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sábado, 15 de octubre de 2011

Aurora Bautista y el cine histórico de nuestra infancia

Hoy cumple años Aurora Bautista, gran actriz que en mi infancia fue, sobre todo, Juana la Loca en Locura de Amor y Agustina de Aragón, la gran dama del cañón zaragozano.




En aquellos años se hizo mucho cine histórico, de época, dedicado sobre todo a ensalzar los valores hispánicos y a aumentar nuestra autoestima españolista. Sin embargo muchas de aquellas películas resultan entrañables todavía, por la dignidad de su puesta en escena y por sus interpretaciones, algo sobreactuadas, como era habitual en aquel tiempo en el cual los actores eran, todavía, muy teatrales.


Aurora Bautista, lo mismo que Fernando Rey, tenía a su padre en la cárcel por republicano. Sorprende pensar en la paradoja que representa ver esos actores en aquellos papeles, sabiendo su historia familiar, pero había que ganarse la vida y no estaban los tiempos para demasiadas alegrías. 

Muchas escenografías de aquel cine reproducían cuadros históricos, -un género que fue muy popular en la segunda mitad del siglo XIX-, de grandes pintores hoy algo olvidados o poco conocidos a causa de la dictadura de la modernidad y de los altos y bajos que suelen darse en el mundo de eso que llamamos arte.


Me sorprendió incluso que en la edición reciente de un libro sobre Pere el Gran, en catalán, el autor eligiera para la cubierta una de esas imágenes, la encantadora representación de la Batalla del Coll de Panissars -o de los Panizos- donde también castigamos de o lindo a los malísimos gabachos. 

Aquellas imágenes, reproducidas en cromos, enciclopedias y escenas de cine conformaron nuestro imaginario histórico. Estas películas nos las pasaban a veces en la escuela, en aquellos años se hacía cine en todas partes. Ir al cine escolar, a la sala de actos, era una fiesta, e incluso las monjas nos permitían reir, aplaudir cuando ganaban los buenos, dar pataditas, comer caramelos, el cine era más o menos como un recreo algo especial.

Aurora Bautista hizo también teatro de calidad, incluso atrevido, trabajo en Italia e Hispanoamérica, donde se casó, y durante unos años supimos poca cosa de ella hasta verla reaparecer en papeles secundarios de lucimiento. Por desgracia, como otras grandes actrices, se habrá sometido a algunos tratamientos rejuvecenedores de esos que hacen perder el aspecto natural y reconvierten el rostro de las damas mayores en una especie de máscara poco natural. Vi por la tele hace poco a Leslie Caron y lo mismo. 


Locura de amor nos gustaba pero como en la escuela, de pequeña, eres siempre algo gamberra, nos reíamos de lo lindo imitando a la reina cuando acompaña el féretro de Felipe el Hermoso y va repitiendo: ssss, está dormido... Nos reíamos como sólo se ríe en la infancia y en la escuela, de forma libre y desacomplejada, transgresora e incondicional. Aquella escena reproducía de forma bastante aproximada el cuadro de Francisco Pradilla, otro gran pintor de temas históricos, que lo realizó con menos de treinta años.


Aurora Bautista fue también una espléndida Tía Tula, para mi gusto el papel de su vida, un papel que se adaptaba como anillo al dedo a su forma de interpretar. Me alegro mucho de que todavía celebre cumpleaños, ojalá pueda celebrar muchos más, forma parte de mi imaginario personal y sentimental, de mi propia historia íntima.