jueves, 13 de diciembre de 2012

VITAL AZA, TRABAJOS DE HUMOR PERDIDOS





Cuando de niño empecé
a darme a la poesía,
tan en serio lo tomé,
que sólo en serio escribía.
Romántico exagerado,
era lo triste mi fuerte.
¡Válgame Dios! Le he soltado
cada soneto, ¡A la muerte!



Hoy, día de Santa Lucía, revisando efemèrides, he visto que se cumplen cien años de la muerte del escritor Vital Aza. Más allá de su tierra, Asturias, y en concreto Mieres, donde se le reconoce y recuerda, poca gente joven tiene referencias de ese tipo de intelectual desacomplejado que responde a un tipo de personaje muy de su tiempo, un tiempo en el cual no se podía pensar en el negro futuro que todavía le tocaba pasar a Europa en general y a España en particular.


Vital Aza fue un escritor de su época, en Catalunya tuvimos también personajes parecidos, brillantes versificadores, hombres de tertulia, de teatro, que escribían de todo y para todas las ocasiones. Cuando yo era pequeña, allá por los años cincuenta, todavía se recitaba mucho en los festivales escolares y en las casas particulares. Alguna cosa escatológica corría por ahí y Vital Aza tiene algún ejemplo también. Pero en general la temática para recitar era amable y divertida o bien lacrimógena al máximo, abuelos abandonados, niños huérfanos, hijos sin madre. Un clásico escolar, obra del autor, era un poema sobre una niña pobre que muere en una noche fría abrazada a una muñeca que un señor le regala. Si el recitador era bueno se lloraba a chorros pero si era malo el mismo drama provocaba una gran hilaridad.

En una noche de invierno
una niña pordiosera
con los pies casi desnudos
y las manecitas yertas,
cubriendo a modo de manto
con su falda la cabeza,
y sin temor a la lluvia
que cada vez más arrecia,
contempla extasiada y triste
el interior de una tienda,
que por su gusto en juguetes
es de todas la primera.


Aunque cuente con esos poemas tristes, Vital Aza se dedicó más que nada al humor. Un humor de otro tiempo pero que todavía nos hace sonreir, humor blanco, ingenuo, brillante. Creo que estamos faltos de humor de ese tipo, la verdad. Él mismo, en el poema con el fragmento del cual encabezo esta entrada, ironizaba sobre su adolescencia, en la cual escribía apasionados poemas a la muerte y a la tristeza. Nos hemos tirado más a la astracanada y al sarcasmo, incluso al humor negro, la ironía fina brilla por su ausencia, en general.

Desde el presente las damas le perdonaremos a Vital Aza que, como la mayoría de hombres de su época, viese muy mal que las señoritas estudiasen demasiado y olvidasen sus labores. Me temo que sería difícil encontrar un señor español, incluso europeo o de cualquier otra parte, que no pensase así, incluso hasta bien entrado el siglo XX. Excepciones hubo, afortunadamente, pero pocas y cas desconocidas para la mayoría, como debía ser la del papá de la señorita del poema, que a pesar de saberse ridiculizado la hace estudiar.

Vital Aza escribió también mucho teatro, obras divertidas, que fueron recordadas durante años. Su muerte causó una gran conmoción en toda España.


A UNA SEÑORITA QUE ES MUY ERUDITA

Señorita, yo no sé
por qué su papá de usté
le ha dado esa educación,
y le diré la razón
de no explicarme el por qué.

Comprendo que su papá,
que cifra en usté su encanto,
la eduque bien ¡claro está!
¡Pero si estudia usté tanto
que es una barbaridá!

¿A qué viene esa manía,
ni a qué conduce, señor,
que sepa usté astronomía,
historia y filosofía
y hasta álgebra superior?

Bueno que se haga notable
y eduque su inteligencia
siendo instruida y sociable...,
¡pero, hija, con tanta ciencia
está usté inaguantable!

Sus estudios tolerara
si usté cosiera y bordara,
comprendiendo sus deberes;
pero esas cosas son para
otra clase de mujeres.

Aunque la apelliden necia
y aunque las gentes se rían,
labor tan fútil desprecia...
¿Coser usté? ¡Qué dirían
los siete sabios de Grecia!

Su papá, que es un bendito,
dice que es usted un pasmo
de erudición... ¡Pobrecito!
Es padre, y no necesito
disculpar ese entusiasmo...

No ve lo que otro cualquiera
porque le ciega el amor;
pero usted, ¿cómo tolera
que vaya el pobre señor
vestido de esa manera?

Mientras la niña engolfada
está en serias reflexiones,
anda el papá sin botones,
con la camisa rozada
y un siete en los pantalones.

¡Para tamaña indolencia
cachaza se necesita!
¿Por ventura está la ciencia
reñida con la decencia?
Conteste usted, señorita.

¿No es vergüenza, ¡voto a tal!
que ande roto el pobrecillo,
y que usted, chica formal,
sepa la historia al dedillo
y no conozca el dedal?

¡Basta, por Dios, de leer!
Deje usted tranquilos ya
a Cicerón y a Volter,
y póngase usté a coser
el pantalón de papá.

¿Piensa usté hallar su destino
en un clásico latino
o en Newton... o en el demonio?
Pues ese no es el camino
que conduce al matrimonio.

¡Usté el engaño no ve!
¡Ninguna duda le quepa!
A menos que al cabo dé
con algún sabio que sepa
casi tanto como usté.

¡Y sí que lo encontrará,
pues Dios la castigará,
de su erudición en mengua,
casándola con un a-
cadémico de la lengua!



Vital Aza hizo también libretos para zarzuela, la más famosa fue El rey que rabió, con música de Ruperto Chapí,  fragmentos de la cual cantaban mi madre y mi abuelo a menudo y que en una ocasión, de pequeña, pude ver todavía, en un teatro de Barcelona, gracias a la visita de  un pariente lejano que nos invitó al teatro generosamente, en época de escasez y austeridad.




3 comentarios:

Lluís Bosch dijo...

Tenía una abuela muy aficionada a la zarzuela que recitaba de memoria grandes fragmentos de "El rey que rabió" y me la contaba cuando era pequeño, de forma que todavía hoy me acuerdo. Ella se desternillaba con algunas cosas que yo tardé un poco en comprender porqué eran tan graciosas. Tal como lo contaba ella, esta zarzuela debió de ser un auténtico éxito popular.
Sobre escritores de humor olvidados, no hace mucho di con una novela buenísima de un tal Joan Santamaría, por lo visto otro éxito popular: "Quatre titelles i un ninot", una sátira hilarante de la burguesía catalana, influenciada seguro por Santiag Rusiñol. Santamaría empezó haciendo relatos de terror pero se pasó al humor.

Júlia dijo...

Lluís, se considera la mejor o de las mejores del XIX i su éxito duró bastante. Joan Santamaría, gran autor. Rusiñol cada día me parece más genial, toda una época, que todavía está por revisar, la guerra civil rompió muchos lazos pero ya anteriormente cierta modernidad elitista despreciaba todo aquel mundo, es aquello de los modernistas y los noucentistas, puede que tenga que ser así, a lo jóvenes no les gusta lo viejo hasta que empiezan a ser viejos.

Lluís Bosch dijo...

Creo que tienes razón, aunque a mi los modernistas me parecen muy interesantes y a los noucentistas todavía no les he encontrado la gracia.