comercial y el acceso a los medios de comunicación para promocionar un libro ha quedado casi condicionado a tu presencia en esos medios. Ganan premios y venden -algo- los tertulianos habituales, que son ya conocidos de la gente, los cómicos de la legua de la pantallita y pocos más. Nadie comprará lo que no conoce ni ve, más allá del conocido o el pariente. 

La literatura está sacralizada y percibo que la novela, aunque se critique el género, debe tener un gran prestigio todavía puesto que muchos periodistas, políticos, historiadores, presentadores de televisión, gente con cierta popularidad, acaba publicando su novela y consiguiendo una promoción relacionada con el hecho de ser ya popular. Las relaciones cuentan y nadie dejará verde el libro de un amigo, de un conocido. Yo no lo haría. Claro que los escritores que conozco tampoco son demasiado mediáticos.

Si publicas algo en las pocas pequeñas editoriales que se atreven a publicar algo de alguien poco conocido sabes que tendrás que moverte tú para vender, organizar presentaciones, hacerte autobombo en las redes sociales, cosas así, bien poco relacionadas con el valor literario de la obra, aunque eso del valor literario también es muy relativo, subjetivo y relacionado con modas y tendencias. Por cierto, existen editoriales pequeñitas que son verdaderos chiringuitos que alguien ha montado para publicarse él mismo y a los conocidos, o que juegan con la ilusión de los noveles, cobrando de antemano. Hay que tener cuidado con esas pequeñas inversiones. Existen también pequeñas editoriales resistentes y admirables pero a menudo acaban engullidas por los grandes grupos de poder del sector.

Los premios eran un medio de acceder a lo inaccesible pero hoy 'los grandes' están ya dados de antemano a los que venden. Además, realmente alguien se mira con atención los centenares de ejemplares que se presentan a un premio en castellano o las decenas de ejemplares que se presentan a un premio en catalán? Hace años incluso en el tema pedagógico me sucedió algo de este tipo, al intentar, con una compañera, editar un manual  educativo. ¿Tenéis suficientes relaciones en las escuelas para asegurar que tendrá salida?, nos preguntaron. Pues no, no teníamos relaciones y no publicamos.

En el mundo editorial oficial me ha pasado de todo, promesas incumplidas, decirme que un libro era demasiado bueno y largo y que, como una enorme chuleta, no se lo tragarían... en fin. Puede que todavía haya quién crea que la calidad pervive y flota por encima del mundo mediocre de lo promocionado y vendible. Yo lo dudo bastante. Cada vez son más tristes los suplementos culturales y literarios, siempre salen los mismos. Sé de una persona a la cual dieron el pasaporte en un periódico por no haber alabado lo suficiente a un autor de la casa. Con la gente nueva o poco conocida se puede ser cruel pero con esas patums de los medios... cualquiera se atreve. No sucede esto tan sólo en el mundo literario, claro. El clientelismo y el amiguismo funcionan en todas partes y una de las miserias de nuestra sociedad es haber promocionado a los conocidos y parientes por encima de los que valen de verdad. En épocas de vacas flacas el pastel es más pequeño y todo eso se agrava.

Bueno, no quiero parecer, como decía mi madre, el rigor de las desdichas. Tampoco es que a la edad que tengo me preocupe demasiado no ganar el Nobel, ni tan sólo no ganar el Sant Jordi. Pero creo que no debemos continuar engañándonos ni engañando sobre la pureza de la literatura ni sacralizar, como suele hacerse, el libro y la lectura. Se pueden leer muchas cosas infumables, malísimas, bien arropadas con una promoción conveniente y con una cubierta atractiva. Incluso yo he caído en la trampa de comprar alguna birria literaria porque me he creído a un crítico de prestigio que creía objetivo y serio. Claro que para hacer una crítica seria se requeriría tiempo, meditación y libertad absoluta y todos tenemos que comer. 

9 comentarios:

Lluís Bosch dijo...

Alguna vez se me había ocurrido, y hoy leyéndote lo he vuelto a pensar: los escritores/as que vamos publicando sin difusión ni ventas deberíamos organizar algún tipo de acto (mercadillo, presentación colectiva, encuentro, merienda, lo que sea). No lo digo en broma.

Júlia dijo...

Hay intentos, Lluís, e iniciativas como la de los Relataires, en catalán, pero somos muchos los que escribimos y también hay que contar con que cada cual quiere dar a conocer 'lo suyo', de todas manera se podría hacer mucho más, seguramente. Sin embargo la gente viene y a veces compra algo pero luego regala el de Zafón, el de Buenafuente, el de Gabancho. El problema más grande es la difusión en los grandes medios, me contaron que en promoción de La catedral del mar se gastaron sus milloncitos, por ejemplo. A veces hay alguna casualidad y un anónimo llega a promocionarse, pero es un milagro.


Sin embargo algo podríamos hacer aunque yo soy malísima organizando cosas.

Lluís Bosch dijo...

Claro que se puede hacer, aunque no lo digo tanto por la cosa comercial sinó por la personal: conocernos, contar nuestras aventuras y quizás mantener alguna muestra/catálogo virtual, igual como lo a exposición de los refusés franceses, aunque aquéllo fuese pintura.
Conozco los Relataires y estuve un tiempo activo allí, pero dejó de interesarme. Si te parece lo hablamos por el correo: lluisba93@gmail.com

Lluís Bosch dijo...

perdón el correo correcto es:
lluisba95@gmail.com

Eastriver dijo...

Ay, sí... cuanta cosa infumable se publica, y cuanta gente estupenda se queda sin publicar.

Hay una escritora maña, que a mi juicio tiene un libro de cuentos extraordinario, y que además se valora mucho en ambientes universitarios (Ana María Navales, Cuentos de Bloomsbury) que tras ese libro de éxito murió con muchas cosas inéditas en el cajón. Hoy la literatura es todavía más una pena de lo que lo ha sido siempre. Yo veo cómo los escritores van viniendo al instituto a hacer bolos, publicitando su novela: si pones su novela de lectura obligatoria vienen gratis a dar una charla. Ya ves, una charla a niños de ESO. Es como si fueran de bolos. Antes venían gente poco o nada conocida. El año pasado vino el gran Lorenzo Silva. Definitivamente, alguna cosa se ha perdido irremisiblemente.

Los males de la literatura son tantos que a veces me he puesto a redactar algo para el blog pero lo he dejado, porque me salía un ensayo que se salía de los márgenes de una entrada al uso. Demasiadas cosas...

Por otro lado confesaré que ya casi no leo novela. Que curiosamente cuando me pongo a leer los amores de Juanito y de Matilde pienso a los cinco minutos, y a mí que coño me importan estos dos? Quiero decir, cada vez me atrapa menos la ficción. No sé por qué. Igual es empacho, igual es que leo cosas que no me atrapan, igual es que les veo las costuras a las novelas, igual... yo qué sé.

Júlia dijo...

Eastriver, el mundo de la literatura -quizá como todos- es bastante injusto, cuando publicas el primer libro crees que todo irá rodado pero no es así, incluso ya llego a pensar que lo que nos llega como 'clásico' también debería cuestionarse. Sobre eso de los libros para primaria y secundaria es un mercado seguro y muy buscado por los autores. En una ocasión quería leer un libro mío en un centro educativo pero al final optaron por el de una gran editorial porque tenían 'compromisos' y les organizaban ese tipo de charlas sobre las cuales -así como sobre las lecturas 'recomendadas'- habría mucho tema para debatir. A los escritores también les pagan -algo- los grandes grupos por esas charlas, todo es un pequeño negocio que no critico, pues el sector estás bastante mal. Sin embargo, toda esa movida está bastante alejada de lo que es 'literatura', o quizá es que hemos sacralizado la literatura.

Sobre la novela, es un proceso bastante habitual que con los años sea un género que vas dejando algo de lado, también creo que a las mujeres, en general, nos gustan más las novelas que a los hombres. Con los años te das cuenta de lo poco aprovechable que se publica pero me pasa algo parecido con el cine, todo suena a 'ya visto u oído'.

No es que ahora sea peor que antes, aunque el exceso también perjudica el hecho de escoger en libertad. Además de la gran propaganda mediática, claro, muy importante, o de los monopolios de los grandes grupos editoriales. En siglos pasados se vendieron y leyeron muchas birrias que hemos olvidado, claro que la literatura también tiene entre sus objetivos distraer, en el fondo todo sirve para hacernos olvidar un poco de que 'la vida pasa'.

Quizá haga falta ir cumpliendo años para percibir ese tipo de cosas, no lo sé. Todo es tan relativo y circunstancial...

Júlia dijo...

Los amores de Juanito y de Matilde siempre se pueden reinventar sin embargo y ahí reside la genialidad, muy minoritaria, en reencontrar esos amores en otro contexto, con otro lenguaje... Un ejemplo recurrente es la relectura de Ana Karenina, de joven te interesa la pasión adúltera de la pareja y de más mayor te van pareciendo mucho más relevantes los grandes secundarios que filosofan por aquella sociedad complicada, lejana, pero tan cercana a la vez.

Walter Felottini dijo...

me gusto lo q tu entrada de blog. hace un momento vi la publicación de un amigo en fb y pensé -el quiere escribir un libro??- luego busque en google "todo el mundo escribe un libro" y veo q no soy el único q lo piensa...

Júlia dijo...

Walter, es una plaga, parece que incluso la Rahola va a publicar una novela. Bueno, vale más eso que hacer cosas más feas, jeje.

Cicerón ya se quejaba del tema.