viernes, 25 de mayo de 2012

El silencio de los cascabeles: Adiós a Antonio Amaya




Murió el día 18 de mayo Antonio Amaya, gran artista. Le he dedicado una entrada en mi blog en catalán y quiero dedicarle otra en éste. Yo no fui una gran seguidora suya pero su nombre y sus canciones van ligadas a mi infancia y a mi imaginario particular. Mi familia era catalana desde siempre. Quiero decir que hasta dónde llega mi modesto árbol genealógico conocido, todos mis antepasados son de Gerona, Barcelona o Lérida. Sin embargo en mi casa existió siempre una especie de extraña vena flamenca que durante un tiempo, el de mi juventud, cuando el género empezó a identificarse de forma absolutamente injusta con franquismo y caspa, me producía cierta incomodidad rebelde.

La copla andaluza se ha reivindicado y reinventado de forma inteligente en estos últimos años. No ha pasado igual con la canción catalana tradicional relacionada con cantantes como Emili Vendrell, por ejemplo. Eso que dijo Unamuno de que nos pierde la estética no es exacto, nos pierde la papanatería, la vanidad, el elitismo barato, el supuesto avanguardismo militante y miope. Cierto que después de la guerra civil el género se potenció pero antes de la guerra, durante la República y mucho más allá Barcelona, sobre todo, pero también una gran parte de Catalunya, sintió una gran atracción por todo lo andaluz. Muchos grandes artistas del género, cantaores, bailaoras, han triunfado o se han descubierto y redescubierto en Catalunya, en Barcelona. Incluso toreros, aunque hoy eso casi ni se puede decir.

Amaya, que en realidad se llamaba Peláez, vino a Barcelona desde Granada. Actuó mucho, bien y con éxito en el Teatro Victoria, uno de los pocos teatros todavía resistentes del Paralelo. Fue un hombre libre, inteligente y emprendedor. Si se busca por internet, actualmente con su nombre encontramos muchas más entradas relacionadas con el futbolista homónimo. Curiosamente, la viquipèdia catalana nos da más información sobre él que la española, así como también sobre su gran amigo Rafael Conde, fallecido en 2002, con el que actuó muy a menudo.

Nos gusta cargar las tintas oscuras sobre el destino de los famosos y en algún sitio he leído que murió en soledad. Bueno, la vejez es una época solitaria para todo el mundo. No debía estar tan solo cuando muchos conocidos lo visitaban y en 2007 se puso una placa en Sitges, dónde vivía, en honor suyo. Claro que muchos de sus contemporáneos habían muerto antes, tenia ya ochenta y nueve años. Otro tópico es creer que cierto tipo de vida no convencional comporta brevedad y tristeza decadente obligatoria. Bella Dorita que vivió más de cien años y que no creo que fuese austera ni que hubiese llevado una vida precisamente tranquila y ordenada nos demostró que eso no era así. 

Viquipèdia recoge un dato curioso, fue el primero en posar desnudo, ya mayorcito, en una revista gay, en el estado español. La cosa tiene su mérito. Su vida seguramente podría ser objecto de una gran novela, de una serie de culto. Amores, viajes, éxitos, abrigos de pieles. Se retiró y fue empresario durante muchos años. Vestía en sus actuaciones en un estilo que yo definiría como glam-flamenco o glam-hispánico. Su gran éxito popular fue aquella canción que todos cantamos en excursiones escolares y juergas adolescentes, Doce cascabeles lleva mi caballo... Yo lo vi en dos ocasiones, que recuerde. La primera en una de esas sesiones de variedades que se ofrecían en los cines de barrio después de los pases, aunque en aquella ocasión yo era pequeña y no sé si era él o alguien que lo imitaba. 

También lo vi, ya más mayorcita, en el añorado Parque de Atracciones de Montjuïc. Ya entonces yo andaba de moderna, yeyé y admiradora de cosas más alternativas, como la Nova Cançó. Tenemos una peligrosa tendencia a restar en lugar de sumar, cosa que los franceses saben hacer muy bien con sus cosas. Desde que me contaron que para protestar en un intento de otorgar a Pérez Galdós el Nobel los intelectuales de los otros hicieron una cena de protesta ya nada me sorprende.

A mi, de esas canciones, me gustan mucho las que cuenta historias. Pequeñas novelas, a veces de género, como en el caso de las canciones con personajes de la alta sociedad, al estilo de Locura de amor, mi preferida. Descanse en paz Antonio Amaya.

2 comentarios:

Chordi dijo...

Me ha encantado leer tus explicaciones sobre tu punto de vista de la copla, y lo del restar y no sumar...
quería subir un post sobre Antonio y un dia por otro lo voy dejando, a ver si me pongo en serio
Un petó

Júlia dijo...

Gracias, Chordi!